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Hacia la revolución de las firmas digitales

       
  • Diversas plataformas permiten ya recoger propuestas y firmas digitales
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  • Algunas son perfectamente válidas para presentar proposiciones de Ley
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  • Las firmas digitales, camino de superar el problema de las falsificaciones

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En España hacen falta 500.000 firmas acreditadas para ejercitar la "iniciativa popular" y que se pueda presentar ante el Congreso una proposición de ley.

Este derecho recogido en la Constitución tiene algunas limitaciones, como que no puede usarse para cuestiones internacionales o relacionadas con los tributos (si no, bastante fácil sería recoger firmas entre los ciudadanos para eliminar los impuestos).

Pero, aparte de algunos requisitos menores y puramente burocráticos, esta forma de participación sólo tiene una gran limitación: la cuestión de la acreditación o certificación de dichas firmas, que deben corresponder a personas mayores de edad y con derecho a voto.

Internet siempre ha sido un buen método de "movilización de masas"

Por otro lado, Internet siempre ha sido un buen método de "movilización de masas", y en muchos casos se ha visto cómo la gente se ha concienciado y unido para apoyar diversas iniciativas, tanto políticas como de otro tipo, gracias a las herramientas de comunicación y las redes sociales. En algunos casos, basta con crear páginas a las que la gente se "apunta", o sitios desde los que "mandar un formulario" para lograr decenas o cientos de miles de apoyos.

Incluso existen diversos sitios que "recogen firmas" para cualquier tipo de propuesta, como Petition Online o TuFirmaEnElCongreso.com. Las propuestas van desde suplicar que Iron Maiden venga de concierto a España a la abolición de las corridas de toros o la petición para que se eliminen las comisiones que cobran los bancos.

Por desgracia, casi todas esas plataformas no pasan de ser una cuestión simbólica: cualquiera que llegue hasta allí puede firmar con cualquier nombre, usar un número de DNI falso e "inflar" las cifras para que parezca que los apoyos son numerosos. En Internet se conocen como "las firmas del pato Donald", porque cualquiera puede hacerse pasar por el pato Donald y firmar en su nombre, como más de una vez ha sucedido.

En muchas iniciativas para las que se recogen firmas en la calle sucede otro tanto: su efectividad no pasa de la "demostración de fuerza" y en muchos casos carecen de validez legal y de efectividad, además de que las trampas para conseguir firmas falsas -gente inexistente, muerta hace tiempo, y otras rarezas-rozan lo ridículo.

Sin embargo, la llegada del DNI electrónico y su popularización pueden cambiar bastante el panorama: hoy en día son millones los ciudadanos que llevan el "nuevo" DNI digital en su cartera, y muchos de ellos tienen lectores de DNI en sus ordenadores para realizar gestiones diversas, algo que también puede hacerse con los certificados electrónicos que proporcionan entidades como la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.

Lo mejor del asunto: que esas firmas tienen una validez legal absoluta, y que una vez firmado un documento tiene la misma validez y garantía como si se hubiera hecho en persona ante cualquier entidad.  En otras palabras: 500.000 firmas digitales también se pueden presentar ante el Congreso.

El proyecto e-ILP: una Plataforma de Firmas Digitales pretende precisamente promover todo esto. Actualmente se encuentra en su fase de "pruebas piloto" y ya está recogiendo a modo de prueba firmas digitales mediante varios sistemas. Forma parte del proyecto MyCity, del plan Avanza I+D financiado por el Ministerio de Industria.

Los usuarios que quieran probarlo pueden usar su DNI electrónico y un lector, o bien un certificado digital reconocido legalmente (como por ejemplo, el que se usa para la declaración de la renta por Internet.) Esta plataforma tiene la ventaja de que el sistema técnico que emplea es más avanzado y garantiza la seguridad de todo el proceso, si bien todavía se enfrenta a pequeños problemas técnicos que están explicados en la página (utilización de los distintos tipos de certificados, navegadores web, configuraciones, etcétera) que cabe suponer que se irán puliendo con el tiempo.

Pruebas con el canon de la SGAE

Para las pruebas del e-ILP se ha elegido una propuesta simbólica contra el "canon de la SGAE": se usa solo para comprobar el mecanismo de las firmas y en realidad no tendrá validez dado que no se guardan los datos personales.

Algo interesante es que la plataforma e-ILP se publicará como software libre en el futuro, de modo que cualquiera podrá descargar el software y utilizarla para crear su propio sistema de recogida de firmas en la web o a través de diversos dispositivos.

Quienes quieran imaginar el futuro de la participación ciudadana deben tener en cuenta lo siguiente: si bien las cuestiones del DNIe y los certificados pueden parecer un poco "técnicas" y fuera del alcance de muchos, en realidad no se necesita saber mucho sobre todo eso para poder participar en el sistema de recogida de firmas: basta tener un DNIe y conocer la contraseña personal. 

En los hogares y lugares de trabajo, quienes más saben de tecnología pueden ayudar a los menos duchos a entender el proceso y firmar los documentos; en la calle o recorriendo las casas podría haber grupos de activistas con portátiles o tablets y lectores de DNIe recogiendo las firmas a través de conexiones móviles.

La gente de a pie no debería tener que dominar la tecnología para poder participar en democracia: otros se encargarán de esos detalles complicados.

Pero su participación, sea a través de la Red o bien mientras pasean por la calle, será tan válida como si hubieran firmado en persona delante de un notario.

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