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La beatificación 'súbita' de un Papa excepcional

  • La Iglesia Católica culmina el anormal proceso de beatificación del Pontífice
  • Tras su muerte se han repetido las excepciones para acelerar su ascenso
  • Su relación con el fundador de los Legionarios de Cristo retrasó el proceso
  • La curación milagrosa de una monja francesa enferma de Parkinson, clave

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Solo habrán pasado   6 años y 29 días   desde su muerte cuando Karol Wojtyla   adquiera la categoría de beato de la iglesia católica. Su pontificado fue excepcional y su carrera hacia los altares también   está salpicada de particularidades: el proceso de beatificación se abrió dos meses después de su muerte; un plazo muy breve decidido por Benedicto XVI en respuesta a las manifestaciones de devoción mostradas durante los funerales de Juan Pablo II.

Antes que él, la Madre Teresa de Calcuta tuvo también esa prerrogativa. Las normas eclesiales dictan que ninguna causa de beatificación puede empezar antes de que hayan transcurrido cinco años de la defunción. Juan Pablo II fue un Papa excepcional   capaz de pedir silencio a una multitud. Y, tras su muerte, se han sucedido las excepciones.

Celebración anómala

Es una anomalía en la Iglesia católica que se celebre la beatificación. El actual Papa, Benedicto XVI   fue quien dictó que las ceremonias de beatificación no fueran motivo de grandes celebraciones en Roma. Pero con su antecesor se ha saltado también esta norma.

Pero, ¿cómo se llega a ser beato?   Antes de iniciarse el proceso se celebra una reunión general de los cardenales de la congregación con el pontífice, a fin de decidir si es posible iniciar la causa.

La reunión guarda una forma altamente ceremoniosa, pero su objetivo es real. En los casos de personajes controvertidos, tales como ciertos papas o mártires que murieron a manos de Gobiernos que aún siguen en el poder, el papa puede efectivamente decidir que, pese a los méritos del siervo de Dios,  la beatificación es, por el momento, "inoportuna".

El primer paso es la recogida de testimonios de personajes que han convivido con el candidato. Con ellos se elabora el positio.

El milagro de la monja francesa

En esta colección de documentos se incluyen también los presuntos milagros atribuidos   al candidato del que se deberá seleccionar uno. Entre todos ellos,   finalmente se optó por la milagrosa curación de Parkinson de la monja francesa Marie Simon Pierre. Tenía la misma enfermedad que afectó a Juan Pablo II.

El 2 de junio de 2005 afectada de intensos dolores, comunicó a la superiora la intención de renunciar a su trabajo profesional en una maternidad en París pero la superiora la invita a pedir la intercesión de Juan Pablo II.

La religiosa se retira a descansar y por la mañana siguiente se siente curada de sus males y deja de sentir la rigidez de las articulaciones. Es 3 de junio de 2005 y va inmediatamente al médico que constata la asombrosa curación de la paciente.

Razones para un pequeño retraso

Parecía que este día de dicha de los católicos se iba a celebrar   en octubre del año pasado pero en el camino de la beatificación han surgido dos escollosla relación de Juan Pablo II con   el fundador de los legionarios de Cristo, Marcial Maciel y la ocurrencia del postulador de la causa,   Salawomir Oder,   de editar un libro con los asuntos reservados incluidos en el positio.

Con el documento del positio elaborado, la Congregación de la Causa de los Santos   selecciona una comisión de consultores que estudiarán todos los volúmenes y se analizan los posibles milagros   atribuidos al candidato.

Más de 100 formaban parte del dosier. Hubo que elegir uno y tanto los consultores teólogos como la   comisión de consultores médicos confirmaron la veracidad del milagro.

Una vez las dos comisiones están de acuerdo en que se ha producido un hecho sobrenatural, la documentación completa   es trasladada al Papa para su firma. Cuando se produce la firma del pontífice, se conoce también la fecha de la beatificación.

No es una despedida. Ahora la causa queda a la espera de que se presenten   otras señalas divinas que puedan conducir a la proclamación de santo.

Serán milagros que tengan lugar después del primero de mayo los que, dentro de un tiempo, lleven a la santidad a aquel Papa eslavo que ayudó con determinación a derribar muros y sopló con   audacia para que cayera   el comunismo .