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El rey en el exilio de Rumanía habla ante el Parlamento 64 años después de su último discurso

  • Ni el presidente ni el primer ministro de Rumanía han acudido al acto
  • El monarca está acusado de "traición nacional" tras su abdicación en 1948

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Miguel I de Rumanía se levanta de su asiento tras su discurso ante el Parlamento
Miguel I de Rumanía se levanta de su asiento tras su discurso ante el Parlamento

Miguel I de Rumanía, en el exilio desde el año 1947, se ha dirigido este martes al Parlamento en Bucarest, 64 años después de su último discurso ante esta cámara.

Miguel I ha sido invitado por el Parlamento por primera vez en los 22 años de democracia con motivo de su 90 aniversario, después de que el presidente del país, Traian Basescu, le acusara de "traición nacional" y complicidad con la Unión Soviética por su abdicación forzada en 1948.

Ni Basescu ni el primer ministro Emil Boc han acudido a escuchar a Miguel I en el Parlamento, donde sí han estado, entre otras autoridades, los expresidentes Ion Iliescu y Emil Constantinescu.

Ausencias destacadas

Extremadamente delgado y muy envejecido, Miguel I ha reivindicado la Corona "como una representación del Estado en su continuidad histórica", y ha rechazado que sea sólo "un símbolo del pasado".

"La demagogia, la mentira, el egoísmo primitivo y el apego al poder no han de tener lugar en las instituciones rumanas de 2011", ha afirmado con voz apagada y apenas inteligible.

El momento más emotivo se ha producido cuando se ha levantado lentamente de su silla en el estrado para desplazarse con dificultad y ayuda a la tribuna de oradores.

La sala atestada de parlamentarios, autoridades y visitantes se puso en pie y le ovacionó largamente.

Ausentes los representantes del poder, los líderes de la oposición que impulsaron esta invitación asumieron todo el protagonismo en esta visita histórica.

El presidente Basescu ha acusado recientemente a Miguel I de caer en los juegos políticos de la oposición.

Homenaje sentido

Nacido en 1921, Miguel de Rumanía reinó entre 1927 y 1930 y entre 1940 y 1947, cuando fue forzado a abdicar por el Gobierno rumano controlado por Moscú.

En 1944 Miguel I cambió de bando, declaró la guerra a la Alemania nazi y mandó detener al dictador filonazi Ion Antonescu, responsable del exterminio de hasta 380.000 judíos y varios miles de gitanos.

Tras su abdicación a finales de 1947, fijó su residencia en Suiza, donde todavía vive.

La caída del régimen comunista en 1989 no sirvió para normalizar la relación del último rey con su país, pues su popularidad entre el pueblo inquietaba al poder excomunista de Bucarest.

Con la llegada al poder del centro-derecha por primera vez en 1996, Miguel I recuperó la nacionalidad rumana y pudo visitar el país con normalidad.

Su presencia y la de su familia en Rumanía ha sido constante desde entonces en diversos actos sociales, y su yerno, el príncipe Radu, anunció en 2009 su candidatura a la Presidencia rumana, aunque finalmente se retiró de la carrera electoral.

Los virulentos ataques de Basescu han vuelto a enrarecer las relaciones de la Casa Real rumana con las autoridades de Bucarest.

El acto de hoy en el día en que Miguel I cumple 90 años marcados por las turbulencias del siglo supone un homenaje a uno de los últimos dirigentes vivos de la II Guerra Mundial.