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El Gobierno de Hong Kong cede y retira definitivamente el proyecto de ley de extradición

  • La jefa del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, anuncia su decisión tras trece semanas de protestas en la calle
  • La líder hongkonesa anuncia "cuatro acciones para iniciar el diálogo" con los diferentes sectores de la sociedad

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Las manifestaciones en Hong Kong cede tumban definitivamente el proyecto de ley de extradición

La jefa del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, ha anunciado la retirada definitiva del polémico proyecto de extradición por el que surgieron las multitudinarias protestas que se viven en la ciudad desde hace más de tres meses. De esta forma, las autoridades locales -que habían declarado "muerta" la propuesta de ley- han cedido a la presión de la calle.

"El gobierno retirará oficialmente el proyecto de ley para calmar por completo las preocupaciones de la población", ha asegurado Lam en una declaración televisada grabada previamente en la que ha afirmado que esto ocurrirá cuando el Parlamento retome sus trabajos. Además, la líder hongkonesa ha anunciado "cuatro acciones para iniciar el diálogo" con los diferentes sectores de la sociedad hongkonesa.

La protestas -en las que han movilizado centenares de miles de personas- surgieron en marzo (aunque cobraron cuerpo en junio) para luchar contra la propuesta de ley de extradición que, según abogados y activistas, podría haber permitido que los fugitivos de Hong Kong hubieran sido extraditados a China continental para afrontar juicios en tribunales controlados por el Partido Comunista Chino.

Lam reconoce que "el descontento se extiende mucho más allá" de esa ley

Además, los manifestantes han ampliado sus demandas y piden la retirada de cargos contra los detenidos por las protestas, la retirada del calificativo de "revuelta" sobre las manifestaciones, la aplicación del sufragio universal para la elección del jefe del Ejecutivo local y el establecimiento de una comisión independiente que investigue la supuesta brutalidad policial.

Las protestas han dejado enfrentamientos entre algunos violentos y la policía, a la que se ha acusado de abusar de su poder (hasta el momento se han detenido a 1.183 personas, según el último recuento) a la hora de disuadirlas, punto este rechazado por las autoridades hongkonesas y chinas.

Ninguno de estos otros asuntos ha sido aceptado por Lam este miércoles. "Reconozco que estas medidas pueden no ser capaces de abordar todas las quejas de las personas en la sociedad. Sin embargo, ¿deberíamos pensar profundamente si la escalada de violencia y disturbios es la respuesta? O si es mejor sentarse para encontrar una salida a través del diálogo", ha dicho.

Lam ha reconocido que tras las protestas ha quedado claro que "el descontento se extiende mucho más allá del proyecto de ley" y "cubre cuestiones políticas, económicas y sociales". Por ello, ha anunciado la creación de un comité independiente que revise "los problemas más arraigados de la sociedad" y asesore al Gobierno sobre la búsqueda de soluciones.

"Cinco demandas, ni una menos"

Horas antes de verse la declaración de Lam en la televisión, y al haberse filtrado la noticia, comenzaron a llegar las primeras reacciones al anuncio. Ninguna de ellas apuntan hacia el fin de la crisis ya que los manifestantes insisten en que deben cumplirse las cinco peticiones. "Cinco demandas, ni una menos", ha sido uno de los principales lemas coreados en las marchas, según señala Efe.

"Demasiado poco, demasiado tarde", ha escrito en la red social Facebook Joshua Wong, el activista hongkonés que lideró la Revolución de los Paraguas en 2014, precursora de las actuales.

"Cuando acaba de estallar un incendio, un tazón de agua puede apagarlo. Pero esto (las protestas) es una conflagración en la Amazonía. Un tazón de agua no puede apagar el fuego sino que puede alimentarlo", ha señalado por su parte Jimmy Sham, coordinador del Frente de Derechos Humanos Civiles, que ha estado detrás de tres manifestaciones masivas que atrajeron a más de un millón de personas.

Por su parte, el veterano comentarista Simon Lau Sai-leung de radio Sing Jai ha apuntado que la reacción de Lam podría ser el preludio de una mayor represión contra los manifestantes. "Se dice que (el proyecto de ley) será retirado. Esa no es una respuesta a (las demandas de) los manifestantes, sino un movimiento pasivo-agresivo. A primera vista, es un paso atrás. Si las luchas callejeras continúan, se invocaría la ley estatal de emergencia. Las manifestaciones y el uso de máscaras se prohibirían primero y se intensificarían (los esfuerzos de represión)", ha asegurado.

Lau se refiere a la Ordenanza de Regulaciones de Emergencia, una ley draconiana que recientemente se ha convertido en motivo de preocupación en Hong Kong. Utilizada por última vez en 1967 durante los disturbios izquierdistas en Hong Kong, la ordenanza podría otorgar al presidente ejecutivo amplios poderes, que incluyen autorizar arrestos y castigos, censurar a la prensa y confiscar propiedades, así como cambiar leyes y promulgar otras nuevas.

La popularidad de la jefa del Gobierno de Hong Kong, en horas bajas

Lam goza de la popularidad más baja jamás registrada por un líder del Gobierno local desde que Hong Kong regresara a manos chinas tras siglo y medio de dominación colonial británica, según las últimas encuestas.

No obstante, y pese a que los manifestantes han exigido una y otra vez su dimisión, la política negó este martes que hubiera ofrecido su renuncia a las autoridades chinas.

"Jamás he ofrecido mi dimisión al Gobierno Popular Central (el Ejecutivo de Pekín). Nunca me he planteado dimitir. La elección de no dimitir es mía propia", dijo Lam, según señala Efe. Hasta ahora los portavoces del Ejecutivo chino han reiterado su apoyo a Lam y a su Gobierno.