Tristemente, fue todo un éxito; al mismo tiempo, una aberración histórica que sigue ocurriendo en algunos países africanos. Históricamente, el fenómeno de la persecución de las brujas se sitúa en la transición de la Edad Media a la Edad Moderna, especialmente en Europa central. Siempre, asegura Paz Pérez Encinas, se dio en un contexto de revueltas populares, crisis feudales o un nuevo sistema económico. El 80% de las personas ejecutadas fueron mujeres. Esto lo ha analizado la filósofa Silvia Federici en su obra "El calibán y la bruja", donde habla claramente de feminicidio. En la Edad Media, constata Federici, la mujer no estaba en casa encerrada, sino que participaba en la producción y reproducción social.
El planteamiento de la pensadora italiana es que había que apartar a las mujeres del control de la natalidad y de la sexualidad no procreativa. Todas las prácticas que no fueran encaminadas a la procreación fueron prohibidas. Hubo tortura psicológica, física y judicial. ¿Culpables? La Iglesia, el Estado y todo el aparataje judicial. Nuestra colaboradora explica en qué consistió el "Malleus Malleficarum". "La persecución de las brujas -lamenta nuestra colaboradora en "Un cuarto propio"- fue tan exitosa que se consiguió convertir este feminicidio en algo festivo".