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Coronavirus

¿Hasta cuándo el uso de mascarilla en exteriores? Ni comunidades ni expertos se ponen de acuerdo

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Vista general de una céntrica calle de la ciudad de Valencia.
Vista general de una céntrica calle de la ciudad de Valencia.

Cuando el pasado 22 de diciembre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció la vuelta de la mascarilla en exteriores, la medida inmediatamente se convirtió en objeto de polémica. En plena escalada de la sexta ola, con las fiestas navideñas a punto de arrancar y una variante ómicron mostrando ya de lo que iba a ser capaz, muchos especialistas vieron que aquella obligación suponía una vuelta de tuerca innecesaria desde el punto de vista epidemiológico, con un impacto muy limitado en la contención del virus.

Fue el caso de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), una entidad que agrupa a diez sociedades científicas, y para la que "de todas las posibles medidas que se podían haber tomado, probablemente era una de las menos efectivas". "La vuelta de la mascarilla en exteriores no se sostenía por sí sola", expresa a RTVE.es su portavoz, Jonay Ojeda, quien mantiene que desde que se flexibilizó la norma, en junio de 2021, "la evidencia no ha cambiado, ni siquiera con ómicron", por lo que "es difícil de entender" que se retomase.

Con argumentos muy similares, la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH) también muestra su escepticismo ante el verdadero alcance de una medida así, ya que "tiene una utilidad mínima de cara a frenar los contagios". "Se adoptó para contener la sexta ola, pero al final no sirvió para nada, en lugar de tomar otras medidas que hubiesen sido más eficaces, como las restricciones de aforo o cosas similares", manifiesta a RTVE.es su portavoz, Juan Antonio Sanz Salanova, quien no obstante matiza que ahora "quizá no es el mejor momento para quitar medidas restrictivas, porque se puede transmitir a la población la sensación de que la ola está acabando, cuando todavía estamos en más de 2.000 casos por cada 100.000 habitantes y hay decenas de fallecidos todos los días".

Los datos diarios de contagios confirman que la sexta ola está en claro retroceso, con una bajada de la incidencia de un 21% en las tres últimas semanas, aunque de momento la mascarilla seguirá siendo obligatoria en exteriores. Así lo ha recalcado la ministra de Sanidad, Carolina Darias, después del Consejo Interterritorial de Salud celebrado este miércoles, en el que varias comunidades autónomas han planteado que se ponga fin a esta medida.

Castilla y León, Galicia, Castilla-La Mancha y Madrid creen que ha llegado el momento de ir aparcándola Frente a ellas, Baleares, Cantabria, La Rioja y Andalucía han sido las últimas regiones que se han pronunciado en contra de quitar las mascarillas en el exterior. No es la primera vez que las comunidades autónomas muestran sus discrepancias ante un asunto relacionado con la pandemia, aunque en este caso se trata de una ley nacional de obligado cumplimiento por parte de todas ellas. En otros, como el pasaporte COVID, sí que han tenido margen para aplicarlo o no dentro de sus competencias.

Retirar esta medida, "una temeridad"

Pero no todos los especialistas se muestran contrarios a la aplicación de esta medida. El exdirector de Acción Sanitaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS) Daniel López Acuña defiende su eficacia, y tiene palabras críticas hacia esas comunidades autónomas que abogan por su eliminación. "De ninguna manera es el momento para retirar las mascarillas en el exterior, y las comunidades autónomas que están presionando en esa dirección se equivocan. Lamentablemente, empezamos a ver de nuevo una polarización en términos políticos de los gobiernos autonómicos, y eso no tenía que suceder en medidas que deberían ser estrictamente sanitarias", declara este epidemiólogo a RTVE.es.

López Acuña enumera las razones por las que, a su entender, la mascarilla en exteriores sigue siendo necesaria: "Tenemos todavía una incidencia muy alta, y eso implica que la probabilidad de contagio es muy alta. Tenemos una variante como ómicron que es entre cinco y siete veces más contagiosa. Tenemos una situación en la que todavía hay una fracción importante de la población que no está protegida plenamente por la vacuna. Entonces, con toda esta combinación, retirarla a mí me parece una temeridad, porque no disponemos de ningún elemento de certidumbre para establecer que vamos a poder guardar distancias físicas todo el tiempo, y que no vamos a incurrir en aglomeraciones".

"Hay que entender que en exteriores existe todavía un riesgo muy alto de contagio, y el único momento en el que podríamos relajarnos es cuando tengamos una incidencia notablemente menor y con una variante menos contagiosa", recalca. Este exdirectivo de la OMS puntualiza que para quitar la mascarilla en exteriores "deberíamos llegar a una incidencia de entre 25 y 50 casos por cada 100.000 habitantes", y que este paso no sería irreversible, ya que "en el momento en el que tengamos brotes, nuevas variantes o episodios transmisibles de otras enfermedades infecciosas como la gripe estacional, lo mejor que podemos hacer es volver a la mascarilla, aún en exteriores".

"Es el momento de quitarla"

Por el contrario, Juan Antonio Sanz Salanova, de la SEMPSPH, cree que "es el momento de quitarla, porque realmente no está siendo útil, a pesar de esa imagen engañosa que podemos transmitir a la población de que esta ola ya ha pasado". "Si voy por la calle y no hay gente, o voy por el campo, o por la playa, no tiene ningún sentido usar mascarilla, porque la posibilidad de contagio es mínima", insiste.

"Hay cosas más importantes, y la gente ya está un poco cansada de medidas que son muchas veces necesarias, pero que al final son complicadas de cumplir. La población sufre por la dureza de algunas medidas, y también por lo incomprensible de algunas de ellas", argumenta este especialista en medicina preventiva.

Jonay Ojeda, de SESPAS, también reflexiona sobre el impacto de una medida así en los ciudadanos, y opina que "puede haber perjudicado al uso de mascarilla en interiores", donde "sigue estando el verdadero foco" de preocupación. "Creemos que esta medida puede haber distraído y condicionado algo que con el tiempo es cada vez más difícil, que es el buen uso de la mascarilla por parte de la población general, porque hay gente que no la ha entendido y o bien la está usando mal o ha decidido no hacer caso a la obligación", señala.

"Recuperar el uso de la mascarilla en exteriores puede haber dado el mensaje erróneo, sobre todo sin ofrecer argumentos ni científicos, ni técnicos, ni sociales", prosigue, ya que cree que "no se ha explicado bien". "Es difícil de entender, a medida que hemos ido conociendo mejor cómo es el mecanismo de transmisión de este virus", expone, y reclama que "lo que aconseja la evidencia científica es que se vuelva a flexibilizar su uso en exteriores".