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A la 1 y 14 minutos de la tarde, hora local, la tierra tiembla en México. Esta vez con una intensidad brutal. Inmediatamente, se desatan la angustia, el miedo y lo peor, la tragedia.Decenas de edificios no resisten la sacudida de 7,1 grados en la escala de Richter. De repente, Ciudad de México se convierte en una especie de campo de batalla y revive la peor de sus pesadillas: el temblor del 85, el más devastador de su historia.

Casi 40 personas han muerto, la mayoría niños de entre 3 y 14 años, al derrumbarse una escuela primaria en Ciudad de México tras el potente terremoto de magnitud 7,1. Hay dcenas de desaparecidos. Después de que un ala del colegio Enrique Rebsamen se desplomase con las clases llenas, los vecinos no esperaron a que llegasen los equipos de rescate. Saben que cada segundo cuenta para salvar vidas.

El terremoto que este martes golpeó México deja ya al menos 226 muertos y un número indeterminado de desaparecidos. Las autoridades y los ciudadanos se esfuerzan en rescatar a los que han quedado atrapados bajo los escombros.

Según ha informado Iñigo Herráiz, la capital se encuentra prácticamente a oscuras porque el 40% del suministro eléctrico se ha cortado. Las muestras de solidaridad son visibles: grupos de personas recorren las calles ofreciendo ayuda.

El seismo, de magnitud 7,1 en la escala abierta de Richter, ha sacudido este martes con fuerza los estados mexicanos de Morelos, Puebla y México, además de la capital, Ciudad de México.

Al menos 149 personas han fallecido en el terremoto de magnitud 7,1 que ha sacudido el centro de México, diez días después del seísmo que azotó el sureste del país.

Las víctimas mortales y los mayores daños han ocurrido en Morelos, Puebla y Ciudad de México. Cuatro millones de personas están sin suministro eléctrico y el presidente, Enrique Peña Nieto, ha explicado que se han derrumbado 38 edificios.

Las labores de rescate continúan para buscar supervivientes entre los escombros.

Un potente terremoto de magnitud 7,1 ha sacudido el centro de México y ha provocado decenas de muertos en los estados de Morelos, Puebla, México y en la capital del país, con su epicentro a 12 kilómetros de la localidad de Axochiapan, en el estado de Morelos. El seísmo se ha sentido con especial intensidad en Ciudad de México, donde se han derrumbado decenas de edificios. El trágico suceso ocurre precisamente cuando se cumplen 32 años del terremoto más letal de la historia del país, que dejó miles de muertos en 1985. Paradójicamente, muchos ciudadanos participaron dos horas antes de la sacudida en un simulacro de terremoto con motivo de este aniversario.

Un terremoto de magnitud 7,1 en la escala abierta de Richter ha sacudido fuertemente la capital mexicana y ha provocado escenas de pánico justo cuanto se cumplen 32 años de poderoso terremoto que provocó miles de muertes en Ciudad de México.

El Servicio Sismológico Nacional (SSN) indicó que el seísmo fue de magnitud 7,1, con epicentro a 12 kilómetros al sureste de Axochiapan, en el central estado de Morelos, a una profundidad de 57 kilómetros.

El temblor generó numerosas escenas de pánico en la capital del país solo dos horas después de que la ciudadanía saliera a las calles de todo el país en un simulacro conmemorativo del terremoto de 1985, así como cortes en el suministro de la electricidad y del servicio de telefonía.

Esta vez el seísmo se sintió con más fuerza que el registrado el 7 de septiembre, de magnitud de 8,2 en la escala de Richter, dado que el epicentro fue más cercano.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, ha visitado este lunes el estado de Chiapas, donde ha conversado con los afectados por el seísmo de 8,2 grados que golpeó el sur y centro del país, y ha aumentado la cifra de muertos a 96.

Según el nuevo balance, los muertos en Chiapas ascienden de 15 a 16, mientras que en Oaxaca y Tabasco han perdido la vida 76 y 4 personas, respectivamente. De los 122 municipios de Chiapas, se han registrado daños hasta en 82.

Los miembros del Gabinete presidencial se han desplazado a Chiapas y Oaxaca para elaborar un censo que permita conocer la magnitud de los daños. Así, a cada uno de ellos le ha sido asignada una demarcación específica.

Una vez finalizada esta tarea, se podrá emprender la labor de reconstrucción, aunque antes de eso la prioridad es proporcionar alimentación y agua, así como atención médica, a los damnificados, que denuncian el olvido de las autoridades.