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Un juez reabre una denuncia por el robo de niños que implica a Sor María

  • Se trata de una niña nacida en agosto de 1980 en la maternidad de O'Donnell
  • La denuncia había sido presentada ante la Fiscalía de Madrid por Paloma M.G.
  • Dice que reconoció a la monja en los medios, "nunca se me olvidará su cara"
  • Sor María se negó a declarar como imputada en otro caso de niños robados

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Un juez de Instrucción de Madrid ha reabierto una de las denuncias que habían sido archivadas relativa al entramado de robo de niños en hospitales españoles entre 1960 y 1990 ante la aparición de posibles indicios de delito.

La denuncia había sido presentada ante la Fiscalía de Madrid por Paloma M.G., de 62 años. Tras la reapertura del caso, la afectada ampliará la denuncia después de que haya reconocido a Sor María Gómez Valbuena como la monja que le arrebató a su hija de las manos tras ponerla una inyección.

El reconocimiento ha tenido lugar tras la aparición de la monja en varios medios de comunicación por su declaración como imputada ante el juez Adolfo Carretero en el marco de la denuncia de Maria Luisa Torres, la primera madre que se ha reencontrado con su hija desaparecida.

Según su testimonio, Paloma dio a luz a su segundo hijo, una niña, el 9 de agosto de 1980 en la clínica de maternidad de O'Donnell. "La niña estuvo en mis brazos hasta que llegó Sor María. La he reconocido en los medios. nunca se me olvidaría su cara", ha relatado Paloma a Europa Press.

La niña estuvo en mis brazos hasta que llegó Sor María

"Me quitó a la niña y me dijo que se la llevaba a hacer un reconocimiento. Luego vino con una inyección y me la puso, a pesar de mi negativa. Entre sueños, escuché que se llevaba a la niña a la incubadora", ha recordado.

Entre sueños, escuché que se llevaba a la niña

Poco después, la religiosa comentó a Paloma que su hija había nacido con síndrome de Down. Tras ello, la madre decidió ir a verla a la sala donde aguardaba, pero la monja se lo impidió.

Sor María le comentó que su pequeña había muerto a las seis de la mañana del 13 de agosto y que ellos se encargarían de todo. "Fuimos al tanatorio, pero no quise verla para recordarla bonita. Sin embargo, mi marido me dijo que no se parecía en nada. Que era un monstruo", ha narrado.

Tras ello, Paloma se desplazó a la clínica para solicitar un informe clínico del fallecimiento, un documento que se lo entregaron un año y medio después sin que "cuadraran ni las fechas ni los datos", según ha comentado.