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Debate de investidura

Sánchez e Iglesias: guerra en los medios, lucha por los sillones y filtraciones hasta la ruptura total

  • La fallida investidura de Sánchez ahonda una grieta que se abrió el lunes y que costará cerrar
  • Tras semanas de acusaciones y reproches, ambos partidos tienen ahora dos meses para volver a intentarlo

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Sánchez e Iglesias, cara a cara en el debate de investidura
Sánchez e Iglesias, cara a cara en el debate de investidura

El cara a cara que mantuvieron el lunes Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en el debate de investidura no hacía presagiar un acuerdo final y éste no ha sido posible, por lo que la investidura del socialista ha resultado fallida. Desde ese día la sensación era de que todo estaba roto y lo que ha venido después han sido intentos por una y otra parte de salvar un pacto de gobierno, que primero fue de cooperación y luego se asumió de coalición, que nunca tuvieron y que nació enterrado, casi desde el principio.

Han llevado a cabo una negociación en directo, utilizando las entrevistas para darse duro y filtrando informaciones para culpar al otro del fracaso del entendimiento. Todo ello en medio de una guerra por los ministerios que ha hecho imposible fraguar el primer gobierno de coalición en España. Y siempre ambos pendientes del relato por si acaso hay elecciones y hay que repartir culpas. "Lo que empieza mal, mal acaba", "está difícil" y "no se aguantan" son expresiones que se han oído en el Congreso en esta semana en la que se ha vuelto a escribir otro capítulo en la mala relación entre los dos líderes de la izquierda en España.

Su relación siempre ha sido difícil pero esta investidura deja unas heridas profundas entre ellos y sus dos formaciones. "Si nos obliga a una repetición de elecciones usted no será presidente nunca", dijo Iglesias a Sánchez. "El mundo no empieza ni acaba con usted", 'piropo' de Sánchez a Iglesias. Son palabras que se han dedicado esta semana, pero antes se han echado en cara la "idiotez", según Iglesias, de los ministros "técnicos" propuestos por Sánchez; y la "mascarada" de la consulta de Iglesias a la militancia para "presionar", entre otros múltiples 'halagos' mutuos.

Sánchez le ha acusado de ser el culpable de perder una "oportunidad histórica" y de volver a unirse con la derecha para, por segunda vez, tumbarle la investidura. Iglesias cree que el socialista ha buscado su "humillación" otorgándoles unas competencias "vacías" en una negociación "cutre" en la que lo han filtrado "todo" y él cree ha cedido más.

El socialista le ha echado en cara varias veces la "historia del PSOE" y el líder morado le ha recordado en esta investidura: "Si lo hubieran hecho bien, nosotros no estaríamos aquí", expresión aún escuece en la bancada socialista.

Podemos ya pide volver a negociar

En este contexto de mala sintonía, reproches constantes y acusaciones mutuas, ambas fuerzas tienen dos meses para tratar de reconducir una situación más que dificíl, cargada de líneas rojas por ambos frentes. Sánchez se niega a que haya "dos gobiernos en uno" y dice que lo quieren controlar "todo" e Iglesias considera que pide lo que merecen sus votantes: un gobierno "proporcional" con competencias importantes y no ser un convidado de piedra en La Moncloa.

Podemos ha lanzado ya el guante para retomar el diálogo y volver a sentarse para volver a intentarlo en septiembre y no ir a la repetición de elecciones. Sánchez, por su parte, ya no habla de Podemos como socio preferente y se abre a explorar "nuevas alternativas" con PP, Ciudadanos y también la fuerza morada.

¿Y el resto de partidos cómo afronta el verano?

Todos mirarán de reojo el devenir de la relación entre PSOE y Podemos porque de ello depende, solo en parte, que el 1 de noviembre arranque una campaña electoral- solo duraría una semana- en la que todos se la volverían a jugar.

Pablo Casado acaba de cumplir un año como líder del PP y, a pesar de llevar al partido a la debacle el 28A, salvar plazas como el Ayuntamiento de Madrid, Murcia y seguramente la Comunidad de Madrid le ha dado un respiro. Creen que podrían regresar antiguos votantes, no solo de Vox, sino también de Ciudadanos, que no está en su mejor momento después de una fuga de figuras importantes por su giro de la derecha.

Los partidos independentistas y nacionalistas ya lo han dejado claro: en septiembre todo se complica y si es un mes de por sí caliente en Cataluña- cada 11 de septiembre la Diada enciende los ánimos secesionistas- este año la cercanía de la sentencia del juicio del 'procés' lo complicaría todo y quizá la ahora desaprovechada abstención de ERC, PNV y EH Bildu se torna en voto en contra.

Toca esperar cómo avanza el tiempo político en España ya demasiado acostumbrado a la inestabilidad desde 2015 con tres elecciones generales, otras tres investiduras fallidas -dos a cargo del socialista Pedro Sánchez- y una moción de censura, esta vez sí, ganadora.

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