Nacida en una familia aristocrática rusa, Alexandra Kolontai no cursó oficialmente estudios superiores porque sus padres no querían que en aquel ambiente pudiese empaparse de las corrientes ideológicas revolucionarias de la época. Pero sí se preocuparon por proporcionarle el máximo de cultura posible que derivaría en un espíritu crítico. De hecho, al poco tiempo de casarse, a Kolontai le invade un sentimiento de frustración y poco a poco va a conectar su lucha personal como mujer con la lucha de las obreras explotadas. Kolontai se va a encontrar cierta resistencia en sus planteamientos por parte de los seguidores del materialismo histórico, que si bien aceptaban plenamente las particularidades naturales de cada sexo, rechazaban la existencia de una cuestión de la mujer específica.
Paz Pérez Encinas nos cuenta en su sección "Un cuarto propio" que esta pensadora será una de las primeras mujeres rusas en luchar por la emancipación y por el movimiento obrero femenino tras comprobar que las mujeres de las sociedades burguesas piden el acceso a las profesiones y la participación directa en el gobierno, pero no van más allá. La filósofa rusa propondrá unas relaciones donde domine la libertad absoluta y la igualdad y verdadera solidaridad entre compañeros, el problema no son las leyes sino las costumbres. "Frente al amor, camadería -dice- y frente a la familia individual, la familia colectiva". Pérez Encinas explica que para esta pensadora marxista hace falta una revolución en el campo de la moral sexual y de la psicología humana eliminando el derecho de propiedad que se da tanto sobre el cuerpo como sobre el alma del compañero.