Es un experimento social en miniatura. Es un espejo que mide cómo somos, que nos habla de nuestros valores éticos. Dejar el carrito de la compra en su sitio tan sólo por el hecho de que es "lo que debes hacer" es un buen termómetro moral de una sociedad. En "Ágora 3.0" Vico nos ha hablado varias veces de esos pequeños detalles de la vida cotidiana que dicen mucho de nosotros ya que somos seres cívicos supuestamente. Gestos como la amabilidad o las buenas formas generan un mejor ambiente social. En el caso del carrito de la compra, podemos dejarlo en cualquier parte. Total, nadie nos ve. Nadie nos va a multar. Y de ahí viene la "teoría del carrito de la compra". Muchos carritos abandonados en cualquier esquina del aparcamiento hablan mal de nosotros como sociedad. Y esto ya se está analizando.
Esto nos lleva al concepto de autogobierno, en hacer lo correcto cuando nadie te mira. ¿Por qué? Porque dejar ese carrito en su sitio te llevará apenas unos segundos, porque mantendrá el orden, porque es contribuír a que el trabajador del supermercado tenga menos carga laboral, porque evita que ocurra algún tipo de incidente con un carro que estorba...porque es...lo que tienes que hacer sin que nadie te lo diga ni te tenga que multar para ello. Ese mínimo esfuerzo personal, de no cumplirse, traslada, comenta Vico, un problema al colectivo. No hacerlo, concluye el filósofo sevillano: "Es el triunfo de la comodidad privada sobre el bien común".
Puede resultar de un interés volver a escuchar este capítulo de Vico sobre la amabilidad (pulsa -amablemente- sobre amabilidad)
L'ALTAVEU