Las graves inundaciones en la ciudad libia deDerna dejan al menos 11.000 fallecidos. Los daños materiales también son importantes, con casi 900 edificios destruidos -uno de cada cuatro-. En el epicentro de esta catástofre continúa trabajando un equipo de RTVE, que ha podido comprobar cómo se siguen recuperando, cada pocos minutos, cadáveres en las orillas del mar.
En la ciudad ya ha entrado la maquinaria pesada para retirar los escombros, lo que significa que se dan por concluidos los trabajos de búsqueda de supervivientes. Estos últimos intentan recuperarse de las heridas físicas y también de las psicológicas. "Derna se ha desangrado", lamenta Abdel Rahim, una de las personas que ha sobrevivido a la catástrofe.
En Ucrania, muchos soldados alternan los combates en el frente con los entrenamientos militares ante el continuo avance de la guerra. Las tropas recrean las condiciones que se encontrarán en el campo de batalla y practican con el armamento. Un equipo de TVE ha acompañado al ejército en una de esas prácticas. Foto: REUTERS/Stringer.
Las llegadas de migrantes por mar no cesan. Italia ha recibido ya más del doble de migrantes irregulares que el año pasado por estas fechas, gran parte de ellos en los últimos días en Lampedusa. En España se ha incrementado en casi un 18%, por lo que la situación también podría complicarse en el país.
"El conflicto que hay ahora mismo en Níger, y la situación de Afganistán y de Siria continúan generando que las personas busquen de alguna manera continuar con sus vidas", asegura la investigadora del Instituto de Migraciones de la Universidad Pontificia de Comillas, Cecilia Estrada.
Las aldeas del Atlas marroquí aún sienten los efectos del terremoto. Ha pasado una semana del fuerte seismo, pero muchos de sus vecinos viven sin agua y sin luz en asentamientos improvisados hechos con plásticos o lonas. Sus casas han sido fuertemente dañadas y temen que una réplica acabe por derrumbarlas por lo que prefieren dormir al aire libre. Foto: BULENT KILIC / AFP.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha visitado este domingo el puerto de Lampedusa, la isla italiana desbordada por la constante llegada de migrantes, junto a la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni. En la última semana, 10.000 personas han desembarcado en la zona e Italia ha pedido ayuda a la Unión Europea.
Von der Leyen ha respondido con la promesa de un plan comunitario con varias medidas para frenar la migración, mientras la situación está caldeada entre los vecinos y la mayoría de migrantes se encuentran en tiendas de campaña o al raso.
En el este de Libia la ayuda internacional llega a cuentagotas, mientras siguen recuperando cuerpos tras las devastadoras inundaciones. La ONU pide evitar enterramientos en fosas comunes para prevenir enfermedades, pero sobre el terreno están desbordados. Hay más de 11.000 fallecidos y al menos 10.000 desaparecidos.FOTOGRAFÍA: REUTERS/Amr Alfiky.
El 11 de septiembre de 1973, Augusto Pinochet acabó a la fuerza con el gobierno democrático de Salvador Allende, quien eligió quitarse la vida antes que entregarse a los militares, pero ¿qué huella queda de la dictadura? El dictador gobernó Chile durante 17 años, pero luego -tras el referéndum del NO- permaneció en la escena política como senador vitalicio hasta su fallecimiento. Hoy, según el presidente Gabriel Boric, el ambiente está "eléctrico". La mirada hacia el pasado, aunque hayan pasado cinco décadas, está muy dividida. No hay consenso para condenar el golpe. Gala Lizardi, sobrina de un político ejecutado entonces dice que "no podemos permitir discursos fascistas ni negacionistas". Carolina Urrutia, por el contrario, defiende que se crió bajo el régimen militar y que "era un excelente régimen. Había orden, había paz, había comida...".
El Estadio Nacional fue uno de los mayores centros de detención y tortura durante los primeros meses de la dictadura. Allí mismo, Héctor Valeria, ex prisionero político, comenta que "han pasado 50 años y todavía existe gente que niega lo que pasó". Medio siglo después, casi 300 represores han sido condenados. Y sigue habiendo juicios. De hecho, la Corte Suprema acaba de condenar a 7 militares por el asesinato del cantautor Víctor Jara, que fue encontrado torturado y muerto en una calle de Santiago 5 días después del levantamiento. El régimen militar dejó miles de muertos y de desaparecidos, pero ha sido recientemente cuando el gobierno chileno ha dado el paso para llevar a cabo un Plan Nacional de búsqueda. Luis Cordero, ministro de Justicia y Derechos Humanos de Chile, lo tiene claro: "si esos crímenes fueron cometidos por funcionarios del Estado o por el Estado en ejercicio es el Estado el que tiene que hacerse cargo de la búsqueda". Pero Alicia Juica, hija de desaparecido, está convencida de que los militares no van a cooperar: "Tienen un pacto de silencio que no han quebrado en ningún momento".
En marcha, un segundo intento para reformar la Carta Magna, una Constitución que data del año 80. Es decir, que fue redactada en plena dictadura de Pinochet. Beatriz Hevia, proviene de las filas de la ultraderecha y preside el Consejo Constitucional encargado. Insiste en que "con el proceso anterior ya nos dimos cuenta del tremendo error que es una Constitución sobreideologizada". Habrá que ver cómo evoluciona esta nueva oportunidad porque la oposición no ha participado ni siquiera en los actos conmemorativos de este 50º aniversario. Tampoco ha firmado la Carta por la Democracia. Por ejemplo, UDI, el partido que apoyó la dictadura, defiende que lo ocurrido fue inevitable. María José Hoffman, su secretaria General, asegura que "sin Salvador Allende no hubiese existido Pinochet". Aparte, según algunos sondeos, la mitad de los chilenos no están ni interesados en recordar.
Así es cómo 50 años después, Chile sigue confrontado con el pasado y sin cerrar las heridas. Para la senadora Isabel Allende, hija del mandatario, hay algo indudable: "la memoria es un primer paso para llegar a la verdad". Y, por eso, cree que es "burdo" no entender todo lo que ocurrió entonces: "Estábamos en plena guerra Fría, la intervención norteamericana había comenzado desde hacía mucho antes... Todo eso no existe para la derecha".
Manifestaciones en varias ciudades europeas, como Londres, Roma o Berlín, cuando se cumple un año de la muerte de Masha Amini. La joven iraní falleció bajo custodia policial. La habían detenido por llevar mal puesto el velo. Su muerte provocó las mayores protestas en décadas contra el régimen islámico en Irán. FOTOGRAFÍA: EFE/EPA/CLEMENS BILAN.
Hay silencios ensordecedores como los que se ha encontrado en un Marruecos resquebrajado por uno de los terremotos más mortíferos que ha sufrido en el último siglo. ‘Informe Semanal’ ha viajado al Alto Atlas para conocer, de cerca, lo que ha quedado tras la devastación en varias aldeas. Allí, la vida se ha detenido y, ahora, solo hay llanto, destrucción y -como decimos- silencio. Pero, son muchas las voces que claman al cielo para que la vida -al menos, como la conocían- vuelva lo antes posible. Las cifras hablan, a esta hora, por sí solas: 3.000 muertos y más de 5.600 heridos.
En la localidad de Mulay Brahim, Mustafá Ichidi, entrenador de un equipo de fútbol infantil, cuenta que ha perdido a dos de sus chavales. Y lo que antes era un lugar de juego y entretenimiento, ahora sirve de alojamiento precario para los que se han quedado sin nada. Cerca del 80% de las casas son inhabitables.
En Talat N'Yaaqoub, Fátima pudo sobrevivir: "todos nuestros vecinos fallecieron. Ya no queda nadie. Todo se fue... se fue la casa y, con ella, todo. Incluso la vida se fue...". Ella, como tantos otros, se refugia en la religión para poder soportar el dolor. El techo se les cayó encima, pero ella, su marido y su hija lograron sobrevivir. Lahcen Boughroumt, profesor de Matemáticas, había llegado a esta aldea hace poco más de un año y muestra desesperado la que iba a ser su nueva clase. La escuela ha quedado muy dañada como las más de 500 de toda la región: "Me encuentro con mis alumnos y les pregunto por los demás... Hay quienes me dicen que fallecieron, otros me dicen que están heridos y otros... que han perdido a sus padres".
El seísmo ha golpeado a los más pobres. Carolina García, de 'Alianza por la Solidaridad', reconoce que "la población está en shock", aunque desde el primer momento los marroquíes se volcaron en ayudar a los damnificados. Durante los primeros días, las carreteras se llegaron a colapsar con vehículos cargados de comida, ropa y medicamentos. Todos agradecen esa solidaridad, aunque no cubre todas las necesidades y está la incógnita del futuro más cercano. La tardía reacción de Mohammed VI y el rechazo de ayuda proveniente de países como Francia han incrementado esa incertidumbre.
La víctima, de cinco años, viajaba en un turismo junto a sus padres y su hermano, que han resultado heridos. El piloto de la aeronave sobrevivió tras eyectarse con un paracaídas segundos antes del impacto.