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Un gran tsunami afecta a la costa andaluza cada mil años

  • Científicos han hallado sedimentos en la playa de Barbate
  • Eran depósitos de hasta un metro de espesor con rocas imbricadas
  • Hay evidencias de que ha habido tsunamis en los últimos 7.000 años

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La ola de tsunami en la área costera de Iwanuma, en el noreste de Japón el 11 de marzo de 2011.
La ola de tsunami en la área costera de Iwanuma, en el noreste de Japón el 11 de marzo de 2011. REUTERS REUTERS/KYODO

Un estudio sobre los restos que dejan los maremotos ha hallado en la playa de Barbate, en Cádiz, nuevos depósitos sedimentarios que demuestran que hace 4.000 años se produjo un tsunami de gran magnitud, que se añade a otros siete ocurridos durante los últimos 7.000 años, según informa Sinc.

Y es que cada mil años ocurren estos eventos en la costa andaluza; el más reciente, el gran tsunami que asoló Cádiz tras el terremoto de Lisboa de 1755.

Además, según el estudio, publicado en Sedimentary Geology, los depósitos encontrados se asemejan a los restos del tsunami japonés del 11 de marzo de 2011.

Depósitos relacionados con un maremoto

Hace unos años, durante un trabajo de campo en España, el investigador de la Universidad Aachen RWTH en Alemania, Klaus Reicherter, encontró un estrato extraño en un acantilado de la playa de Barbate.

Mostraba evidencias directas de depósitos de hasta un metro de espesor con fragmentos de rocas marinas imbricadas y estructuras encadenadas rellenas con componentes mixtos de origen marino y terrestre.

Todo indicaba que se trataba de depósitos relacionados con algún maremoto, “pero no lo teníamos muy claro”, explica Reicherter, autor principal del estudio. Sin embargo, los científicos estaban seguros de que estos depósitos se originaron por un evento extremo.

“Lo primero que pensamos fue que los restos de tsunami estaban relacionados con el terremoto de Lisboa de 1755 por el espesor y otras características de los sedimentos, pero en los métodos de análisis empleados las fechas no encajaban y excluimos el tsunami de Lisboa”, comenta Bejamin Koster, investigador en el centro alemán y primer autor del trabajo.

Tsunamis desde hace miles de años

Los resultados de la datación mostraron que un gran tsunami tuvo lugar hace 4.000 años en la región de Barbate y sus marismas.

Los datos hallados a lo largo de cinco kilómetros entre Barbate y Zahara de los Atunes coincidieron con los de otro estudio que halló en 2005 evidencias de un tsunami en el Parque Nacional de Doñana y en el Golfo de Cádiz ocurrido hace unos 4.200 años.

El evento de hace 4.000 años parece además haber sido potente dado el espesor de los depósitos, las características erosivas y el tamaño del grano de los fragmentos de rocas transportados”, señala Koster, quien añade que la fuente desencadenante del tsunami pudo ser diferente al de 1755 por la arquitectura interior y las características erosivas de los depósitos.

Con este y otros trabajos anteriores, el equipo revela que, durante los últimos 7.000 años -periodo que, hasta el momento, registra evidencias sedimentarias de paleotsunami en el Golfo de Cádiz-, la costa suroeste de España ha sufrido un mínimo de ocho maremotos destructores.

“Esto implicaría una recurrencia estadística de un gran tsunami cada mil años aproximadamente”, declara el investigador alemán.

Una costa propensa a tsunamis

Los tsunamis provocan daños de infraestructuras e incontables pérdidas humanas. En España, el que sobrevino tras el terremoto de Lisboa en 1755 es ejemplo de ello. “Desde que los geólogos empezaron a investigar sobre el tsunami de Lisboa se dieron cuenta rápido de que otros paleotsunamis ocurrieron en el pasado”, explica Koster.

Los informes históricos y los registros más modernos de la altura de las olas a lo largo de la costa española han confirmado que sucesos extremos sucedieron durante los últimos siglos en la costa española, pero no han podido registrarlos mucho antes. Para ello es necesaria la información sedimentaria.

A los científicos les resulta difícil calcular los intervalos de recurrencia a largo plazo o la intensidad de la mayoría de estos eventos sin evidencias sedimentarias.

“De ahí la importancia de la investigación sobre paleotsunami. En las últimas décadas hemos sido capaces de identificar depósitos de tsunami para evaluar la extensión de los eventos”, apunta el investigador.

En este caso, gracias al análisis de fluorescencia por rayos X, la susceptibilidad magnética, y el Georadar, entre otros, los investigadores identificaron un aspecto novedoso en los depósitos de tsunami: varios fragmentos de roca recubiertos de bolas de lodo de más de un metro de diámetro flotando en el interior de la matriz de los depósitos.

Además, otras características de los restos hallados son comparables a depósitos de tsunami recientes como el de Japón de marzo de 2011 y los del océano Índico en diciembre de 2004. Según los científicos, “quedan por resolver muchos retos, como conocer la distribución heterogénea de los depósitos a lo largo del golfo de Cádiz”, concluyen.

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