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Siete de cada diez jóvenes creen que tendrán que "trabajar en lo que sea"

  • La crisis ha hecho a los jóvenes de entre 15 y 29 años más "realistas"
  • Uno de cada cuatro estima que no llegará a fin de mes con lo que gane
  • Asumen la movilidad laboral y confían poco en las instituciones y la política

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Alumnos realizando las pruebas de acceso a la universidad
Casi cinco de cada diez jóvenes tienen claro que sus oportunidades laborales serán peores que las de sus padres.

Siete de cada diez jóvenes españoles creen muy probable "tener que trabajar en lo que sea", mientras que el 61% piensa que seguirán dependiendo económicamente de su familia y el 39% considera que existe una alta probabilidad de tener que irse al extranjero para tener un empleo.

Son los datos del Barómetro 2017 del ProyectoScopio realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD), para conocer "el proceso por el que se cae en determinadas conductas", según director general de este centro, Ignacio Calderón.

Más de 1.200 jóvenes de entre 15 y 29 años explican cómo ven el futuro del país y casi la mitad de ellos augura que los problemas y la situación de España se mantendrá igual, mientras que, sobre su situación personal, un 47% es optimista y estima que mejorará, frente al 7,4% que opina que irá a peor. Los investigadores lo atribuyen probablemente a la percepción de lo jóvenes de que "han tocado suelo" y creen que "ya no les puede ir peor", por lo que esperan que su situación mejore, "aunque solo sea algo".

Realismo y un "papel más activo"

Según Calderón, "este optimismo" se debe a que ha cambiado la percepción respecto al anterior informe, elaborado en plena crisis, y ha calificado como "muy interesante" el "realismo con el que se enfrentan a las cuestiones". "Han pasado de la dependencia a un papel más activo", ha puntualizado.

Casi la mitad de los jóvenes españoles tiene claro que sus oportunidades laborales serán peores que las de sus progenitores; mientras que tres de cada diez esperan que sean mejores y un 14,1%, iguales.

En este sentido, el 40,6% vaticina que estará en paro o tendrá dificultades para encontrar trabajo; el 36,1% que el empleo será peor del que espera; el 28,2% teme tener un peor estado anímico y sufrir ansiedad y un 24,8% estima que no podrá llegar a fin de mes.

Un futuro en movilidad

La movilidad está presente en la vida de la población joven, un 26,7% ha cambiado de residencia habitual por estudios y un 22% lo ha hecho por trabajo.

Madrid es la comunidad que más jóvenes ha atraído por motivos laborales (28,3%), seguida por Andalucía (11%) y Cataluña (8%), mientras que en el exterior, el 38% ha ido al Reino Unido y un 12% a Irlanda.

Con vistas al futuro, el 18% del colectivo augura que tendrá que cambiar de residencia para estudiar y un 35% que lo hará por motivos laborales en el interior de España, mientras que algo más del 21 % señala que tendrá que ir al extranjero para encontrar un empleo.

En cuanto a la capacidad de gasto, un 28,7% de los jóvenes dice que puede hacer frente a todos; el 24,7% sólo a una parte y el 24,3% a los de bolsillo.

Y en más de un 30% de los casos el dinero lo sacan del trabajo y de lo que les aporta su familia, a la que más de un 80% consideran muy importante en su escala de valores, junto a tener éxito en el trabajo y ganar dinero.

Mayor interés por la política, aunque sigue siendo bajo

Según ha señalado la subdirectora del Centro Reina Sofía, Anna Sanmartín, los resultados de este barómetro en comparación con estudios anteriores muestran que la crisis no solamente ha tenido "efectos directos" sobre la población juvenil y sus condiciones económicas, sino que ha habido también "efectos indirectos" que han influido en sus valores y en su forma de percibir el mundo.

"Temas comunitarios como mejorar el barrio, han ido ganando posiciones y aunque interesarse por la política sigue estando abajo, ha incrementado su valor, mientras otras cuestiones que eran típicas antes de la crisis, como vivir sin pensar en el mañana, siguen ahí pero han bajado. Creemos que la crisis ha jugado un papel fundamental en cómo se autoperciben", ha subrayado.

Sanmartín ha destacado que, a pesar de que el interés por la política sigue en los últimos puestos de la escala (un 30%), ha aumentado en 10 puntos respecto a 2006.

También se observa su implicación social "en hechos puntuales", pero su pertenencia a asociaciones es muy baja.

Más laxos con la moral privada, más estrictos con la pública

Se mantiene la tendencia a una mayor tolerancia a comportamientos del ámbito privado (adopción de hijos por homosexuales, ayuda a morir a los enfermos graves que lo pidan o libertad para abortar) y mucho menor para los referidos al terreno público.

Casi el 40% de los jóvenes dice no confiar en ninguna institución y la igualdad entre hombres y mujeres interesa al 53,4% de los entrevistados, así como un 35% se preocupa por la lucha contra las injusticias y un 34,6 % por la defensa de los animales.

Sólo a un 17,3% le preocupa la violencia de género, lo que "puede deberse a que la ven ajena a ellos".