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Bastien Vivès explora el mundo de la danza en "Polina"

  • "Quería explorar la relación alumno-maestro, asegura Bastien
  • Ha recibido el prestigioso premio Prix des libraires 2011 BD

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Viñeta de 'Polina', de Bastién Vivès
Viñeta de 'Polina', de Bastién Vivès

Considerado como uno de los dibujantes más prometedores del cómic europeo, Bastien Vivès explora el mundo de la danza con su último cómic, Polina (Diábolo), una historia de amor, pasión y determinación que, como viene siendo habitual en las obras del autor, está protagonizada por una mujer.

"Primero está el mero placer de dibujar, pues en el fondo de mi corazón sé que ellas no existen. Aún así, todavía tengo un cariño especial por cada una de mis heroínas. El reto de 'Polina' era crear al personaje, ser lo más justo posible para conseguir que pareciera real", explica Vivès (París, 1984).

"Siempre he dibujado a las mujeres con la mirada de un niño. Mis personajes se construyen a partir de memorias y guardan semejanza con las mujeres que conozco, pero al final viven por sí mismos, y esa es la parte que más me gusta de mi trabajo", añade el autor, considerado uno de los mejores cronistas de la juventud actual.

Si la intención era dotar de autonomía al personaje, Vivès ha acertado de pleno con Polina Oulinov, una niña rusa que aspira a convertirse en bailarina.

La relación alumno-maestro

El lector podrá conocer los dilemas y angustias que se presentan en la vida de la joven desde su más tierna infancia hasta que se consagra como figura internacional en una carrera tutelada por el profesor Nikita Bojinski.

"El objetivo inicial para esta obra era hablar sobre la relación alumno-maestro, pero centrada en el mundo del arte. La danza apareció después como una herramienta para desarrollar mi punto de vista. Es una disciplina muy dura que he mostrado de forma sutil, sin que salpicara cada página", recuerda el ilustrador.

Tras varios años bajo sus estrictos métodos de enseñanza, Polina decide abandonar a Bojinski porque necesita huir de sus clasicismo y probar alternativas contemporáneas.

Sin embargo, profesor y discípula no conseguirán olvidarse el uno del otro.

"Al principio es una cuestión de admiración mutua, pero luego entran en juego elementos como el amor, la amistad o el cariño. Se podría decir que tienen una relación cargada de emociones", opina Vivès, que en 2009 conquistó el premio Revelación Esencial del Festival de Angoulême por "El gusto del cloro".

Luchando contra las dudas

El carácter de Polina crece con el desarrollo de la historia, descubriendo la dualidad emocional del personaje.

"Las personas que practican una actividad artística se mantienen fuertes hacia imposiciones externas, pero al mismo tiempo deben encontrar un fundamento sólido que no les haga caer en tantas dudas", señala Vivès.

Responsable de títulos como "En mis ojos" o "Amistad estrecha", el autor acaba de ampliar su bibliografía en España con otros dos nuevos cómics: "Ellas. Alice, Charlotte & Renaud" y el tomo final de la trilogía "Por el Imperio".

El primero reincide en las obsesiones del dibujante, que plasma la relación de los tres personajes del título, un grupo lleno de inseguridades, complejos, miedos y necesidades afectivas.

En "Por el Imperio", una saga en la que Vivès ha colaborado con el historietista Chabane Merwan, finaliza la "epopeya" que quería contar: "Me gustó mucho la experiencia, así que espero seguir explorando este camino", afirma.

El artista prepara el lanzamiento en España de "Hollywood Jan" y en Francia trabaja en las últimas viñetas de una historia de corte pornográfico. "Y luego me uniré con dos colegas para hacer un tebeo largo en formato manga", anuncia.