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Este jueves se cumplen diez años de los atentados yihadistas en París que dejaron 130 muertos y más de 400 heridos, el mayor de la historia de Francia. Juan Alberto González Garrido, de 29 años, era ingeniero de energía nuclear y fue una de las 90 víctimas mortales en Bataclán, la única española. Su madre, Cristina Garrido, ha asegurado en el Canal 24 Horas de TVE que "este 13 de noviembre es como más difícil, pero los anteriores y posteriores también. Todos los días sin Juan Alberto son duros de llevar, y hoy más".

Cristina, que se encuentra en París para participar en el homenaje que el Estado francés rinde a las víctimas, espera que el principal autor, de los ataques, que fue condenado a la máxima pena, "no disfrute nunca de la libertad".

Se cumplen diez años de los atentados ocurridos en la sala Bataclan de París. Fue un viernes 13 de noviembre de 2015 cuando tres terroristas del Estado Islámico abrieron fuego en el interior de la sala - en pleno concierto - y tomaron a varias personas como rehenes.

En total, 90 personas fueron asesinadas en Bataclan, a las que se sumaron 40 en varias terrazas y en los alrededores del Estadio de Francia, y dos más de supervivientes que se quitaron la vida después. Más de 400 personas resultaron heridas por los ataques.

Televisión Española habla con algunos de los supervivientes de aquella noche, todavía con secuelas físicas y psicológicas.

Cristina Garrido explica que no va a ser capaz de perdonar jamás a los responsables de los atentados: "Ni olvido ni perdono". El único condenado vivo ha pedido reunirse con las víctimas para pedirles perdón, un hecho que según Garrido no tiene sentido que llegue 10 años después: "El momento de hablar era el juicio, ahora eso no me sirve". En una entrevista a 'Las Mañanas de RNE' también lamenta la falta de apoyo que han sentido por parte de la Administración central: "Nos hemos sentido más respaldados por el Gobierno francés", critica que la reparación se basa en una indemnización económica pero que no ha habido un acto de memoria: "Somos la piedra en el zapato de la Administración". Reconoce que es "muy difícil" seguir adelante pero que su forma de ha sido teniendo presente a su hijo y "hablando de él en presente" cada día.

París recuerda hoy el décimo aniversario de los atentados del 13 de noviembre de 2015, cuando un comando yihadista irrumpió en la sala Bataclan durante un concierto y abrió fuego indiscriminadamente contra el público. Los ataques, que también alcanzaron bares y restaurantes cercanos, dejaron 130 muertos y una herida colectiva que, una década después, sigue sin cerrarse. “El problema con nuestro trauma es que tiene varias dimensiones: la gráfica, la auditiva y también la olfativa, que es la pólvora, el olor de la sangre”, ha contado David Fritz Goeppinger, uno de los supervivientes de aquella noche, a Antonio Delgado, corresponsal de RNE en París.

Goeppinger fue una de las 11 personas retenidas por los terroristas hasta el final como escudos humanos: "El objetivo de los terroristas era entrar en la Sala a matar y a morir, y para ellos sólo fui un objeto sin valor". Hoy, ha subrayado, los recuerdos de aquella jornada permanecen presentes con gran fuerza en su memoria: "Son imágenes que todavía me persiguen en mis pesadillas. Esos fantasmas que me siguen son personas que pude conocer". En su libro 'Había que vivir', Goeppinger narra el esfuerzo que supone superar la condición de víctima y regresar a una cierta normalidad. "El estrés postraumático todavía está presente. Sigo luchando como víctima, pero también como ser humano". Entrevista completa en RNE Audio.