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Cada año, los mares y océanos del planeta reciben hasta 12 millones de toneladas de basura. El 80 por ciento es plástico y casi la mitad, objetos de un solo uso. Plásticos que tardan cerca de 500 años en desaparecer. En el mundo se compran 1 millón de botellas de plástico por minuto. Pero la vida de una botella de agua de plástico no comienza en la máquina expendedora de bebidas ni termina cuando la introducimos en el contenedor amarillo para envases o, en el peor de los casos, la abandonamos a su suerte. Para que podamos calmar la sed a cambio de unas monedas, alguien ha fabricado la materia prima de la que está hecha: la granza de PET. En este reportaje recorremos el proceso completo del plástico de una botella. Un trabajo de Javier Monterde y Luisa Pérez basado en un cuento del primero y narrado por él mismo.

Cada año, los mares y océanos del planeta reciben hasta 12 millones de toneladas de basura. El 80 por ciento es plástico y casi la mitad, objetos de un solo uso. Plásticos que tardan cerca de 500 años en desaparecer. En el mundo se compran 1 millón de botellas de plástico por minuto. Pero la vida de una botella de agua de plástico no comienza en la máquina expendedora de bebidas ni termina cuando la introducimos en el contenedor amarillo para envases o, en el peor de los casos, la abandonamos a su suerte. Para que podamos calmar la sed a cambio de unas monedas, alguien ha fabricado la materia prima de la que está hecha: la granza de PET. En este reportaje recorremos el proceso completo del plástico de una botella. Es un trabajo de Javier Monterde y Luisa Pérez.

China prevé impulsar en los próximos años la cultura de reciclaje en el país y cerrar sus fronteras a los residuos de los que era comprador hasta 2018 para impulsar su desarrollo. Ahora algunos de sus principales desafíos son: la gestión de los plásticos -es uno de sus mayores consumidores y productores-, y la reducción del volumen de los residuos. Como parte de su estrategia, se ha implantado su primer centro de compactado de desechos en Pekín. Un equipo de TVE lo ha visitado para conocer como se trabaja en él. Foto: Imagen de archivo de un vertedero. GETTYIMAGES.

Ha llegado con retraso pero es un paso firme hacia un futuro más verde. La primera Ley de Cambio Climático de nuestra historia se aprueba en el Congreso de los Diputados. Es la hoja de ruta que va a guiar a nuestro país en el reto de la transición ecológica. A lo largo de la próxima década, el compromiso es reducir en un 23% las emisiones contaminantes y a más largo plazo eliminar por completo esa huella. Esos son los grandes objetivos y para alcanzarlos se contemplan medidas como poner fin a la venta de coches contaminantes, transformar las ciudades o rehabilitar los edificios para ahorrar energía.

La ley prevé la descarbonización neta en 2050. Para 2030 se marcan dos objetivos: un 43% de consumo de energías renovables y lograr un sistema eléctrico con un 74% de generación a partir de energías de origen renovable. Para conseguir los objetivos se proponen medidas como el final de las autorizaciones de explotación de hidrocarburos, el final de la minería del uranio y el adiós a los vehículos de combustión en 2040. En dos años tendremos áreas de bajas emisiones en los núcleos urbanos de más de 50.000 habitantes, se fomentará la rehabilitación de viviendas para mejorar la eficiencia energética, habrá cambios en la dieta para hacerla más sostenible, y se protegerán los sumideros naturales de carbono como bosques y humedales. Habrá revisión al alza de la Ley en 2023.