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Un joyero malherido detiene a su atracador y recupera el botín

  • Eran dos atracadores, pero uno consiguió escapar
  • Le dispararon a medio metro de distancia pero la pistola se encasquilló
  • Consiguió zafarse de ellos y atraparles en plena calle
  • Pretendían llevarse un botín de 120.000 euros

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Un joyero recupera el botín de los ladrones

Parece un película de policías y ladrones que, afortunadamente, ha tenido un final feliz. Juan Martínez, joyero de profesión, ha vuelto a nacer después de  ser víctima de un violentísimo atraco en su establecimiento de la madrileña calle de Guzmán el Bueno

A pesar de ser el primer robo que sufría, Juan, un hombre alto y corpulento, plantó cara a los  asaltantes y consiguió recuperar el botín y detener a uno de ellos.

El suceso comenzaba sobre las once de esta mañana cuando  "un hombre trajeado" que no levantaba ninguna sospecha llamó al timbre del establecimiento. Con total normalidad, Juan decidió  abrir la puerta. Una vez dentro, el señor de traje pidió "un reloj de  oro para regalárselo a su hija que cumplía 15 años", regalo que Juan consideró un tanto exagerado.

¡Te voy a matar, te voy a pegar dos tiros!, le gritó el atracador

Fue en ese momento en el que el joyero se acercó al escaparate y le dio la espalda, cuando el atracador "sacó el  revolver" para amenazarle. El asaltante, al ver que el joyero se resistía, le golpeó en la cara con la culata del arma y le gritó:  "'te voy a matar, te voy a pegar dos tiros!".

Después del golpe, Juan cayó de rodillas al suelo y, en ese  momento, entró un segundo atracador en la joyería que se lanzó rápidamente a "por los pendientes, pulseras y demás joyas que estaban  en el mostrador". La sorpresa de Juan fue que reconoció al segundo atracador como un individuo que "llevaba varios días merodeando por la zona".

A punta de pistola

A punta de pistola, metieron a Juan en la trastienda y le ataron  las manos y los pies. Sin embargo, Juan continuó plantando cara a los asaltantes quienes entraron, en varias ocasiones, a la habitación para golpearle.

Cuando los ladrones se habían hecho con un sustancioso botín,  salieron huyendo de la tienda. Juan, "con grandes esfuerzos"  consiguió liberarse de las ataduras y salió corriendo detrás de ellos para intentar alcanzarlos gritando "¡los ladrones, los ladrones!".

Los asaltantes, al ver a Juan ensangrentado correr detrás de ellos, comenzaron a gritar la misma frase con la intención de pasar desapercibidos entre los vecinos que paseaban por la calle. "Unos  amigos me vieron persiguiéndolos y detuvieron al del traje", recuerda  el joyero.

Al ver que sus amigos se habían hecho con uno de ellos, Juan se lanzó a por el otro que era el que llevaba el botín, consiguiendo  recuperarlo. El valor de las joyas robadas ascencía a 120.000 euros.

"Cuando fui a quitarle la bolsa sacó el revolver y me apuntó, llegando a dispararme dos veces". Por suerte, el tambor de la  pistola se abrió y el arma no se disparó. Finalmente, el ladrón consiguió escapar con un botín menor mientras el otro, el asaltador trajeado, permanecía  sin poder moverse en el suelo reducido por los conocidos de Juan.

El detenido, presumiblemente argentino, poseía un pasaporte falso uruguayo y según Juan, "había llegado a España el pasado 14 de  septiembre", días antes de producirse el atraco.

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