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'Los guardianes del Louvre', un cómic que transmite la pasión por el arte

  • El japonés Jiro Taniguchi pasó un mes documentándose en el Louvre
  • Un cómic que es una reflexión sobre el arte y sobre la vida

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Viñeta de 'Los guardianes del Louvre'
Viñeta de 'Los guardianes del Louvre' Ponent Mon

Os imagináis los tebeos de Francisco Ibáñez, Paco Roca o José Ortiz colgados en las paredes del Museo del Prado junto a Velázquez o Goya. Puede parecer una locura, pero en Francia ya ha habido experimentos en los que el cómic y la ilustración se han colado en el Museo del Louvre. Destacamos a Enki Bilal (que en 2012 colgó en sus paredes 22 lienzos en los que reinterpretaba las obras del museo).

Y en los últimos años, el propio Museo ha sacado la colección del Louvre, una serie de cómics hechos por los mejores dibujantes del mundo con historias ambientadas en sus salas. Hasta ahora se han publicado títulos de autores de la talla del francés Etienne Davodeau (Le chien qui louche) o el japonés Hirohiko Araki (Jojo's Bizarre Adventure) con la obra Rohan en el Louvre.

Y ahora se publica en España Los guardianes del Louvre (Ponent Mon), una joya firmada por el japonés Jiro Taniguchi, que en 2013 pasó un mes en el Louvre empapándose de su ambiente y nos regala un precioso homenaje al arte y a los grandes maestros de la pintura, a la vez que una bella historia de amor.

Taniguchi es el mangaka más occidental, un genio del cómic autor de obras tan importantes como Barrio Lejano, El almanaque de mi padre o el gourmet solitario. Títulos que han sido premiados en todo el mundo y que le han convertido en una estrella en Francia, donde le otorgaron el título de Caballero la Orden de las Artes y las Letras.

Los guardianes del Louvre

En Los guardianes del Louvre, Taniguchi nos cuenta la historia de un dibujante de manga (él mismo) que llega a París tras participar en el salón del cómic de Barcelona. Tras sufrir una extraña fiebre, decide visitar el Museo del Louvre donde conocerá a los espíritus que guardan su importante legado artístico. Unos espíritus entre los que destaca la encarnación de Niké de Samotracia, la famosa estatua que corona las escalinatas centrales del museo (La Victoria de Samotracia).

Con ella como guía descubrirá el auténtico corazón del museo y a sus guardianes. En un periplo que oscila entre el sueño y la realidad. Y que le llevará a una encrucijada entre una tragedia colectiva y una historia personal de pérdida.

El dibujante también visitará otros museos parisinos donde se encontrará con los espíritus de  famosos pintores a los que admira y que le harán ver el arte de otra manera: el impresionista Vincent Van Gogh (1853-1890), los pintores paisajistas Antonio Fontanesi (1818-1882) y Jean-Baptiste Camille Corot (1796-1875) y el japonés Asai Chû (1856-1907). A los que se suma el escritor Tokutomi Roka (1868-1927), que fue el que introdujo a Corot en Japón y el escritor Saint-Exupery (El Príncipito).

También es un  homenaje a los otros guardianes del Louvre, los que trasladaron las obras del Museo antes de la ocupación Nazi, encabezados por Pierre Schommer. Un equipo que realizó un trabajo titánico para esconder las principales obras de arte de Hitler y que logró salvarlas del expolio y de los desastres de la guerra.

Y por último, es una preciosa historia de amor, no sólo de amor al arte, sino una declaración de Taniguchi al amor de su vida.

Una obra de arte

Una historia apasionante que también se convierte en una obra de arte gracias a los limpios dibujos de Taniguchi, uno de los mejores narradores de al actualidad. Mediante los que explora sus sentimientos ante lo que vió en el Louvre, unas obras de Arte que le impresionaron profundamente. Un cómic  que nos demuestra por qué el Arte es más grande que la vida.

Un dibujo preciso y precioso, resaltado por los delicados colores directos del japonés, y con el que Taniguchi muestra su pasión por el arte y por la arquitectura del propio museo, que protagoniza algunas páginas fabulosas, como una dedicada a la escalinata donde esta Niké, que es una maravilla.

Un cómic inolvidable, con páginas realmente espectaculares, y que, a la vez, es una preciosa historia intimista. Una gran oportunidad para entrar en el universo personal de uno de los creadores más fascinantes de la actualidad.

Y una iniciativa que ya podrían imitar algunos museos o entidades culturales españolas. Aquí lo más parecido fue la iniciativa del Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Palma (Es Baluard), con el proyecto Carte Blanche a CòmicNostrum en el que grandes autores de Cómic de Baleares: Max (Premio Nacional de Cómic 2007), Bartolomé Seguí (Premio Nacional de Cómic 2009), Pere Joan, Vaquer, Guillem March, Paco Díaz, Pau, Álex Fito, Ata, Canizales y Balaguer interactuaron con las obras de “Implosió”, la colección permanente del Museo Es Baluard, y establecieron diálogos ingeniosos con las mismas.

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