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Juliette Binoche: "Si eres consciente de tus emociones, eres un ganador"

  • La actriz francesa eclipsa en Valladolid, donde recibe la Espiga de Honor de la Seminci
  • Presenta Nadie quiere la noche, una íntima aventura polar dirigida por Isabel Coixet
  • RTVE.es entrevista a la actriz que, por primera vez, presenta una película en España

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JULIETTE BINOCHE EN SEMINCI
La actriz frances Juliette Binoche, momentos antes de recibir la Espiga de Honor de la Seminci. EFE nip

El reluciente epílogo de la Seminci es Juliette Binoche. La actriz francesa clausura el Festival de Valladolid presentando Nadie quiere la noche, película dirigida por Isabel Coixet en la que da vida a Josephine Peary, mujer del primer hombre que alcanzó el polo norte. Una aventura polar pero íntima, que cuenta con la participación de TVE, y que llegará a las pantallas españolas el 27 de noviembre. 

Nadie quiere la noche es una ficción basada en personajes reales en la que una determinada Josephine Peary, tras las huellas de su marido, se adentra en un ártico sublime donde experimentará una llamada a lo esencial del ser humano al contactar con el pueblo inut. Un papel-caramelo para una médium de los sentimientos como la actriz. La película fue rodada en algún gélido exterior de Noruega, pero recreada en un set de Tenerife. “Da igual, porque como actriz tienes que imaginar y es increíble nuestro potencial: cómo el cerebro influye en el cuerpo y al contrario. Pude sentir los escalofríos bajo los focos”, explica.

Aunque ‘la Binoche’, que nunca había estado en España para presentar una película, sea conocida para el gran público por sus papeles de El paciente inglés o Chocolat, ella se identifica más con sus películas con Haneke, Kiarostami, Carax, Kiéslowski o Malle que le han coronado, según el director del certamen Javier Angulo, como ‘reina del cine de autor’.

PREGUNTA.: Una vez dijiste que lo más importante para ti al conocer un director es tener una complicidad especial ¿Qué fue lo que te enamoró de Isabel Coixet?

RESPUESTA.: Enamorarse es un atajo para hablar de la relación con el director. Pero tiene que haber un algo en la forma de ser, de escuchar, de sentir al otro, que tiene que ver con los sentidos. No es una relación intelectual, tiene que ver más con la vida. Es por eso que, a veces, sin compartir palabras, estás bien con alguien. Porque dejas la posibilidad de que la vida entre en ti. De todos modos, la relación es diferente con cada director: depende de la persona, de su sensibilidad y de lo que estemos haciendo juntos.

De Isabel me gusta que no teme a las emociones. No teme las contradicciones. Cree en lo que siente y hay algo en ella intuitivo que me gusta compartir. Somos muy diferentes, pero compartimos algo genuino que lo hace confortable.

P.: En Nadie quiere la noche la relación de Josephine Peary con Alaka, una joven inuit (interpretada por la actriz japonesa Rinko Kikuch), expone las prioridades equivocadas de la sociedad occidental. ¿Es por eso que en la rueda de prensa has dicho que es “una película urgente"?

R.: Sí, porque estamos en una crisis. Siento que vamos a la oscuridad, al frío. Hay una sensación de peligro. Hay algo en nosotros que necesita dar marcha atrás, que necesita ser más consciente. Somos muy avariciosos, luchamos entre nosotros. Es obvio cuando vemos lo que pasa con los inmigrantes en Europa ahora mismo. Lo extremistas dicen “no os queremos”. Tratamos de empujar fuera a los demás porque estamos asustados de perder algo.

Pero, para mí, lo que la película dice, en un sentido amplio y humano es que tenemos que aceptar al otro y tenemos que aceptar a atravesar el miedo. Necesitamos atravesarlo para transformarnos. Porque no podemos ser uno, tenemos que ser dos y permitir a los otros entrar.

P.: Para Peary, el explorador, el éxito es la búsqueda, un poco ególatra, del Polo Norte. ¿Tienes tu propia definición de éxito?

R.: La consciencia. Si consigues ser consciente de tus emociones, eres un ganador. Significa vivir, para mí las emociones son muy importantes. La gente tiende dejarlas de lado porque son dolorosas. Porque se necesita coraje para saber qué son. ¿Quién quiere ser celoso? ¿Quién quiere experimentar la pérdida? Es algo que te atraviesa, pero tienes que sufrirlas para derrotarlas. Es posible que vuelvan más adelante, pero las sentirás a un nivel diferente, más consciente. Es por eso que considero tan importantes las películas y el arte: porque te permiten sentir y también ver la belleza del los sentimientos. Si te apartas, no evolucionas. La consciencia es lo que se obtiene de este viaje.

P.: El otro aspecto del personaje es la determinación, la pasión extrema por el amor y su marido. ¿Es esa cualidad lo que más le interesaba?

R.: No sé si es por su marido o es algo respecto a sí misma. Toma de fuera la idea de tener una pareja. Siente amor, siente la necesidad de estar con él, la necesidad de ser un pareja perfecta, la necesidad de hacer algo por sí misma, de ser famosa. Todo eso es lo que le mueve. A lo largo de la película aprende qué es el amor y al final tiene una sensación de lo que es porque ha estado en lo extremo. Pero al principio no sé si lo hacer por amor, por una idea, o por necesidad.

(La actriz se queda pensando casi medio mintuo)

No, no creo que sea un  personaje extremo. Lo que vive es extremo y le hace cambiar. Ella es una mujer casada, de Washington, que tiene un hijo una vida convencional, pero con el deseo de ser más importante.

P.: Coixet te ha definido como una creadora más que como una actriz. ¿Te ves así?

R.: No somos solo criaturas, somos creadores. Creo que todos tenemos esa posibilidad, pero tenemos que abrirnos y sacar el coraje para hacerlo.

P.: Y sobre tu coronación, aquí en Valladolid, como ‘reina del cine de autor’ ¿Existe ese reino o no hay fronteras entre lo comercial y artístico?

R.: Pienso que hay una diferencia. Acabo de volver de América, donde mucha gente habla de las películas como productos. Cuando oigo eso, me quedo con los ojos como platos, no tengo respuestas. Es un modo de ver las cosas, pero para mí hay una firma detrás y las películas son un gran deseo, un gran sueño, que es difícil en el sentido de que tienes que estar en la cima de ti mismo para lograrlo. Es un ascensor dentro de ti.

Pero si piensas en realizar un producto, todo se propaga de un modo distinto. Porque va de complacer a gente para conseguir dinero. Las películas de autores o artísticas van sobre elevarte a otro lugar para aprender algo. Sentir algo sobre ti. No es sobre efectos, sino sobre aprender de ti mismo o ser provocado. He hecho películas comerciales, pero ha sido también por la curiosidad de qué se siente al hacerlas. Pero va a ser una lucha que va a ir a más. Ya es una lucha ahora mismo, pero así son las cosas.

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