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El rey Alberto II retrasa hasta el martes su decisión para desatascar la crisis política belga

  • Deberá anunciar si acepta o no la dimisión de su mediador 
  • Si la acepta, se nombrará uno nuevo o habrá elecciones
  • Son ya más de 200 días sin gobierno

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El rey de los belgas, Alberto II, ha retrasado contra pronóstico hasta el martes por la tarde su decisión sobre si acepta o no la dimisión del enésimo mediador en la  crisis política mientras empeora la imagen de la economía del país, cuyo  diferencial de deuda ha alcanzado este lunes un nuevo récord.

El nuevo retraso, debido a la mala salud de la madre del mediador -el  senador socialista Johan Vande Lanotte-, ha provocado que la atención se  centre en los mercados, donde se empiezan a hacer visibles las  consecuencias de 211 días sin gobierno.

Alberto II no recibirá esta tarde a nadie en el palacio de Laeken, pese a  que sí ha querido aprovechar el día para, desde su papel de  elemento unificador en el país (uno de los pocos que persisten en  Bélgica), pedir al gobierno en funciones un presupuesto con un recorte  del déficit aún más ambicioso que el prometido a la Comisión Europea  (CE) (del 4,1% del PIB).

Para ese propósito que reclama el rey, se podría optar por materializar  la propuesta del ministro de Finanzas en funciones, Didier Reynders,  quien ha abogado estos últimos días por la constitución de un Gobierno  provisional con competencias limitadas que pueda aprobar los  presupuestos y mitigar el nerviosismo de los mercados ante la falta de  Ejecutivo.

Alberto II ha encomendado hasta la fecha cuatro misiones de mediación en el conflicto bajo los sobrenombres eufemísticos de misiones de "conciliación", "clarificación", "mediación" y "preformación" en la compleja dinámica política belga previa a la constitución de un nuevo gobierno.

Las opciones abiertas en Bélgica

Se espera que el rey decida si forzar a Vande Lanotte a proseguir en el empeño de conseguir el mínimo común denominador de los siete principales partidos, que nombre a otro mediador, o bien, menos probable, que convoque elecciones anticipadas de nuevo.

A la espera de la decisión real, los partidos políticos se han vertido mutuas acusaciones por el fracaso de la propuesta Vande Lanotte pero también han escenificado movimientos para el desbloqueo de la situación.

Los partidos flamencos socialista (PS), democristiano (CDH) y verde (Ecolo), así como los democristianos flamenco del CD&V, han hecho público su deseo de que Vande Lanotte continúe su misión para poner fin a una crisis que ha dejado al país sin nuevo gobierno a lo largo de 208 días.

Los soberanistas flamencos de la NV-A, liderados por Bart de Wever, sin embargo, no se han pronunciado al respecto, si bien fueron quienes se opusieron de forma más clara a la propuesta del senador socialista flamenco.

La propuesta de Vande Lanotte se centraba en la cesión a las regiones del 26% del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) belga, una iniciativa que, sobre el papel, debía contentar a los flamencos.

Además, se escindía el distrito electoral de la periferia de Bruselas, se suprimía el Senado como tal, se modificaba la financiación de la región de la capital y se descentralizaban más competencias, como las del Ministerio de Justicia.