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'Carmen y Lola', el romance prohibido entre dos chicas gitanas que rompe tabúes

  • La ópera prima de la realizadora Arantxa Echevarría llega a las pantallas este viernes
  • La cinta se ha visto salpicada por la polémica por las críticas de asociaciones del colectivo gitano

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En 'Carmen y Lola' se aborda el tabú de la "invisibilidad" de las relaciones lésbicas en el colectivo gitano.

“Cuando me enfrenté al mundo gitano me decían directamente que lo de la homosexualidad no existía entre ellos, que eso era algo de payos”. La directora Arantxa Echevarría apunta a la ruptura de tabúes sobre las relaciones lésbicas que aborda su ópera prima, Carmen y Lola. Una historia de amor prohibido entre dos adolescentes gitanas que llega a los cines este viernes, precedida de cierta polémica.

La Asociación de Gitanas Feministas por la Diversidad acusa a la directora de haberles vetado de los pases previos del filme y del debate social y de erigirse en sus declaraciones en portavoz de la mujer gitana con un “feminismo paternalista”. Este colectivo también sospecha que la película puede ser “reduccionista” y perpetuar clichés sobre una “realidad heterogénea”. El revuelo provocó que la cinta finalmente no se exhibiera en la pasada Muestra de Cine y Mujeres de Pamplona.

“Lo que ha ocurrido básicamente es que soy paya y estoy hablando de una cultura que no es la mía. Comprendo perfectamente sus reacciones y me las esperaba porque los gitanos han sido maltratados, invisibilizados y ninguneados y cómo no va a haber suspicacias, pero creo que la polémica no tiene sentido porque no han visto la película. Lo que les diría es que es un canto a la libertad y al amor”, explica a RTVE.es Arantxa Echevarría, dispuesta a enfriar a los ánimos y a que el foco apunte al contenido “muy feminista y de empoderamiento” de Carmen y Lola que ha arrancado su periplo internacional.

La cinta fue seleccionada en la Quincena de Realizadores de Cannes donde cosechó una buena acogida y representará a España en los premios de la Academia del Cine Europeo junto a Petra y Handia.

Echevarría maduró la idea del argumento a raíz de un recorte de prensa sobre una boda entre dos chicas gitanas con el rechazo de sus familiares, y del deseo de narrar una historia sobre la huella del primer amor.

La directora, curtida en el documental, tardó dos largos años en levantar el proyecto. Abordó una investigación que califica de “complicadísima y muy dura”, en la que se acercó a la comunidad gitana para establecer una relación de confianza “en las dos direcciones” y recabar su participación.

“He escuchado historias de todo tipo y acabé 'agitanándome'. Casi todas las chicas con las que hablé habían dejado de estudiar a los 14 años. Habían conocido a un chico y las habían "pedido" (…) Es un bucle que me gustaría que se rompiera y fuera más lento y más consensuado. Muchas de las chicas me decían,‘yo antes estaba jugando con muñecas y ahora estoy jugando con un niño', al tener hijos muy pronto”, explica la realizadora que también aspira a que se abra el debate sobre la homosexualidad en el seno del colectivo gitano.

Un trasunto de Romeo y Julieta

Esta dificultosa inmersión llevó a Echevarría a realizar un casting en el que vio a 1.200 personas hasta dar con sus dos protagonistas: las jóvenes gitanas Zaira Romero (Lola) y Rosy Rodríguez (Carmen), que nunca antes se habían puesto delante de una cámara pero que interpretan con apabullante naturalidad y frescura a la pareja, en este trasunto de Romeo y Julieta.

El rodaje se desarrolló entre los barrios madrileños de la Uva de Hortaleza y Vallecas en un entorno de mercadillos ambulantes. Zaira y Rosy arrancaron sin leer el guión e interpretaban “a su manera” y con total libertad durante seis meses de ensayos diarios.

“Lo que reflejamos es una realidad sin imponer nada y para hacer eso te tienes que entregar y casi ser parte de su familia. Ambas me dieron tanto que les debo la película”, señala Arantxa Echevarría sobre un trabajo con mayoría de actores gitanos no profesionales.

Las jóvenes gitanas Zaira Romero (Lola) y Rosy Rodríguez (Carmen) encarnan a la pareja

La narración se desarrolla muy paso a paso en Carmen y Lola en una puesta en escena delicada. En un primer tramo, con cierto tono documental, muestra de forma detallista costumbres tradicionales como "la pedida", los cánticos y el culto evangelista y se centra en un “crisol de diferentes mujeres gitanas muy fuertes”.

El romance emergerá tímidamente y con ternura. Lola pinta graffitis y se mete a escondidas en un chat lésbico, estudia y quiere viajar mientras que Carmen representa un rol "más conservador" ya que desea casarse y formar una familia. Ambas enfrentan el rechazo de su comunidad y el machismo que Echevarría retrata de forma directa. No obstante, el amor secreto de la pareja les empujará a evolucionar y luchar por sus metas. 

“Lola influye a Carmen y me parece muy interesante la visión de cuando alguien te abre las puertas y ves el exterior. Ves que hay algo más de lo que te habían enseñado y creo que muchas veces en el mundo gitano se han cerrado esas puertas. Lola para mí representa esa autopista hacia la libertad”, concluye la directora.

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