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EL PORQUÉ DE LA CIENCIA

¿Por qué huele la lluvia?

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PREGUNTA: Cuando llueve huele diferente, ¿a qué se debe el olor a lluvia? ALEJANDRO.

Todos lo hemos olido. Poco tiempo antes de que se desate una tormenta lo sentimos. Es un olor metálico muy característico. Y entonces lo decimos sin ninguna duda: “Va a llover”.

Este olor tan especial proviene del ozono. Esta molécula siempre está presente en la atmósfera, pero su concentración en las zonas bajas aumenta en los días de tormenta. Sucede porque los rayos favorecen su formación.

El responsable del olor antes de una tormenta es el ozono

El ozono contiene tres átomos de oxígeno y se forma a partir de las moléculas de oxígeno que respiramos, que están compuestas por dos átomos y son más estables y por eso predominan en la atmósfera. Cuando las descargas eléctricas de los rayos inciden sobre estas últimas se rompen. Los átomos que quedan sueltos se unen entre ellos o con una molécula de oxígeno hasta formar ozono.

Cuando por fin cae la tormenta el ‘olor a lluvia’ cambia. La fragancia del ozono queda eclipsada por una mezcla de aromas que aún hoy no se sabe con exactitud a qué moléculas corresponden. Lo que sí se sabe es que provienen de una combinación de sustancias liberadas por las rocas mojadas, el suelo y las bacterias que allí habitan.

El perfume de la tierra

En los años sesenta del siglo pasado los investigadores australianos Isabel Joy Bear and Richard G. Thomas atribuyeron el olor a lluvia a lo que ellos bautizaron como ‘esencia de roca’ o ‘petrichor’, que se deriva de los términos griegos ‘petros’, que significa piedra, e ‘ikhor’, que significa fluido etéreo.

Es un aceite amarillento rico en compuestos aromáticos que observaron que aparecía entre las rocas y en el suelo justo cuando aumentaba la humedad en el ambiente por la inminente llegada de las lluvias tras un largo periodo de sequía.

Las esporas de estas bacerias se desatan en masa cuando llueve

Uno de los microorganismos más estudiados por su vínculo con el olor a lluvia (y porque produce antibióticos) es un tipo de bacterias filamentosas llamado ‘actinomycetes’. Viven en suelos muy secos de casi todo el mundo y se reproducen mediante esporas, que se liberan cuando el suelo está húmedo. Estas esporas, descargadas en masa cuando llueve, liberan sustancias que nuestro olfato percibe.

Una de las sustancias más destacadas del perfume de la tierra es la geosmina, producida por la bacteria del mencionado grupo y que se llama ‘Streptomyces coelicolor’. La geosmina es la sustancia química que los camellos huelen cuando buscan agua para llenar su joroba.

Los microorganismos no son los únicos que aprovechan la lluvia para reproducirse. También lo hacen muchas plantas, que liberan semillas para favorecer su germinación, y durante el proceso también emiten sustancias aromáticas.

En las ciudades hay que sumar un factor más al perfume de la lluvia. Allí la lluvia es más ácida por los contaminantes que hay en el aire.

Cuando cae en el suelo se producen una serie de reacciones químicas algunas de las cuales dan lugar a compuestos aromáticos que se suman a los naturales.

En definitiva, el olor a lluvia es una mezcla de muchas esencias que surgen de la tierra y la atmósfera. Es agradable y suele conseguir que nos paremos un instante, respiremos hondo y sintamos que formamos parte de un planeta que está vivo.