Jannik Sinner derrota a Alexander Zverev y revalida su corona en Wimbledon
- El número 1 del mundo gana por segundo año consecutivo en la hierba de Londres
- Este es el quinto Grand Slam del tenista italiano y se queda a dos de Carlos Alcaraz
El césped sagrado de Wimbledon ya tiene rey. Bajo el cielo de Londres, Jannik Sinner retuvo la corona inglesa, la que el año pasado arrebató al español Carlitos Alcaraz. Tras remontar al alemán Alexander Zverev (6-7(7), 7-6(2), 6-3 y 6-4, sumó su segundo título seguido en el All England Club y elevó a cinco su colección de trofeos del Grand Slam.
El tenista italiano, afianzado en el número uno el mundo, tardó tres horas y 47 minutos en sacar adelante la final y unir su segundo Wimbledon a un Abierto de Estados Unidos (2024) y a los dos del Abierto de Australia (2024 y 2025). Es, el conseguido en Londres, su primer major del curso, que reduce a dos la distancia con Alcaraz, que tiene siete.
Zverev consigue el número 2
Zverev ha cambiado, pero no ha alcanzado el nivel suficiente como para cuestionar el absolutismo que implanta Sinner, especialmente sin Alcaraz. El germano sale de Wimbledon con el número dos bajo el brazo que arrebata, precisamente, al español pero sin el título que ansiaba.
El éxito en París hace mes y medio, la conquista allí de su primer Grand Slam ha dado un gran alivio a Zverev que afronta sus compromisos más suelto, con más decisión y confianza. No gana a Sinner desde el Abierto de Estados Unidos del 2023, casi dos años, y desde entonces han transcurrido diez derrotas seguidas.
No cambió la tendencia en el All England Club con los Príncipes de Gales, Guillermo y Kate Middleton como testigos y numerosos rostros populares del mundo de espectáculo y del deporte. Y encajó un nuevo revés. Pero no dio esa imagen de resignación que ofreció en el Masters 1000 de Madrid cuando asumió desde antes del partido, en tierra, su inferioridad y resistió menos de una hora.
París ha revitalizado al germano de 29 años que nunca había pasado de octavos en la hierba de Londres y, de pronto, ha llegado a la final impulsado por la autoestima crecida en Roland Garros. Jamás había jugado en hierba con Sinner y eso le suponía un plus mental. Pero no cambió la tradición. Sufrió su undécima derrota ante el italiano, la décima del tirón.
La remontada
Fue un duelo de sacadores al principio porque no hubo roturas, ni casi ocasiones de roturas. En el octavo juego del primer parcial pudo el italiano hacer quiebre pero el momento dulce, saque en mano, del alemán. Tal y como apuntaba se resolvió en el desempate, sin casi fallos, resuelto por 9-7 para Zverev. Impulso para el tenista hamburgués que en los últimos seis cara a cara había sido incapaz de ganar un parcial a su rival.
Con las fuerzas intactas el siguiente set fue aún más equilibrado. Sin punto de break alguno, pero fue Sinner el que impuso con fuerza su mejor juego para ganar la manga e igualar el choque. Fue clave. Y también el tercero donde dio la sensación de que el alemán empezó a flaquear. Su saque y sus fuerzas. Y llegó la primera rotura, que aprovechó Sinner para ponerse 5-3 y cerrar después el triunfo y acentuar la ventaja. Estaba a uno solo parcial del título que logró después. Zverev se marchó al vestuario, necesitaba recuperar.
El mejor jugador italiano de todos los tiempos, instalado ya en el decimocuarto jugador en ganar más de un título en Wimbledon, el tercero en activo junto a Novak Djokovic, que lleva siete, y Alcaraz, que tiene dos no necesitó jugar un torneo previo en hierba para imponer su superioridad, dio una vuelta de tuerca a la situación en el cuarto para acercarse al triunfo con otra rotura más en el séptimo del cuarto. Fue definitivo. El italiano consolidó y cerró el título después de tres horas y 47 minutos.