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'El silencio de otros': las víctimas del franquismo están "aquí y ahora"

  • Se estrena el premiado documental sobre la llamada ‘Querella argentina’
  • Dirigido por Almudena Carracedo y Robert Bahar, cuestiona el pacto de olvido sobre la dictadura

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Fotograma de 'El silencio de otros'.
Fotograma de 'El silencio de otros'.

Ascensión Mendieta, una mujer de 91 años, asiste a la apertura de una fosa común en el cementerio de Guadalajara. En ella exhuman, al fin, los restos de su padre, fusilado en 1939. Sucedió el 9 de junio de 2017 y es uno de los muchos momentos conmovedores de El silencio de otros, el multipremiado documental de Almudena Carracedo y Robert Bahar que se estrena en salas el 16 de noviembre.

La Guerra Civil terminó hace 79 años y Franco murió hace 43. No hacen falta muchas matemáticas para comprender que los hijos directos de fusilados o los torturados del tardofranquismo están lejos de ser historia o pasado. Premiado el Festival de Berlín y nominada recientemente a Mejor documental en los premios del cine Europeo, El silencio de otros es una apelación directa al espectador como ciudadano.

El documental es, por un lado, un privilegiado acceso a la intrahistoria de la llamada ‘Querella argentina’. Carracedo y Bahar grabaron durante seis años los logros de un movimiento civil que situó su causa en la agenda judicial y política Y, por otro, el sobrecogedor seguimiento durante esos seis años a la esperanza de las víctimas.

“La película trabaja los sentimientos, va directa al corazón. Cualquier persona de cualquier lugar del mundo puede empatizar con una abuelita que, antes de morir, está intentado sacar los restos de su madre para poder enterrarla dignamente”, dice Carracedo en una entrevista para RTVE.es como explicación de la acogida de su documental en festivales de medio mundo.

Hay otra fecha clave: La Ley de Amnistía que se firmó hace 41 años. Un pacto preconstitucional que facilitó el perdón de los presos políticos, pero que también certificó legamente la impunidad de los crímenes cometidos por el aparato franquista. La ley fue exportada a otros países que salieron de dictaduras como Argentina o Chile. En todos fue finalmente derogada.

La llamada ‘Querella argentina’, impulsada en 2010 se acogió al Principio de jurisdicción universal: todos los crímenes de lesa humanidad pueden ser juzgados por cualquier tribunal del mundo. A través de una denuncia en Buenos Aires, la acción de la argentina jueza Servini logró pequeñas victorias, como la exhumación de los restos del padre de Ascensión.

"Hemos aprendido el discurso del olvido porque lo hemos mamado y nos lo han repetido en la calle, en los colegios, en la familia"

Pese a los reveses, El silencio de otros irradia la vitalidad de sus protagonistas. Como la de Carlos Slepoy, el jurista argentino (cuya causa contra Pinochet por delitos de lesa humanidad desembocó en la detención del dictador en Londres), que impulsó la ‘Querella argentina’. Fallecido en 2017, El silencio de otros está dedicado a su figura.

“Un día le comenté que su lucha parecía quijotesca y me contestó: sí, si te refieres a la búsqueda de la ideal de la justicia. Pero si te refieres a que no pisamos la tierra, estás muy equivocada: nadie pensó que en Argentina pudiera derogarse la Ley de Punto Final y se hizo. Estamos pisando la realidad”, recuerda Carracedo.

Chato Galante, preso político durante el franquismo

Chato Galante, preso político durante el franquismo noticias

Chato Galante, una de las víctimas de las torturas del exinspector Antonio González Pacheco, alias 'Billy el Niño’, a principios de los 70, explica a RTVE.es el marco de la querella. “No estamos hablando de algo del pasado. Sigue siendo actual porque he sido torturado por gente que vive en mi misma ciudad, gente que ha sido condecorada y cobra un 50% de pensión por los servicios prestados, es decir, haberme torturado a mí entre muchos. No se trata de abrir heridas, se trata de hablar del presente”, explica.

"No estamos hablando de algo del pasado. Sigue siendo actual porque he sido torturado por gente que vive en mi misma ciudad"

En el documental, durante una de las visitas a Argentina, Chato se emociona al contemplar como los escolares visitan centros de la dictadura convertidos en centros de interpretación de la dictadura. “¿Cuándo entrará un colegio en la Dirección General de Seguridad (actual sede la la Comunidad de Madrid en la Puerta del Sol) para explicar que ahí se torturaba y la gente sepa que esas cosas sucedieron?”, se pregunta.

Sus directores insisten en esa mirada al futuro. “La película no juzga la Transición sino que la expone como un espejo al presente. Hemos aprendido el discurso del olvido porque lo hemos mamado y nos lo han repetido en la calle, en los colegios, en la familia”, opina Carracedo. “Da igual. Siento que España no está dividida. Hoy es otro día. Hoy es 2018”.