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El fabricante del Bio-Bac asegura que el producto se vendía como complemento alimenticio

  • Antonio Rafael Chacón niega que se vendiera como fármaco o medicamento
  • Afirma que no tiene ningún elemento que pueda dañar la salud
  • Se le acusa de delitos contra la salud pública y los consumidores

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Rafael Chacón fabricante del Bio-Bac, durante el juicio que ha comenzado este lunes.
Rafael Chacón fabricante del Bio-Bac, durante el juicio que ha comenzado este lunes. EFE EFE

El responsable del falso fármaco anticáncer Bio-Bac Antonio Rafael Chacón, acusado de delitos contra la salud pública y los consumidores, ha insistido a la fiscal en el juicio que siempre se comercializó como un complemento alimenticio y ha negado que se vendiera como un fármaco o  medicamento, a pesar de que en su prospecto aparecía que estaba destinado a tratamientos antitumorales y al sida.

Asimismo ha asegurado que "no tiene ningún elemento que pueda dañar la salud", como "complemento alimenticio".

Así lo ha señalado Rafael Chacón, hijo del creador del producto, en el juicio que ha arrancado este lunes en los Juzgados de lo Penal  de Madrid. En el banquillo se sientan cuatro de los responsables de la venta y distribución de este falso fármaco que se vendía para  tratar el sida, el cáncer, la artrosis y la hepatitis. El juicio se prolongará hasta el próximo 2 de junio.

Chacón se enfrenta a una petición fiscal de cinco años y medio de cárcel. Se le acusa de fabricar y de vender sin licencia el falso fármaco, que comenzó a comercializarse como "una fórmula magistral" en 1997. El producto comenzó a considerarse ilegal a partir de 2002  cuando el Ministerio de Sanidad paralizó su venta a través de la  Guardia Civil.

Sin autorización

El fiscal pide también una multa de 40.500 euros para Antonio Rafael Chacón por elaborar y vender al público el producto sin autorización administrativa, lo que causó un evidente peligro a las 2.030 personas que lo consumieron.

Junto a Chacón, en el banquillo de los acusados, se sientan otras tres personas, el farmacéutico Miguel Echenique, el biólogo Enrique Martínez y la secretaria Consuelo Serdio, que se enfrentan a penas que oscilan entre los tres años y los dos años y medio de cárcel.

Durante su declaración en el Juzgado de lo Penal número 18 de Madrid, Chacón ha explicado que comercializó el bio-bac como un "complemento alimenticio o dietético", destinado a la prevención y el tratamiento de cáncer, sida, hepatitis y enfermedades degenerativas.

La defensa pide la libre absolución

La defensa de Rafael Chacón solicita la libre absolución de su cliente por considerar que no ha incurrido en una infracción penal al elaborar y vender el producto denominado bio-bac, que, a su entender, es "inocuo" y "beneficioso" para la salud.

Según el escrito de acusación del ministerio fiscal, la distribución y venta del producto se realizaba a través de una página web (www.bio-bac.com).

En este sitio web se ofrecía como si fuera un medicamento para el tratamiento de enfermedades del sistema inmunológico (sida, hepatitis y enfermedades virales), para el cáncer y afecciones degenerativas (artrosis, artritis y esclerosis), indicando que no era tóxico, que era natural, sin efectos secundarios y seguro, "al no contener ningún elemento que pueda dañar la salud".

Para la Fiscalía, el producto era un compuesto de proteínas y aminoácidos, que incumplía gran parte de las normas de producción, control y caracterización de un medicamento.

El acusado trabajó en la elaboración del producto desde 1994 y lo vendió al público como medicamento desde 1997, eludiendo los controles sanitarios, y generando, según el ministerio público, un evidente peligro para las 2.030 personas que lo consumieron en toda España, aquejadas de graves enfermedades como cáncer, sida, hepatitis y enfermedades degenerativas.

Carece de título universitario

En su declaración, Rafael Chacón ha relatado que creó la empresa Chacón Farmacéutica para desarrollar la investigación que inició su padre,  que era farmacéutico y veterinario. Tras señalar que carece de títulos universitarios, ha explicado que decidió seguir adelante en la creación de su progenitor y comenzó a realizar ensayos clínicos a través de subcontratas internacionales.

"Los ensayos culminaron con éxito. Pero no nos dieron el permiso -en alusión a la Agencia Española de Medicamentos-. Los ensayos  demostraron su eficacia y seguridad. Entonces se comercializó como complemento dietético", ha señalado a preguntas de la fiscal.

Tras ello, esta le ha preguntado por qué en la solicitud de la patente lo describía como un fármaco destinado a la prevención de enfermedades de inmunodeficiencia, a lo que el acusado ha replicado que ello no implicaba entonces que en un futuro pudiera ser un medicamento.

Seguidamente, se le ha recordado que en comisaría manifestó que las indicaciones eran para enfermos del sida. "No se habla de cura, se habla de actividad. Entonces, ¿Actimel qué es, un complemento alimenticio o un medicamento?", le ha preguntado a la fiscal.

Asimismo, Chacón ha asegurado que el inyectable de Bio Bac nunca se llegó a vender, ya que estaba destinado solo a ensayos clínicos.  "Se podía fabricar como producto biológico para uso humano. No era un medicamento ni se pretendía que fuera", ha aseverado. "¿Por qué hay  gente que asegura que se inyectó el producto?", le ha insistido la fiscal.

En la fase de cuestiones previas, los abogados han alegado que se han producido dilaciones indebidas, un extremo del que se ha mostrado a favor la fiscal. De este modo, la representante del Ministerio Fiscal ha adelantado que modificará sus calificaciones cuando concluya la vista. 

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