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Adiós a dos décadas políticas de Silvio Berlusconi

  • En el 94 entró en política y ha sido primer ministro 3 veces
  • Ha marcado la vida pública italiana en los últimos 20 años

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El fin a dos décadas políticas de Silvio Berlusconi

Se va del Senado, clamando contra lo que llama, textualmente, un “golpe de estado” y “una votación de la que los parlamentarios tendrán que avergonzarse ante sus hijos”. Arremetiendo contra Napolitano porque no le ha concedido un indulto que nunca pidió, calificando como “ignominia” su adscripción a los servicios sociales, y llevando el victimismo al extremo de comparar a su familia, con los judíos perseguidos por los nazis.

La condena en firme por fraude fiscal en el caso Mediaset, es el crepúsculo político del hombre que marcó la vida pública italiana en los últimos 20 años.

En el punto de mira de la Fiscalía desde los años 80, en el 94 entró en política y ha sido primer ministro 3 veces. Sus mandatos le permitieron aprobar oportunas leyes que llevaron muchos de sus procesos judiciales, a la prescripción o despenalización de los delitos.

Pero en 2009, la crisis económica y el caso Ruby que destapó sus escándalos sexuales, marcaron el declive de su estrella. Durante años sedujo por su carisma y sus arengas anti impuestos.  Para sus votantes, era un envidiable referente. Pero para sus detractores, ha sido el responsable de dos décadas de parálisis que dispararon la deuda pública y el deterioro social y económico de Italia.

Un Berlusconi mucho más turbado

El jurista Stefano Rodotá, cree que Berlusconi sale de la escena política derrotado, y que ha perdido lucidez. “Estamos descubriendo un Berlusconi ciertamente mucho más turbado, dice, menos capaz de indicar, incluso a sí mismo, el camino a seguir. “Ha sido un gran vencedor de campañas electorales, pero un pésimo estadista, no ha sido capaz de gobernar, siempre ha echado la culpa a los demás”.

Se va prometiendo batalla y pretendiendo mantener su omnipresencia, profusamente extendida por el poder mediático que tiene, y el político, que tuvo. Pero su horizonte inmediato, a los 77 años, es el cumplimiento de una condena y la amenaza de nuevos procesos judiciales. Factores que marcarían el final político de cualquiera, si no fuera porque hablamos de Berlusconi.