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Reparada la fuga de refrigerante de la Estación Espacial Internacional

  • Un paseo espacial express parece haber solucionado el problema
  • Los astronautas que lo realizaron ya habían trabajado en esa zona de la EII
  • El fallo estaba en la unidad de bombas y válvulas del circuito que perdía amoníaco

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Dos astronautas tratan de reparar la fuga de amoníaco de la Estación Espacial Internacional

Aunque se trataba de un paseo espacial no previsto pero sí para el que se habían entrenado Chris Cassidy y Thomas Marshburn, con la ayuda de Chris Hadfield desde el interior, parecen haber conseguido reparar la fuga de refrigerante de la Estación Espacial Internacional detectada el pasado jueves.

Para ello cambiaron un un subsistema denominado Pump Flow Control Subassembly, que es el que contiene las bombas y válvulas del bucle de refrigeración afectado, por otro de los tres de repuesto que había a bordo, y las indicaciones preliminares indican que tras el cambio no hay ninguna fuga de amoníaco, al menos desde luego no tan grande como la que pretendían reparar.

Situación bajo control

Esta fuga había obligado a detener uno de los circuitos de refrigeración de los paneles solares de la Estación, y con el también el panel solar asociado, pues de lo contrario la electrónica que lo hace funcionar se habría quemado.

De todos modos la Estación puede funcionar sin problemas en esa configuración, pues dispone de ocho canales de generación y reparto de electricidad, así que la reparación en realidad podía haberse pospuesto.

Pero los responsables de la misión decidieron aprovecharse de que Cassidy y Marshburn ya habían trabajado con anterioridad en esa zona de la Estación y utilizar así su experiencia, lo que ha demostrado ser una excelente idea, pues llegaron allí antes de lo previsto, a pesar de estar en uno de los extremos de la Estación.

Además, gracias a haber preparado este tipo de operaciones como parte de su entrenamiento –hay aproximadamente una docena de escenarios para los que todos los astronautas se entrenan por si acaso aunque no esté previsto que tengan que llevarlos a cabo– fueron durante todo el rato por delante del horario previsto, y de hecho en menos de tres horas ya habían cambiado la unidad por la nueva.

Múltiples apoyos

Cassidy y Marshburn contaban, además de con Hadfield, con el apoyo de los equipos de tierra, que habían estudiado todos los pasos que tenían que dar, incluyendo la realización de las tareas que iban a acometer durante un paseo espacial simulado a cargo de Samantha Cristoforetti y Terry Virts en el Neutral Buoyancy Laboratory, la enorme piscina del Centro Espacial Johson que incluye en su interior una reproducción de la Estación.

No está nada mal como colofón a la estancia de Marshburn, quien está previsto que vuelva a tierra el próximo lunes, en la Estación; tampoco está nada mal como ejemplo de la capacidad de respuesta de los tripulantes y del equipo de control de la misión ante

Queda para un poco más adelante rellenar el amoníaco perdido hasta los 25 kilos de capacidad del circuito que se ha visto afectado por la fuga, pero eso será una tarea que se lleve a cabo ya cuando la Estación vuelva a contar con seis tripulantes de nuevo.

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