Enlaces accesibilidad

'321 días en Michigan' o la autenticidad de la vida tras las rejas de la cárcel

  • Se estrena la ópera prima de Enrique García, premio del público en Málaga
  • Rodada en una antigua prisión y con funcionarios y presos reales de figurantes
  • El cineasta cree que es "fiel reflejo de lo que se vive en la cárcel"
  • La protagonizan Chico García, Virgina DeMorata, Héctor Medina y Salva Reina

Por

RTVE.es te adelanta una escena de '321 días en Michigan'

FICHA TÉCNICA

Año: 2014

Duración: 100 min.

País: España

Director: Enrique García

Guion: Isabel Sánchez, Enrique García

Reparto: Chico García, Virginia DeMorata, Héctor Medina, Virginia Muñoz, Salva Reina

Rodada entre las rejas y los muros de la Antigua Prisión Provincial de Málaga y con verdaderos reclusos y funcionarios de prisiones como figurantes. Así de auténtica es la cárcel que nos muestra 321 días en Michigan, la película ganadora del premio del público y de mejor actor de reparto -ex aqueo para Héctor Medina y Salva Reina- en el pasado Festival de Cine de Málaga, además de premio Asecan del cine andaluz a la mejor ópera prima para su director, Enrique García, que llega este viernes a las salas de cine.

Por meter toques de realidad al asunto hasta el motivo por el que cumple condena el protagonista está de actualidad: Antonio (Chico García), joven y brillante ejecutivo, condenado a pasar dos años en la cárcel por un delito financiero, que para evitar la mancha en su currículum convencerá a todo el mundo de que se va a estudiar un máster a Michigan. En prisión, Antonio deberá intentar que le reduzcan la pena por buen comportamiento, mientras lidia con el día a día de la cárcel y sus delincuentes habituales, como Carmona (Héctor Medina), compañeros de celda yonquis, como Juani (Salva Reina), o presidiarias como Sara (Virginia DeMorata), una gitana que pelea por no perder la custodia de sus hijos, o Lamís (Virginia Muñoz).

Un "fiel reflejo" de la vida carcelaria

Una visita a la cárcel de Alhaurín de la Torre, donde el malagueño Enrique García ha impartido talleres de cine, le cambió "por completo" su perspectiva sobre las historias carcelarias contadas por el cine y lo que realmente había allí dentro: "De repente vi algo que me interesaba contárselo a todo el mundo, el cómo vivían los presos y cómo contrastaba con lo que nos habían contado", explica a RTVE.es el cineasta, que ya había realizado varios cortometrajes y plasmó esa reveladora visión penitenciaria en otro, Tres razones (2010).

Ese cortometraje, que contaba la historia de la cárcel "con el corazón en la mano", arañó premios en varios festivales y se acabó convirtiendo en el largometraje 321 días en Michigan, en el que García y la coguionista Isa Sánchez, que repite escenario y protagonistas, pero "reinventa la trama y los motores de los personajes".

García está convencido de que la suya es la película que "mejor refleja" el día a día de la cárcel y confiesa que su objetivo era, precisamente, que, tanto institución como presos, "se sintieran orgullosos y vieran que se había hecho un fiel reflejo de lo que se vive allí". Y debe haberlo logrado pues, en una proyección que hicieron en el Centro Penitenciario de Alhaurín tras su estreno en el Festival de Málaga, pudieron ver "a internos emocionados" y a funcionarios retratados en su función de "vigilar y cuidar" de ellos. No en vano, el guion estaba supervisado por un funcionario de esa misma prisión, Antonio Fernández Ortiz, a la sazón novelista.

Otra de las motivaciones de García fue precisamente el "poder hacer una película en Málaga, en nuestra tierra, y con nuestros actores", explica el debutante, que ha contado también como coordinador de la banda sonora con el músico Javier Ojeda -quien fuera cantante de Danza Invisible-, que ha reunido a otros artistas de la tierra como Zenet, Celia Flores, Rockberto (el fallecido cantante de Tabletom) o Pasión Vega, que canta el tema principal compuesto junto a Fernando Velázquez.

Un rodaje con los pelos de punta

Para meterse bien en situación, nada mejor que contar como plató con la antigua cárcel de Málaga -que estuvo en funcionamiento desde 1933 a 2009, ya como centro de internamiento de tercer grado-. Durante 25 días, y tras unos necesarios trabajos de acondicionamiento previos -también realizados por reclusos dentro de un programa social-, las antiguas celdas volvieron a cobrar vida.

"Ayudaba muchísimo rodar allí para meterte en el papel. Entrabas allí y se te ponían los pelos de punta; y hacía mucho, mucho frío", cuenta a RTVE.es la actriz Virginia DeMorata, premio de Arte del Instituto Andaluz de la Juventud, cuyo personaje, Sara, está en prisión por matar a su marido maltratador, aunque su "verdadera condena está fuera, que sus tres hijos se los lleven los Asuntos Sociales".

Para prepararse sus papeles, DeMorata y el protagonista, Chico García, compartieron muchos momentos con verdaderos reclusos. "Nada más llegar pregunté a un grupo de presas si alguna era madre, y se creó un silencio larguísimo. Ese silencio me ayudó mucho más que conversaciones enteras", explica la actriz malagueña, que trabajará también en el próximo proyecto de Enrique García, Resort Paraíso.

"Lo más importante en la cárcel son los silencios y las miradas, porque están cargados de emociones", coincide García, que buscó contactar con aquellos internos "que nunca te imaginas que pueden estar en la cárcel, como un vecino" para preparar su papel. "Antonio viene de llevar un tren de vida muy alto y cuando entra a la cárcel baja a la realidad. En la cárcel, el tanto tienes, tanto vales, no sirve", señala a RTVE.es el actor en un descanso del rodaje de la teleserie El secreto de Puente Viejo.

¿Posibilidades en los Goya?

321 días en Michigan es una cinta muy coral, con un trabajo actoral reconocido con la Biznaga de Plata a mejor actor de reparto ex aqueo para Héctor Medina y Salva Reina, el último en llegar pues es el único de los protagonistas principales que no estaba en el corto y que da vida al yonqui Juani, "un tipo eminentemente optimista y muy bueno de corazón, pero condicionado por el ambiente en el que le ha tocado vivir". "Fue un bombazo y un orgullo grandísimo ser reconocido en el festival de tu ciudad, por un jurado no malagueño", cuenta a RTVE.es Reina, apodado Chuki y reconocido monologuista de El Club de la Comedia y Paramount Comedy, a quien Enrique García no veía en el papel por "ese sambenito que tenemos los cómicos de que se nos etiquete".

La película carcelaria fue el debut en la gran pantalla de este joven actor, al que también hemos podido ver este año en La isla mínima (2014). ¿Se ve en los Goya nominado a mejor actor revelación? "Eso sería espectacular; sería la bomba, bombera, pero son palabras mayores", ríe el actor, que dice que "ya es un premio brutal" el reconocimiento que le está llegando por estos últimos trabajos.

El director de 321 días en Michigan también espera que el trabajo de sus actores, y el tema principal de Pasión Vega y Fernando Velázquez, pudiese ser reconocido por los académicos españoles, lo que sería la guinda para una película que define como "un sueño hecho realidad". "Mi mayor ilusión es que ahora pueda verla la gente", concluye García, que matiza que, aunque su película sea sobre una prisión, "es bastante limpia en todo lo que expone y muestra que en la cárcel hay cosas duras, pero también muy bonitas".

La cinta -cuya productora, Lanube Películas, adeuda parte de los salarios al equipo artístico y técnico del filme, según aseguran algunos afectados, aunque la empresa afirma "estar al corriente de los pagos"- tendrá una pobre distribución y se estrenará solo en 10 salas de Málaga, Sevilla, Huelva, Cádiz, Valencia, Madrid y Lleida. Paralelamente, Canal + Xtra hará un pase extraordinario este viernes, informa la distribuidora Cada Films, que además considera el número de copias "adaptado" a sus "posibilidades".

El eterno debate de la reinserción

¿Reinserta o no la cárcel? Es el eterno debate respecto al sistema penitenciario y hemos querido planteárselo al equipo artístico de 321 días en Michigan. "Yo creo en la reinserción. Se produce en un porcentaje menor del que quisiéramos, pero a ese mínimo hay que tenerle fe", asegura Enrique García, gran conocedor de la vida entre rejas, que añade que en la cárcel "se hace un trabajo muy potente para que todos tengan oportunidades, pero luego está el ser humano que quiera o no tomarlas, y si el interno no quiere, hay poco que hacer". De opinión parecida es Virginia DeMorata, que opina que la reinserción "depende mucho de cada persona", pero defiende firmemente "las segundas oportunidades y la capacidad de reconocer y corregir los errores". Para Chico García esa es "la pregunta del millón", que depende a la parte que preguntes, sistema o recluso, te contestará sí o no. "Yo me muevo en el medio", dice el actor, que cree fundamental la formación de los trabajadores sociales para facilitar la reinserción. "Es un problema muy complicado. Yo creo que la cárcel estigmatiza y no aporta soluciones a tiempo", argumenta por su parte Salva Reina, que pone como ejemplo los casos de personas condenadas hace años por, por ejemplo, robar un televisor y que tienen que cumplir su pena cuando ya están reinsertadas en la sociedad desde hace años. "Yo creo que hay muchas opciones antes de la cárcel para resarcir los fallos de las personas más que el castigo", concluye.