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Satélites remolcadores para aumentar la vida útil de otros satélites

  • El combustible limita la misión de la mayoría de los satélites artificiales
  • ViviSat diseña unos satélites que se acoplarían a otros con motores
  • La combinación de ambos podría añadir hasta diez años al satélite principal

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Impresión artística de un MEV acoplado a otro satélite. Vivisat

Gracias a los avances en la tecnología utilizada para construir satélites artificiales producidos en los últimos años cada vez es más habitual que la vida útil de estos termine cuando se quedan sin combustible en lugar de por el fallo de ninguno de los sistemas de a bordo.

Esto obliga a sus propietarios a enviarlos a una órbita de aparcamiento o a destruirlos dejándolos caer en la atmósfera antes de quedarse definitivamente sin combustible para que no se conviertan en una pieza más de basura espacial que podría poner en peligro otros satélites o incluso naves tripuladas.

Pero ViviSat, una empresa formada al 50 % por U. S. Space y ATK, la misma empresa que fabricaba los propulsores de combustible sólido de los transbordadores espaciales, cree que hay otra solución.

Esta consiste en el uso de unos satélites especializados bautizados como Mission Extension Vehicle (Vehículos de Extensión de la Misión), que se encargarían de proporcionarle un sistema nuevo de propulsión a aquellos satélites que se queden sin combustible pero que sigan funcionando correctamente.

Para ello los MEV estarán dotados de un mecanismo capaz de agarrarse al satélite objetivo y de unos sensores de proximidad que le permiten llevar a cabo la maniobra con la suficiente delicadeza.

Así, una vez acoplados los dos vehículos, los motores del MEV se encargarían de seguir manteniendo la órbita y posición del satélite sin combustible, extendiendo su vida útil entre tres y cinco años más, aunque dependiendo del uso que se haga del combustible podrían llegar a ser diez años.

Aunque hay otros proyectos similares en desarrollo la propuesta de ViviSat tiene una importante diferencia, que es la de que no intenta para nada transferir combustible al satélite objetivo, algo para lo que no están diseñados, con lo que la misión se antoja en principio más fácil.

Opciones flexibles

El diseño del sistema de acoplamiento, además, les permite engancharse y desengancharse de los satélites objetivo, con lo que existe la posibilidad de realizar distintos tipos de misiones aparte de la de dotar de motores a un satélite que se haya quedado sin ellos.

Un MEV podría ser utilizado, por ejemplo, para colocar otro satélite en su órbita correcta tras un lanzamiento fallido, para que luego fueran ya los motores de este los que lo mantuvieran en su sitio y que el MEV se marchar a atender otros satélites. De un modo similar, podría ser utilizado para cambiar la órbita de otro satélite cuyos propios motores no le permitieran hacerlo o bien para no gastar el combustible de este.

Y también podría ser utilizado para pescar satélites que se hayan quedado sin combustible o cuyos sistemas de a bordo hayan fallado para colocarlos en una órbita de aparcamiento o para darles un empujón hacia la atmósfera y que se destruyan en la reentrada.

ViviSat calcula que el diseño de su sistema de atraque, que está siendo terminado de probar en sus instalaciones, le permitirá a los MEV poder acoplarse a aproximadamente el 90 % de los satélites geoestacionarios que hay en la actualidad en órbita. La idea es, desde luego, intrigante. Ahora sólo les falta convencer a sus primeros clientes.

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