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Cumbre del clima 2021

Eloy Sanz, experto en energía: "Hace tiempo que la nuclear dejó de ser una opción real"

  • Para el investigador de la URJC, es "tecnológicamente posible ser 100% renovables", pero cree que "falta inversión"
  • "Prácticamente todo lo que se instala es renovable y supera al carbón, al gas y a la nuclear juntos", señala Sanz

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 Las renovables supusieron el 80% de la potencia eléctrica instalada en 2020
Las renovables supusieron el 80% de la potencia eléctrica instalada en 2020 EFE

En la Cumbre del clima de Glasgow hay cientos de asuntos encima de la mesa de negociación, desde la reforestación a la financiación climática, pero hay uno transversal a todos y que determinará el éxito de los acuerdos a los que se llegue: la ambición de la transición energética. En un mundo donde las reservas de petróleo asequible van a menos y el carbón desaparece cada vez más rápido de los países desarrollados, crece la inquietud acerca de si las energías renovables serán suficientes para sostener nuestro modo de vida en un futuro cercano.

Para Eloy Sanz, investigador en Energías Renovables en la Universidad Rey Juan Carlos y doctor en Ingeniería Química, antes que plantear una transición total de los combustibles fósiles a las renovables, que aún no es posible, primero hay que hablar de "reducción del consumo de la energía". Más que un problema tecnológico, señala en una entrevista a RTVE.es, el salto a las renovables es una cuestión de voluntad y de inversión: "Si se quiere se puede, pero hay que querer".

Sanz es además revisor experto del IPCC, el panel de expertos de la ONU que recientemente publicó el informe más importante hasta la fecha sobre cambio climático. Lamenta que en cumbres como la de Glasgow "no se escucha realmente" lo que dicen los científicos, y que para que esta sea un éxito, será "clave" la presión de los movimientos climáticos.

Pregunta: ¿La producción de energía renovable es suficiente a día de hoy para llevar a cabo la transición ecológica?

Respuesta: Toda estrategia de descarbonización tiene que pasar por tres etapas. La primera, una reducción de la energía, y eso no lo dicen cuatro hippies, sino informes del IPCC o de las propias petroleras. La segunda es electrificar el consumo siempre que se pueda y la tercera, que esa electrificación sea en su mayor parte renovable.

A día de hoy no podemos ser cien por cien renovablesmás que nada porque no hay potencia instalada suficientepero es tecnológicamente posible en un futuro. Si se quiere se puede, pero hay que querer, hay que hacer las inversiones suficientes. Y el último informe de la Agencia Internacional de la Energía señala que no está habiendo inversiones suficientes para cubrir la demanda que tenemos ahora mismo.

En 2020, de toda la potencia de generación que se instaló en todo el mundo, más del 80% fue renovable

Las energías renovables, solar y eólica, son las fuentes de energía más baratas. En 2020, de toda la potencia de generación que se instaló en todo el mundo, más del 80% fue renovable. Estamos en un punto en el que prácticamente todo lo que se instala es renovable y está superando en un orden de cinco, de seis veces más al carbón, al gas y a la nuclear juntos. 

P: ¿Qué papel tendrá el gas en la transición de las energías fósiles a las renovables?

R: Dado que a día de hoy la mayor parte de nuestra energía viene de combustibles fósiles, es muy probable que de aquí a los próximos años, por mucho que despeguen las renovables, seguirá habiendo un uso exacerbado de los fósiles. Lo ideal sería que dentro de estos combustibles no se usara el carbón, [la fuente del 27% de la energía de todo el mundo]. ¿Usaremos gas para la generación eléctrica? Seguro que sí, pero ojalá sea para eliminar el carbón.

Lo que tenemos en la generación eléctrica es un pico por la mañana, luego un valle y luego otro a media tarde o por la noche, cuando la gente vuelve a sus casas. La generación renovable se puede adaptar mucho a la demanda, pero a día de hoy lo que más se usa para esta adaptación es el gas, porque las centrales que usan gas, las de ciclo combinado, son muy flexibles. Se pueden encender y apagar cuando queramos.

 Eloy Sanz, experto en Energía de la URJC y revisor del IPCC

Eloy Sanz, experto en Energía de la URJC y revisor del IPCC CEDIDA

P: ¿Puede ser un problema la demanda de gas, visto los problemas que está provocando actualmente a nivel global, con los cortes en la cadena de suministro o los precios de la luz?

Estamos viendo que el precio del gas se ha multiplicado por cuatro o por cinco. Lo que pasa es que hay situaciones coyunturales y geopolíticas que van mucho más allá, porque la demanda de gas, por ejemplo, de la Unión Europea, no ha aumentado respecto al año pasado. Estamos en niveles más o menos similares. Pero claro, si la demanda de otros actores como China aumenta o si el gas natural licuado, ese que va en barcos, se desvía hacia otros sitios, es una situación compleja.

P: ¿La energía nuclear es un problema o una solución?

Hace tiempo que la nuclear dejó de ser una opción real en el mundo. En torno al año 2000 se alcanzó un 17% de producción eléctrica nuclear, ahora hemos bajado al 10%. Por motivos económicos y tecnológicos va a menos. Cada año el número de centrales en construcción no aumenta exponencialmente respecto a años anteriores. La generación va disminuyendo, al contrario que las renovables, que sí que crecen exponencialmente.

En España en los años 90 la nuclear llegó a superar el 36% de la generación eléctrica, a día de hoy está en el 22%. No es un retroceso per se, porque apenas se han cerrado dos reactores y no eran los más grandes, pero si todo lo demás crece, va perdiendo capacidad.

P: ¿Cuáles serán entonces las opciones energéticas en el futuro? ¿Puede ser una de ellas el hidrógeno verde?

El hidrógeno verde va a ser una de las múltiples soluciones que va a haber en el futuro al desafío energético. Dentro de no muchos años en España, la generación solar durante las horas centrales del día va a ser tan grande que nos va a sobrar electricidad. Con ella una de las opciones es sintetizar hidrógeno. Es una molécula que tiene una versatilidad tremenda para síntesis de compuestos químicos, para usos industriales.

El hidrógeno verde va a ser una de las múltiples soluciones que va a haber en el futuro al desafío energético

También será otra solución el vehículo eléctrico. Si tenemos un superávit de energía solar, será ideal para cargar millones de coches eléctricos y que puedan ceder una parte de su carga a la red cuando se necesite. En Noruega, que no está tan lejos, apenas se venden coches de combustión.

P: ¿Qué pasará con todos aquellos sectores, como el transporte de mercancías, que son difíciles de electrificar?

El transporte por automóvil o la energía de los domicilios son sectores donde es bastante sencillo electrificar, pero luego tenemos algunos otros como la aviación, el transporte marino, o las plantas productoras de cemento o de acero, donde la electrificación será muy difícil.

Para estos usos el hidrógeno puede ser un vector energético tremendamente útil. También hay otras opciones, como los combustibles sintéticos a partir del CO₂ que se captura del aire, que también se puede combinar con el hidrógeno. Pero ahora mismo estamos emitiendo 35 millones de toneladas de CO₂, y hay veces que ponemos el foco en la última tonelada, que va a ser difícil, pero antes tenemos que reducir 34 millones, y esa primera parte es bastante más sencilla. 

P: Hablando ahora del informe del IPCC en el que fuiste revisor, ¿cuáles son sus principales novedades?

Esta primera parte del sexto informe trajo una novedad tremenda y fue el cambio de lenguaje que tiene. Ya se emplea la palabra inequívoco para decir el efecto del ser humano es inequívoco en el calentamiento global. Todos los países que forman parte del panel del IPCC han aprobado el informe frase por frase y han aprobado que es correcto este término. No solo los científicos, sino también los gobernantes. Y eso es bueno.

P: ¿En cumbres como las de Glasgow se escucha lo que se dice en estos informes?

No todo lo que se debiera. Hay bastante nivel de hipocresía en los gobiernos. Por una parte invitan por ejemplo a activistas como Greta Thunberg a hablar en su parlamento: ella va, los pone verdes y después se hacen la foto, pero no sé si aquello lleva a algo.

También hay postureo en estos acuerdos que se firman para llegar a cero emisiones en 2050. Está muy bien, pero antes tenemos que ver negro sobre blanco qué medidas van a tomar para reducir sus emisiones a la mitad durante la próxima década.

P: ¿Qué se espera de esta cumbre? ¿Será un éxito o un fracaso?

Por lo que se comenta en el Ministerio de Transición Ecológica, no se prevé que vaya a haber un éxito con un gran acuerdo. Pero los que lo deciden son las grandes potencias. Si China en lugar de alcanzar el pico de emisiones en 2030 se compromete a alcanzarlo en 2025 eso será un gran éxito. Tendemos a ver las COP como momentos únicos e irrepetibles, pero para los países estas cumbres son meros trámites: pueden decidir que esta sea de paso y para ellos va pasando el tiempo sin problema. Por eso es muy importante la presión ciudadana para llegar a objetivos más ambiciosos.

Los países van a un ritmo de elefante, dando pasos muy lentos porque necesitan muchas seguridades, porque simplemente llegar a acuerdos multilaterales de este calado resulta muy difícil. 

P: Otro punto que se va a tratar en Glasgow es el de los mercados de emisión de dióxido de carbono.

Este punto es muy importante, porque, por ejemplo, la Unión Europea tiene su mercado interno de emisiones de CO₂ y fue este mercado el que le dio un hachazo muy importante a la generación con carbón en Europa. Todo el mundo lo alaba, pero fuera de Europa pocos países lo tienen.

También se habla, aunque no está en las agendas de los países en un corto plazo, de rentas climáticas. Es decir, se cobran los impuestos a las emisiones de dióxido de carbono y después se devuelven a los ciudadanos en forma de rentas climáticas. Es decir, el ciudadano que haya consumido bienes que implican muchas emisiones de CO₂ como yates, productos de lujo o cosas más mundanas como viajes en avión, va a llenar más la hucha de unas rentas que luego se van a distribuir por igual entre los ciudadanos, con lo cual será un trasvase de rentas desde las más pudientes al resto. 

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