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La pandemia ha dado un impulso a la revolución digital y cada vez más esferas de nuestras vidas dependen del código binario. Esto ha planteado grandes dilemas en materia de ciberseguridad y protección de datos. En 2018, entró en vigor en la Unión Europea el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), que fortaleció la protección de la información personal y adaptó la normativa a los nuevos retos tecnológicos. El tratamiento y alojamiento de los datos es prioritario para las instituciones comunitarias. Ahora bien, ¿cómo funciona esto en los países de fuera de la Unión? Nos lo cuentan, en la Mesa del Mundo, nuestros corresponsales en Reino Unido (Sara Alonso), Estados Unidos (Fran Sevilla), China (Yolanda Álvarez) e Israel (María Gámez). 

Las prácticas de Google y sus herramientas de control de datos personales masivos, de posicionamiento, de publicidad o la forma en la que crean burbujas informativas levantan sospechas de malas prácticas en distintos países.

El Tribunal General de Justicia de la Unión Europea ha confirmado la multa impuesta a la tecnológica por la Comisión Europea, que puede obligar a la multinacional a desembolsar 2.420 millones de euros. Su buscador de productos prioriza a las empresas que generan beneficios para la propia compañía, algo que choca contra la competencia. Competencia, venta de datos y pago de impuestos son, a grandes rasgos, los asuntos que enfrentan a la Comisión con las grandes tecnológicas. La compañía, que tiene su sede en California, ha asegurado que ya cumple las condiciones que impone Bruselas. Google tiene frentes abiertos por la gestión de datos y el rastreo de usuarios. Uno de ellos, en el Reino Unido donde una demanda colectiva de usuarios de IPhone reclaman casi cuatro mil millones de euros por el supuesto rastreo ilegal de su información. De momento, esa demanda ha quedado bloqueada por la Corte Suprema británica. Los propios trabajadores de Google y los de Amazon han alertado de uno de los proyectos firmados por estas dos compañías, en este caso con Israel. Se conoce como Proyecto Nimbus: servicios en la nube para el ejército del país.

Con los corresponsales en Bruselas, María Carou; en Londres, Sara Alonso; en Washington; Fran Sevilla; y en Jerusalén, María Gámez.

En Cataluña, los directores de colegios e institutos tendrán acceso a los datos de vacunación de los alumnos y profesores para saber quién tiene que hacer cuarentena si se detecta un positivo de coronavirus en un centro. La medida, aprobada por el Govern, ha generado polémica por la gestión y el uso que se puede dar a los datos.

[Coronavirus: última hora, en directo]

Foto: EFE/Chema Moya

Mar España, Directora de la Agencia Española de Protección de Datos, ha dicho en Las mañanas de RNE que la campaña "Lo paras o lo pasas" tiene como objetivo concienciar y proteger a las personas de los delitos en Internet. "A veces se difunden datos sensibles como una relación sexual o un ciberacoso, que pueden acabar destruyendo para siempre la vida de una persona y toda su familia".

Cree que mucha gente no es consciente de las consecuencias que puede tener difundir algo en las redes. "Seguramente no somos conscientes, estamos en la cultura de la inmediatez. Se tarda un segundo en compartir, puede ser irreflexivo. Aunque tu no hayas grabado y reenviado, si colaboras y no lo paras estás siendo cómplice", ha dicho.

Reciben principalmente denuncias de casos de gente joven, pero también de adultos. Han puesto en marcha un canal prioritario en su página web para denunciar publicaciones en redes sociales. Analizan cada caso en menos de 24 horas. "Lanzamos esta iniciativa tras el suicidio de una mujer. Con todas las empresas que se han adherido estamos consiguiendo una efectividad alta", ha explicado. Cree que la Ley actual es suficiente, pero que hacen falta más medios. "No hay que reforzar la Ley, hay que reforzar los medios de la agencia. Porque 358 reclamaciones es la punta del iceberg de lo que está pasando en las redes. Tenemos que trasladar entre todos que en Internet también hay consecuencias. Igual que en un accidente en la carretera la policía judicial va a ver la marca del neumático, en Internet vamos dejando huella digital", explica.

Este sábado 15 de mayo, WhatsApp cambia su política de privacidad y compartirá los datos de los usuarios con Facebook. Quienes no acepten las nuevas condiciones de uso verán como se limitan las funciones durante un tiempo y después la aplicación de mensajería dejará de funcionar. 

El cambio no implica que Whatsapp lea ni comparta los mensajes, pero sí información de la cuenta como las horas de uso, el modelo de teléfono o las compras. Una información que Facebook, a su vez, podrá comercializar. Sin embargo, este trasvase de información no se puede aplicar en España ni en ningún otro país comunitario, porque lo prohíbe la Ley Europea de Protección de Datos. (Foto: EFE/ Ian Langsdon)

Enviar un mensaje a través de WhatsApp, ver una serie, escuchar un podcast, comprar ropa, libros, incluso comida. Todo lo que hacemos a través de internet, que es mucho, pasa por la nube. Pero, ¿qué es la nube?. Pues algo así como un súper almacén donde se guardan millones de datos. Son grandes servidores que reciben y dan información y que se ubican en naves en muchas ciudades de España. El equipo de reporteros de RNE ha visitado una de ellas en Madrid para explicarnos cómo funcionan y para qué sirven. Un reportaje de Juan Morello y África Huerta

Desde marzo de 2020 se han disparado los delitos de phishing, esos correos engañosos que se hacen pasar por nuestro banco u otra empresa conocida para que les facilitemos nuestras contraseñas o datos personales. Un equipo del telediario ha entrado en la unidad de ciberdelincuencia de la policía, donde cada vez llevan más casos relacionados con la pandemia. En LAB de RTVE.es tienes disponible la serie de investigación sobre delitos digitales BackUp.

En los primeros meses el gancho fue el COVID: se crearon más de 130.000 páginas web con información y productos falsos o inexistentes. Ahora abundan los delitos relacionados con saltarse el estado de alarma... Y nos cuentan que, las redes sociales, y el rastro que dejan, son el arma más eficaz para perseguirlos.