España se mete por tercera vez consecutiva en la semifinal de una gran cita de selecciones tras ganar a Francia (2-0) con una solvencia inesperada y desmedida para la magnitud del choque. 'La Roja' liquidó sin grandes alardes al conjunto de Blanc, reducido a la nada por el toque inagotable. Ni siquiera hizo falta profundidad, solo posesión y acierto. España tuvo una, el cabezazo de Xabi Alonso, la metió y empezó a dormir el partido con un escandaloso consentimiento del técnico galo, que renunció a la identidad 'bleu' acomplejado por los acontecimientos de la última jornada de la fase de grupos. Su alineación defensiva solo sirvió para facilitar las cosas al sistema de Del Bosque, sin nueve, propicio para el rondo 'del recreo'. El partido, sin ocasiones de gol, era verdaderamente tedioso para el espectador no involucrado. España ganaba y se pasaba la pelota mientras Francia no cambiaba nada, trotando y trotando de un lado a otro sin anticipación, presión ni robo. A la hora de partido, el equipo ya se había desfondado corriendo detrás del balón, por lo que la salida de Nasri, Menez y Giroud no sirvió de nada. El resto estaban fundidos, como una panda de guiñoles a los que Xabi remató en el '89 transformando un penalti cometido sobre Pedro. El pase a semifinales constituye ya un nuevo éxito para esta selección, empeñada en demostrar que su ciclo no ha terminado. La Portugal de Cristiano Ronaldo espera el miércoles.