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'Feria', el fenómeno literario del año

Ana Iris Simón: "10 años después del 15M, la nueva política ha acabado convertida en el tonto útil"

  • La escritora y periodista manchega se ha convertido este año en una de las voces de su generación
  • Su debut literario, Feria (Círculo de Tiza) va ya por su octava edición
  • Ana Iris Simón charla sobre las grietas del progreso y reflexiona sobre el 15-M, diez años después

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Ana Iris Simón, autora de 'Feria' en una charla con RTVE.es
Ana Iris Simón, autora de 'Feria' en una charla con RTVE.es

Hace siete meses Ana Iris Simón recibió dos noticias importantes. Llegaron a la vez. Justo cuando tenía entre sus manos la primera edición impresa de Feria, el libro con el que se estrenaba como escritora, se enteró de que estaba embarazada. Ocho ediciones después, convertida en todo un fenómeno literario, y a punto de tener a su primer hijo en junio, a esta manchega de Campo de Criptana solo le falta plantar un almendro, como el de su abuelo Vicente, para regalarle a su hijo la sombra del árbol y completar la lista de la vida.

A todo ello ha llegado con 30 años y habrá quien piense que es muy joven para ser madre, escritora o, incluso, para plantar un árbol. Los padres de Ana Iris a su edad no escribieron un libro, aunque su padre, que vivía en los relatos, le contagió la pasión de contar historias. Lo que sí que tenían era un trabajo estable, una casa y a ella. Cosas que ahora parecen excepcionales o que solo persiguen unos cuantos, como si fueran a contracorriente. Desde luego, Simón no se siente así y envidia, como cuenta en su libro, parte de lo que su padre y su madre, la Ana Mari, tuvieron. “Creo que mucha gente quiere ser padre o madre. Lo que pasa es que antes la familia era lo que había por defecto. Ahora tienes que luchar por tenerla. Es muy difícil con sueldos de 1000 euros y una situación que no tiene atisbos de mejorar, que es también una precariedad a futuro”, explica Simón.

Ana Mari, la madre de Ana Iris Simón, y ella cuando era un bebé

Ana Mari, la madre de Ana Iris Simón, y ella cuando era un bebé

Pero entonces, ¿no vivimos mejor que nuestros padres?

Antes de escribir Feria y marcharse de Madrid, Ana Iris, al igual que muchos jóvenes de su generación, se dejó llevar por ese discurso adictivo de un progreso envuelto en títulos universitarios, viajes low cost, una suscripción a Netflix, “vestir como María Pombo porque Zara es barato y te cuestan las camisetas 10 euros” o pisos compartidos en el barrio más cool de Malasaña que dan caché a cambio de precios desorbitados. Jóvenes inmersos en lo que Daniel Bernabé definió como "la clase media aspiracional", un concepto que aparece en su libro La trampa de la diversidad (Akal, 2018) utilizado por Ana Iris en Feria. “Creíamos que hacíamos todo eso porque queríamos, que nos estábamos emancipados de los imperativos sociales que tenían nuestros padres, pero estamos empezando a darnos cuenta de que todo eso está ligado a un modelo económico que también tiene mandatos vitales. Lo terrible es que creemos que son libertades”, asegura.

Haber llegado a ese punto tiene que ver con el liberalismo feroz, reflexiona Simón en su libro, pero también con ciertos preceptos que han ido calando desde la izquierda, que durante mucho tiempo defendió que lo revolucionario era huir de cánones conservadores, como ser madre, formar una familia o apegarse a la tierra. “Consideramos un progreso perseguir nuestro sueño laboral, a costa de los vínculos que tenemos con el territorio o la familia, mientras renunciar a ello por amor parece ser de paletos”, lamenta. 

La periodista, que ha vivido tres ERE, sabe muy bien que su generación está señalando cada vez más la precariedad material y el lado más agresivo del liberalismo. Pero cree que existe otro aspecto que aún no se cuestionan los más jóvenes: “el antropológico y vivencial”. “Más allá de la precariedad económica que nos impide alcanzar las cosas que tenían nuestros padres, también está el deseo de querer alargar la juventud hasta el infinito y de aspirar a estándares de vida mucho más altos”, señala.

“Se están haciendo muchos esfuerzos para que se borre la conciencia de clase”, opina Simón. Y la política que venía a salvarnos hace ya una década con la eclosión del movimiento que nació en la Puerta del Sol, tampoco parece haber conseguido revertirlo. “En un momento se habló de romper la dialéctica izquierda-derecha y la de arriba y abajo, eso era lo que poníamos sobre el tablero en el 15-M. Ahora 10 años después la situación está hiperpolarizada, ya no se habla de arriba y abajo o del pueblo contra las elites. Ahora es fascismo o socialcomunismo y lo demás, si están los ambulatorios hasta arriba, es secundario”, se lamenta.

¿Qué ha sucedido desde el 15M?

Nueva o vieja política, Ana Iris sigue viendo a los políticos desapegados de la realidad. “Creímos que la nueva política iba a representar un vacío que no estaban llenando los partidos de la casta, pero al final han acabado siendo los tontos útiles, convertidos en un arma arrojadiza. Ahora, el PSOE se vende como la opción sensata dentro de la izquierda y los señalan como socialcomunismo; mientras, el PP se vende como la opción segura de la derecha. Eso solo puede polarizar más y más”, apunta. Aún así Simón es consciente de que lo que perseguía el 15-M: combatir el marco político desde dentro. "Era y sigue siendo una gesta muy difícil”.

10 años del 15M: Volvamos a hablar

Interpelándose a sí misma, Feria cuestiona todas esas grietas, pero también invita al lector a volver la vista atrás como revulsivo. Lo hace posando la mirada en sus raíces manchegas, hurgando en el costumbrismo, la estirpe y la tierra. La de Ontígola, donde se crío junto a sus padres, y las de Campo de Criptana, el pueblo de sus abuelos feriantes. Desde esa “alfombra de esparto con olor a polvo y algodón de azúcar”, Ana Iris reivindica la tradición, la familia y la patria chica como emblema de cambio. Dar un paso para atrás para poder avanzar. “Creo que ha conectado tanto porque mi viaje, al fin y al cabo, es un viaje de ida y vuelta. Nadie contemplaba, antes, quedarse en su provincia”, cuenta. Como en la película La ciudad no es para mí (1966), con el icónico Paco Martínez Soria, Ana Iris explica cómo aún seguimos con esa visión del paleto de pueblo, cuya máxima aspiración es irse a la ciudad. “Es lo que nos han vendido, pero después del confinamiento muchos nos hemos dado cuenta de lo ridículo que era estar pagando 800 euros al mes por una habitación, lejos de nuestra gente y llevando una vida que nos daba un poco de ansiedad”, añade. 

Escrito durante aquellos días de encierro, a principios de marzo de 2020, Feria ha ayudado a Ana Iris a poner en valor lo que de verdad importa. “Es un libro para querer mucho a mi familia, para tenerlos muy presentes y a ellos también les ha servido para descubrir que sus historias, todas esas que no tiene que ver con Madrid o con Ayuso, también importan y merecen ser contadas”. 

Ana Iris Simón en Campo de Criptana

Ana Iris Simón en Campo de Criptana

Dice esta manchega que “escribir es convertir en historia la memoria”, aunque al principio tuvo miedo de adentrarse en ese camino. “Porque al final era como reescribir los recuerdos de mi familia. Como hacerles una opa y robárselos. Ahora pienso que ya no lo volverán a recordar como lo hacían ellos si no como yo lo he contado”, reflexiona. La realidad es que el libro ha gustado mucho en su familia. “Están encantados, pero en el pueblo están alucinando un poco. Mi abuelo está harto de que le paren por la calle, dice que se ha hecho famoso”, bromea.

'Feria' con prologo de Pablo Und Destrucktion

'Feria' con prologo de Pablo Und Destrucktion

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