Martín Fiz cierra el círculo en Nueva York: una maratón llena de simbolismo
- El excampeón del mundo se despide de la distancia 30 años después de su debut en la Gran Manzana
- Tras vivir la inflexión de la prueba, este domingo correrá sus últimos 42,195 km junto a su mujer y su hijo
Martín Fiz volverá este domingo a Nueva York para correr por última vez una maratón, 30 años después de su primera participación en esa prestigiosa prueba en Estados Unidos. El excampeón del mundo regresa a una ciudad que fue escenario de uno de los momentos más significativos de su carrera: el final de un año 1996 en el que, después de alcanzar la cima del atletismo mundial, comprobó la dureza de una distancia que empezaba a cambiar de protagonistas.
Fiz había llegado a la maratón en 1993, con 30 años, después de una trayectoria como fondista de élite, pero sin grandes éxitos a nivel internacional. Y su adaptación fue fulgurante. Debutó con victoria en la maratón de Helsinki y un año después, también en la capital finlandesa, se proclamó campeón de Europa. Allí fue donde España logró un histórico triplete con Diego García y Alberto Juzdado completando el podio.
Y en 1995, su oro en el Mundial de Gotemburgo confirmó la condición de Fiz como referencia internacional y contribuyó a consolidar el prestigio de la maratón española, que encontró en esa especialidad un terreno de grandes éxitos.
Sin embargo, 1996 fue un año de contrastes. Fiz había ganado en marzo la maratón de Seúl con su mejor marca personal hasta el momento (2:08:25), pero en los Juegos de Atlanta se quedó a las puertas del podio, con un cuarto puesto. La gloria fue para el sudafricano Josia Thugwane. El vitoriano, que había llegado como favorito, se quedó sin la medalla olímpica que perseguía.
Carreras de fin de época
Tres meses después, el 3 de noviembre, regresó a Estados Unidos para correr por primera vez la maratón de Nueva York. Terminó séptimo en una carrera que ganó el italiano Giacomo Leone por delante del etíope Turbo Tummo y del keniano Joseph Kamau. Leone fue el último hombre blanco que ganó la prueba neoyorquina, un dato que resume la transformación que vivió en esa época la maratón.
Fiz no volvió a conquistar un gran campeonato internacional. En los Mundiales de Atenas 1997 fue subcampeón, por detrás de Abel Antón, que tomó el relevo español. El soriano repitió título en Sevilla 1999 y, desde entonces, todos los campeones del mundo de maratón en categoría masculina han sido atletas africanos.
Fiz y Antón se retiraron juntos de la élite profesional en 2001, pero el alavés siguió vinculado a la distancia como corredor popular y cosechó numerosos éxitos en las categorías de veteranos. Se convirtió, por ejemplo, en el primer atleta en ganar los seis grandes maratones del mundo como master.
El emotivo adiós en familia
Ahora, su despedida tendrá también una dimensión muy personal. Fiz ha compartido en sus redes sociales los recuerdos de sus anteriores experiencias en Nueva York y la emoción de regresar para correr por última vez los 42,195 kilómetros y hacerlo además junto a su mujer, Ana Churruca, y su hijo Alex. Unas experiencias compartidas con las que también ha rememorado su historia en la maratón.
En una publicación en redes sociales, Ana recuerda con humor sus diferencias de planteamiento en la maratón de la Gran Manzana en anteriores ocasiones. Así, mientras Martín se concentraba en el descanso y la alimentación para competir lo mejor posible, ella aprovechaba la víspera para hacer turismo y el día de la carrera se detenía en los barrios por los que pasaba para aceptar las galletas y los donuts que le ofrecían.
El capítulo más emotivo lo protagonizará con Alex, que debutará en la distancia junto a su padre. Los dos se han fijado el objetivo de completar el recorrido en menos de tres horas, aunque el propio hijo del atleta ha expresado que el verdadero triunfo será cruzar juntos la meta. "Mi último maratón y tu debut maratoniano", le dice Martín, que ve en él al "testigo perfecto" de su trayectoria en el atletismo popular.
Para mayor simbolismo, será además la maratón número 42 para Fiz, una leyenda de la distancia más legendaria --y esta vez no es un tópico-- del atletismo.
