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La importancia de los debates en un país que devora televisión

  • Aunque todo está preparado al milímetro, lo mejor del debate es ver al candidato "al natural"
  • Además, este año tendrán más libertad, como en debates históricos que fueron decisivos
  • La expectación es máxima. Las convenciones de los partidos lograron récords de audiencias
  • El próximo debate será el de 'números dos'. Los líderes se enfrentarán dos veces más
  • La corresponsal de TVE en EE.UU. Anna Bosh explica cómo serán los debates en su blog
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    En la cuna de la comunicación política, en el país donde más televisión se ve, los debates de candidatos adquieren una relevancia especial. Obama está claro que domina las formas, pero McCain puede hacer valer su bagaje. Tendrá tres oportunidades, aunque según los expertos, el primer asalto será crucial.

    Los debates han sido decisivos en varias ocasiones, aunque el ejemplo más claro es el primer debate televisado de la historia de Estados Unidos, en 1960, cuando se enfrentaron Nixon y Kennedy. Aunque para los oyentes de radio Nixon fue mejor, los telespectadores le vieron demacrado y sudoroso. Para ellos, casi 70 millones (una de las emisiones más vistas de la historia de la TV en EE.UU.), el claro ganador fue Kennedy, a la postre nuevo presidente.

    Ese cara a cara inauguró el reinado de la televisión en la comunicación política. Entonces, Nixon no quiso maquillarse, eligió una chaqueta que no combinaba bien con el decorado... Desde entonces, los detalles se cuidan al máximo. "Hoy está todo absolutamente preparado y medido", explica a RTVE.es el asesor político Marcos Magaña.

    Por ejemplo, de cara a esta campaña, Obama ha estudiado los debates de McCain en las primarias republicanas del 2000 para adivinar sus puntos débiles. Y está entrenándose con un demócrata que hace de McCain: el abogado Greg Craig (también Biden ensaya contra un alter ego de Palin, su compañera gobernadora de Michigan, Jennifer M. Granholm).

    Para dar una idea de la importancia y la omnipresencia de la imagen de ambos candidatos, sólo en el mes de agosto, McCain gastó 23 millones de dólares en anuncios y Obama hasta 33 (unos 22 millones de euros).

    "En Europa las campañas aún son algo informativas, pero en Estados Unidos, donde se devoran horas de televisión...", advierte Magaña, que ha trabajado en procesos electorales en 17 países. De hecho, los discursos de los líderes en sus respectivas convenciones reunieron a casi 40 millones de espectadores cada uno de ellos, un hecho insólito.

    El debate más esperado

    Por todo ello, la expectación en esta abierta campaña es máxima de cara al primer duelo. Un primer enfrentamiento que puede ser el más importante y donde McCain intentará hacer ver a Obama como simple fachada. "Ahí se verá si Obama se queda si discurso", explica Magaña, califica al demócrata como "producto mediático"... al menos en mayor medida que McCain.

    Además, el primer debate parece que es en el que más confían ambos. Los dos contendientes querían que en el primero se tratara la política exterior, según el New York Times: Obama porque tiene juega ahí la mejor baza (presenta una alternativa clara frente a los 'halcones' republicanos), y McCain por ser la temática en la que está más ducho. Además, el primer debate suele ser el más visto.

    Pero a pesar de lo preparados que llegan los contendientes, en un debate siempre surgen imprevistos. Lo mejor de un cara a cara es que permite ver a los candidatos tal como son. "Una de las pocas veces en las que el elector ve al candidato al natural", en unas campañas cada vez más dirigidas, destaca Magaña.

    Los candidatos son personas y también pierden los nervios. Podría ser McCain, más impulsivo que el serio Obama. Aunque aquí no se puede pronosticar nada y de ahí el gran atractivo del debate. Por ejemplo, el año pasado en Francia, Segolene Royal perdió la calma ante Nicolas Sarkozy, cuando todos esperaban un comportamiento más sereno de la candidata socialista.

    Los detalles del enfrentamiento

    Y en esta ocasión, la posibilidad de roces será mayor que en otras ocasiones: los delegados demócrata y republicano han acordado debates más flexibles que hace cuatro años, tanto en el diálogo como en la realización. En el 2004, los republicanos no permitieron ningún plano de Bush mientras hablaba su contrincante, para no sacarle haciendo muecas, recuerda la corresponsal de TVE Anna Bosh.

    La propia Comisión para los Debates Presidenciales, una organización sin ánimo de lucro que organiza estos encuentros desde 1988, ha reconocido que su labor se estaba "dificultando por los tiempos restrictivos acordados". Pero que en el 2008, "cuando la participación es más alta que nunca y los temas más complejos que nunca, el votante demandaba más la confrontación de ideas de los candidatos".

    Obama y McCain podrán interrumpirse. Para cada tema, los candidatos tendrán primero dos minutos de exposición libre y luego cinco para el debate. Era una de las prioridades de los demócratas, confiados en que Obama se desenvuelve bien ante las cámaras. A cambio, los republicanos han conseguido que el debate de los aspirantes a vicepresidentes (3 de octubre) sea más cerrado, para no exponer a la novata Sarah Palin a demasiados riesgos.

    Tres citas más

    No obstante, el riesgo para los cabezas de lista se reduce en la medida en que se han acordado tres enfrentamientos. "Sería muy raro que un candidato fallara las tres veces", explica el experto Marcos Magaña. Además, desde el último debate (15 de octubre) a la cita con las urnas pasarán 20 días.

    La principal novedad en los debates este año vendrá en el segundo cara a cara, el próximo día 7. Ese segundo debate, como ya es tradición, versará sobre las cuestiones que plantee el público, aunque por primera vez algunas preguntas por internet, a través de una página en MySpace.

    Una prueba más de la importancia y preparación de estos debates es que la Comisión fijó hace ya casi un año las fechas y sus lugares incluso sedes alternativas ante alguna eventualidad.

    Por cierto, si alguno de los otros candidatos en liza tuviera más del 15% de los votos en las encuestas, sería aceptado en los debates.

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