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Una foto en sepia

  • Zapatero pisa por fin la Casa Blanca
  • El presidente Bush le ha recibido a la puerta cordialmente
  • Merkel se sienta junto a Zapatero en el salón de Banquetes
  • Un retrato de Lincoln y la recesión presiden la cena
  • De menú, codorniz, cordero, tarta de pera y vino de California
  • La foto que busca Zapatero será la de familia este sábado

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Zapatero, en la Casa Blanca

Ya está. Zapatero ha pisado por primera vez a la Casa Blanca y ha estrechado la mano al presidente saliente, George W. Bush. Una foto que llega tarde cuatro años y medio. El precio a pagar por retirar las tropas de Irak y animar al resto a seguir el ejemplo. Dos personalidades opuestas. Ausencia evidente de química. Una foto virada al sepia antes de tiempo, porque Bush es un pato cojo al que le quedan dos meses en el cargo.

Pero es su cumbre de despedida. Y Bush ha recibido a Zapatero a las puertas del centro del mundo. Alfombra roja, bandera de Estados Unidos y de la Presidencia. Ha sido un saludo cordial. Ambos son profesionales. Ha durado cinco segundos. Los dos con traje oscuro. Bush con corbata azul y Zapatero del mismo color pero con rayas blancas. La última vez que se saludaron fue el pasado mes de abril, en la cumbre de la OTAN celebrada en Bucarest.

Según Radio Nacional, Bush ha recibido a Zapatero con un "Hola, ¿qué tal?", en castellano, para después continuar en inglés: "Encantado de verte, gracias por venir". Después, Zapatero ha comentado a sus colaboradores que ha sido "una cena agradable".

 Los últimos son los primeros

El orden de llegada a la Casa Blanca estaba tasado por el protocolo. Precedencia inversa le llaman. Primero, el presidente del Banco Mundial y el director gerente del Fondo Monetario Internacional. Luego los jefes de Gobierno, como Zapatero, que ha sido el octavo. Por último, los jefes de Estado. Y todos ellos cediendo el turno al que lleva menos tiempo en el cargo.

Tras hacerse la foto oficial y estampar su firma en el libro de honor, el jefe del Ejecutivo español ha presentado a Bush al vicepresidente económico, Pedro Solbes, y al secretario de Estado de Economía, David Vegara, el arquitecto de los detalles técnicos de la posición de nuestro país.

Los dos hombres fuertes del ministerio de Economía se han trasladado inmediatamente después al Departamento del Tesoro, para participar en una cena de trabajo paralela, presidida por el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y en la que participan los ministros y viceministros de Finanzas de los 23 países que acuden a la cumbre.

 Cena en la cumbre y recesión en la cocina

La cena de trabajo de los primeros espadas se celebra en el salón de Banquetes, en el ala Este de la Casa Blanca. La sala está presidida por la recesión ya instalada en Occidente y por un retrato de Abraham Lincoln, vencedor de la Guerra Civil y originario de Illinois, al igual que Barack Obama. El presidente electo es el protagonista ausente de esta cumbre. Ha rechazado la invitación de Bush para acudir. Sólo puede haber un presidente.

En la cena, el jefe del Ejecutivo español está sentado entre la canciller alemana, Angela Merkel, y el ministro de Finanzas holandés, Wouter Bos -el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, se ha ausentado a última hora por el fallecimiento de su padre-. Holanda no es miembro del G-20, pero al igual que España, es una potencia financiera. Y ambos han conseguido un puesto en la cumbre después de intensas gestiones diplomáticas.

El menú incluye codorniz ahumada con madera de árbol frutal, acompañada de arroz de quinoa. A continuación, cordero aderezado con tomillo, una fondue de tomate, hinojo y berenjena, y jugo de setas chanterelle. Por último, ensalada exótica con vinagreta de sidra y una tostada de neces con queso suave de Vermont. De postre, tarta de pera con salsa de arándanos. El vino, de California, por supuesto.

Oficialmente, sólo ha habido unas palabras de Bush durante el brindis, aunque los organizadores han optado por un formato en el que todos los líderes puedan intervenir. Es el pistoletazo de salida para reformar, retocar o incluso refundar el sistema financiero internacional. Pero eso será el sábado. Esa es la foto que busca Zapatero. Para salir una vez más del rincón de la Historia.