El 16 de marzo de 2014 los crimeos votaban en un referéndum para unirse a Rusia, considerado ilegal por Ucrania y por la comunidad internacional. El presidente ruso, Vladímir Putin, se apresuró a reconocer el cuestionado resultado. Oficialmente, el 96% de la población dijo 'Sí' a separarse de Ucrania y volver a ser parte de Rusia. Dos días después, se sellaba la polémica adhesión en el Kremlin con la firma de un Tratado.
Foto: La población de Crimea celebra su anexión a Rusia el 16 de marzo de 2014 en la plaza Lenin de Simferopol (EFE/EPA/YURI KOCHETKOV)
Con las gafas de Anna Bosch