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Labordeta, el cantautor de los oprimidos

       
  • Así era la vertiente más musical de José Antonio Labordeta
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  • Escucha las 7 canciones que destacamos de su cancionero

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Era novelista, editor, profesor, poeta, articulista, presentador y realizador de televisión, y en las dos últimas anteriores legislaturas fue también diputado del congreso por la Chunta Aragonesista. Sin embargo, fue la de cantautor la actividad que siempre reconoció que más le gustaba y llenaba su vida. José Antonio Labordeta hizo de la canción, su compromiso. Y de ese compromiso, derivó todo lo que fue en la vida.

Empezó a cantar en público en el año de la utopías, 1968. Tenía 33 años, pero enseguida ya empezaron a llamarle "El abuelo", mote que a él nunca le molestó, aunque se lo pusieran un poco prematuramente.

Labordeta era ocurrente, socarrón, con esa retranca baturra que le hizo célebre, y que le ocasionó también no pocos enemigos ni varias y molestas visitas forzadas a las comisarías policiales en la era franquista. Nunca tuvo pelos en la lengua, y ha quedado para la historia el célebre "a la mierda" que espetó a unos diputados cuando desde la bancada popular no le dejaban terminar un discurso molesto para ellos. 

Su "Canto a la libertad", es mucho más que una canción. No había mitin o manifestación en los finales de la dictadura y principios de la transición que no se cantara. Labordeta, el abuelo, sostenía también en sus últimos años que, lamentablemente, esa canción, ese himno, seguía siendo necesaria pues todavía él no había visto el país que en su letra pedía: "habrá un día en que todos, al levantar la vista, veamos una tierra que ponga libertad".

Más bien pensaba lo contrario. Para él, uno de los males recientes de España era el "avance de la derechización, no sólo de los políticos, sino de las clases populares que quieren imitar a la burguesía, a la gente que sale en el Hola".

Le cantó a los oprimidos, a los invisibles, a los emigrantes y a los inmigrantes... rompió su garganta por las causas que él creía que había que dejarse el alma: el chapapote del Prestige, la lucha de los saharauis, el plan hidrográfico que podía haber desestructurado territorialmente Aragón al sembrarlo de pantanos, todas las guerras... Y nunca se complicó en una melodía ni en una letra. Iba directo y al grano, aunque ya se sabe que muchas veces, hacer lo más sencillo, es lo más difícil. Elevó lo de ser aragonés, a la categoría de arte, pero siempre alejándose de cualquier nacionalismo estéril y excluyente y de cualquier pedantería que pudiera alterar su discurso.

Detrás de ese bigote bien poblado, Labordeta era suave como la arcilla, y duro como el roquedal, que es como definió él una vez a las gentes de su tierra, en uno de sus últimas apariciones como pregonero de las Fiestas del Pilar, de Zaragoza, y que incluía en uno de los versos de su canción, "Somos", el himno no oficial de Aragón. 

En los últimos años recibió muchos reconocimientos oficiales en forma de premios y medallas, pero nada le cambió el carácter. Seguía siendo el mismo viejo profesor, el abuelo cantautor; o, simplemente, el abuelo.

Siete canciones imprescindibles en su cancionero

Labordeta - Canto a la libertad

Por obvia, por ser la más importante de su carrera y por estar su estribillo grabado a fuego en la memoria de más de una generación.

José Antonio Labordeta - Albada

Por ese sentido de amanecer, de desperezarse. Canción de despertar poco a poco, recorriendo tu tierra en la cabeza mientras partes temprano a buscarte las habichuelas. Y de alguna manera, emparentada con una alboreá flamenca.

Labordeta - Regresaré a la casa

Estaba dedicada a los emigrantes españoles en Suiza, Alemania y Latinoamérica, y dejó de cantarla durante muchos años. La recuperó para darle la vuelta, y dedicarla a los inmigrantes que en los últimos años llegaron a España.

José Antonio Labordeta - Aragón

De su primerísima época, con aire de jota, y que rescató en la campaña contra el plan hidrográfico del Ebro.

José Antonio Labordeta - La vieja

Su madre, pero todas las madres sufridoras, que vieron partir a sus hijos, y que sobrellevaron con coraje esa tristeza interior de no tenerlos al lado.

José Antonio Labordeta - Ya ves

El amor eterno, aunque ya no sea correspondido.

José Antonio Labordeta - Somos

El himno no oficial de Aragón. El elegido por el pueblo. No hace falta ser aragonés para entender su emoción.

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