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Los Reyes Magos traen un mensaje de esperanza en el día de la ilusión

       
  • Los niños, desafiando al frío, han salido a la calle a saludar a los Reyes
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  • Ahora, Melchor, Gaspar y Baltasar irán casa por casa repartiendo regalos

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Los Reyes Magos de Oriente llegan a España cargados de regalos

El Rey Melchor, en nombre de los tres Reyes Magos, ha pedido que se mantengan unidos y se camine juntos en la inocencia durante estos  tiempos "tan difíciles", durante el discurso que ha cerrado la tradicional Cabalgata de Madrid.

"Estamos viviendo tiempos difíciles y algunos de vosotros a veces sentís la tentación de tirar la toalla, mantengámonos unidos y caminemos juntos en la inocencia y que el entusiasmo de unos se una a la sabiduría y a la lucidez de otros, avanzando, aprendiendo y  creciendo juntos", ha proclamado su majestad.

Asimismo, ha recordado que aunque ésta es la noche de la  "inocencia", también hay que "honrar a los abuelos y a los padres que tanto se sacrifican". "También es una noche para honrar a todos aquellos que nos ayudarán a mirar hacia adelante y a luchar por un mundo", ha  añadido.

Los Reyes Magos ha repartido un mensaje de esperanza en la noche de la ilusión.

Antes de despedirse, Melchor ha dicho que los Reyes Magos conocen a todos los niños y se acuerdan de todos, de manera muy especial, de aquellos que más lo necesitan.  "Lo más sencillo será repartir todos los regalos y sorpresas que os  hemos traído en nuestro viaje a través del mundo, niños y mayores,  veréis cumplidos vuestros deseos, podéis estar seguros", ha  manifestado.

Y antes de irse con Gaspar y Baltasar, a repartir miles de regalo, ha pedido a los niños que mañana cuando se "despierten y abran los regalos, cierren un momento los ojos y traigan a la imaginación el brillo de la  estrella de Belén". "Ella os acompañara a lo largo del todo el año y os conducirá hasta el próximo 5 de enero, en que volveremos a vernos de nuevo", ha  concluido.

La ilusión puede con la lluvia

Antes de esta palabras, ha tenido lugar la tradicional Cabalgata de Reyes, que afortunadamente no se ha aguado. La ilusión de miles de niños ha frenado la lluvia que amenazaba a los Reyes Magos en Madrid.

El desfile de sus Majestades de Oriente por las calles de la capital ha transcurrido felizmente, entre petición de caramelos y deseos de los más pequeños. La Cabalgata, que constaba de más de treinta elementos, ha partido a las 18.30 horas de la plaza de San Juan de la Cruz y ha recorrido lentamente su trayecto entre los aplausos, las sonrisas y la ilusión de niños y padres.

Los pequeños, bien abrigados y encaramados a escaleras, vallas o a los hombros de sus padres, han quedado maravillados con las dos esferas transparentes gigantes -de 6 y 9 metros de diámetro- que han ido rodando con bailarines en su interior, y que eran las que abrían el desfile.

Además, la comitiva real ha estado integrada por cincuenta pajes que portan grandes estrellas inflables de dos metros de envergadura, y un gigante real, llamado Salvador, de 9 metros de altura, ha sido el encargado de preceder a Sus Majestades.

Homenaje a los abuelos

Lo más esperado, como siempre, han sido las carrozas en las que iban los Reyes Magos, plagadas de estrellas y de corazones que simbolizan el amor de los abuelos.

Precisamente, en honor a los mayores, han desfilado dos marionetas gigantes de un abuelo y una nieta que se disponen a ir a dormir con un libro de cuentos.

Varios abuelos que acompañaban a sus nietos en la Cabalgata se han felicitado de esta iniciativa, ya que según han relatado "es muy bonito que se reconozca este cariño".

El momento más importante de la Cabalgata, el paso de Sus Majestades, ha transcurrido entre aplausos y petición de caramelos por parte de todos los niños, algunos de los cuales no se podían creen lo cerca que estaban de los Reyes Magos.

Una noche de regalos y caramelos

Otros se quejaban de que no podían coger caramelos porque estaban sobre alguna de las miles de escaleras que han poblado el recorrido, y entonces los padres les advertían de que tenían que elegir entre estar sobre la escalera y ver bien o coger caramelos.

En esta ocasión se ha repetido, como suele pasar todos los años, los paraguas, que no han sido necesarios para la lluvia, han servido para recoger caramelos, al ponerlos del revés.

También han vuelto a desfilar un año más las famosas ocas de Miguelín, que han hecho el recorrido con bolas de Navidad colgadas al cuello dirigidas por su dueño.

Ahora, tras disfrutar del paseo de Sus Majestades, los niños deberán irse pronto a dormir, para que Melchor, Gaspar y Baltasar puedan entar en sus casas a dejarles los regalos. Aunque antes de metrse en la cama, que ningún pequeño olvide dejar algo de comida y agua para los Reyes Magos y sus camellos, ya que les espera una noche de mucho trabajo.

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