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'El dictador' de Sacha Baron Cohen dispara con balas de fogueo contra lo políticamente correcto

  • El creador de Borat deja atrás el falso documental en una irregular comedia
  • La sátira política pierde fuerza enmarcada en una trama convencional
Tráiler de 'El dictador'
GORKA ZUBIZARRETA

El dictador (The dictator, 2012). Dir: Larry Charles. I: Sacha Baron Cohen, Anna Faris, Ben Kingsley, Jason Mantzoukas.

Duración: 83 minutos.

Fecha de estreno: 13/7/2012.

Cualquiera que se cruzara a principios de la década del 2000 con una pandilla de británicos seguramente tuvo que escuchar “Booyakasha” o “Respect” más de una vez. Era su particular "Te da cuen" o "Fistro" (salvando las distancias entre genios).

El culpable de esa ola de muletillas era Ali G, el personaje creado por Sacha Baron Cohen para el programa The 11 O´Clock Show en Channel 4.

Aquel aspirante a rapero de los suburbios dejó en evidencia a medio establishment británico con sus entrevistas cargadas de incorrección política. El éxito le llevó a tener programa propio (Da Ali G Show) y daría el salto al cine con Ali G anda suelto, una cinta que contó en España con el salvador doblaje de Gomaespuma. Algún día alguien escribirá la historia de las películas que mejoran con doblajes absurdos.

Borat y Brüno fueron la confirmación del talento de Baron Cohen para poner la cara colorada a quien se pusiera por delante. Con la fórmula del falso documental bastante agotada tras la película sobre el fashionista austríaco, el cómico regresa ahora la ficción-ficción con El dictador.

- Un sátrapa atrapado entre comida orgánica

El almirante general Aladeen, Líder Supremo y Oftalmólogo Jefe de la República de Wadiya, es su nuevo "hijo". Un protagonista con gancho suficiente y que prueba que Baron Cohen es un gran creador de personajes pero que se ve lastrado por una trama que no está a la altura.

¿Quién es el general Aladeen?

Con ecos de Sopa de ganso, El príncipe de Zamunda y Entre pillos anda el juego, la cinta dirigida por Larry Charles plantea una historia no demasiado original de identidades suplantadas. El príncipe que se ve obligado a mendigar en Nueva York por la traición de aquellos pocos a los que no ordenó ejecutar.

La película fía gran parte de su comicidad al choque entre el autoritario Aladeen y el nuevo mundo que le rodea, representado por la idealista Zoey (Anna Faris). Un contraste que da lugar a que Baron Cohen suelte auténticas perlas de brocha gorda contra prácticamente todo colectivo y se marque un demoledor discurso sobre qué es hoy en día la democracia. Sin duda, lo mejor de la película.

‘El dictador’ es una buena sátira pero una mala comedia de enredo. A pesar de lo manida que está ya la incorreción política en cine y televisión, Aladeen consigue arrancar carcajadas con su visión del mundo, tan alejada del eco-buenrrollismo de sus compañeros de trabajo en una tienda de alimentación sostenible.

- Ocho manos para escribir un guion que necesitaba pulirse

Con exteriores rodados en Sevilla y Fuerteventura, El dictador vuelve a demostrar que la comedia actual de Hollywood lo apuesta todo al ‘high concept’. No importa si ese concepto está bien o mal desarrollado, lo que cuenta es un buen tráiler que enganche al público. En este caso, muchos de los planos y las frases del tráiler ni siquiera han llegado al metraje final.

Tan solo en algunas secuencias, como la del restaurante de Little Wadiya, se intuye un gusto por el humor clásico en un libreto escrito por cuatro guionistas. Cuatro guionistas pueden dar lugar a obras maestras como Toy Story, pero también pueden hacer de una comedia poco más que una sucesión de gags sin mucho sentido del ritmo.

A pesar de sus carencias, ‘El dictador’ gustará a los fans de Baron Cohen y se deja ver con facilidad gracias a sus poco más de 80 minutos y a algunos cameos de estrellas del cine con poco sentido del ridículo. Pero se esperaba algo más de autoridad cómica por parte del Amado Opresor de Wadiya y pareja de dobles en tenis de Kim Jong-il.