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Terence Davies divide a la crítica con una cinta estética y fría sobre la pasión

       
  • The deep blue sea es el segundo triángulo amoroso del festival
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  • Rachel Weisz y Tom Hiddleston destacan en sus interpretaciones

Por
Terence Davies y el actor Tom Hiddleston
Terence Davies y el actor Tom Hiddleston Reuters VPW/mel

Reino Unido

Dirección: Terence Davies

Intérpretes: Rachel Weisz, Tom Hiddlestone, Simon Russel Beale.

Sinopsis

La historia se centra en el conflicto que atraviesa la mujer de un juez británico cuando se enamora y tiene un affaire con un expiloto de guerra de la Royal Airforce, que le conducirá a una espiral de autodestrucción. La película es una adaptación de la obra teatral homónima de Terence Rattingan.

La cuarta jornada de la sección oficial se abre con Thee deep blue seaun ejercicio estético del británico Terence Davies. Basada en la obra de teatro de Sir Terence Ratting de 1952, la película es una reflexión sobre la naturaleza de la pasión a través de un triángulo amoroso que interpretan Rachel Weisz, Tom Hiddleston y Simon Russel Beale. En el Londres de la posguerra, Weisz es una mujer casada con un juez del supremo, pero enamorada de un joven expiloto de la RAF.

Terence Davies, 65 años, derrocha ilusión y energía para explicar su creación: “El amor es ciego, ingenuo y nos lleva a lugares que no habíamos imaginado. Hacemos cosas maravillosas y horribles por conseguirlo”.

Para convertir al celuloide el material escénico, Davis potencia, la música y la fotografía de un modo que a él mismo le cuesta esclarecer. “Si solo ruedas la obra de teatro estás filmando algo que ya se ha hecho. El modo de expresarme no es consciente, es instinto. A veces haces cosas que no puedes explicar pero sientes que están bien. No tengo una distancia estética sobe el material”.

The deep blue sea crea y se recrea en la ambientación de los años 50. “Espero que no haya nostalgia porque eso lo trivializa todo. En ese momento acabamos de ganar la guerra pero no estábamos encantados. Recuerdo no solo el aspecto de las cosas, sino como sentíamos en ese momento”.

La música de Samuel Barber y su Violin concerto, repetida insistentemente, establece una constante oposición con los interiores oscuros  y opresivos. “Hemos elegido elementos que contrastan para transmitir dolor”, explica Davies, “la película tiene que verse y sentirse con el ojo y la voz interna”.

Un texto diluido en música romántica e interiores penumbrosos

Thee deep blue sea ha divido completamente a la crítica. ¿Es deliciosa? ¿Mala? ¿Puede una película con esas actuaciones y esa ambientación ser tan aburrida? La cinta puede además interpretarse como el negativo de la obra de Sarah Polley Take this Waltz (presentada ayer) con la que comparte detonante narrativo (otro triángulo).

Oscura y pasional, los personajes no tienen dilemas ni control sobre sus actos pues el amor u odio les rigen. Como ha señalado el actor Tom Hiddleston: “el amor de la película lo consume todo”.

Es un film sobre la pasión en un ambiente opresivo y desapacible. Planificado al detalle, el aroma clásico de la obra es amargo y el ritmo, pausado, excesivamente medido, diluye las agudezas del texto original. Con todo, The deep blue sea tiene una propuesta formal diferente. Si se conecta con ella, se agradecerá. Si no, quedan las interpretaciones de Weisz y Hiddleston y una fría inmersión por las penumbras del viejo Londres.

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