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'Estoy vivo', la serie revelación de la temporada, tendrá segunda temporada en La 1

  • Con más de 2,2 millones de espectadores de media, es también la ficción más vista en diferido de La 1

  • Dos Premios MiM se suman al Ondas otorgado a Javier Gutiérrez por su trabajo interpretativo en esta producción de RTVE en colaboración con Globomedia (Grupo MEDIAPRO)

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Javier Gutiérrez y Alejo Sauras en 'Estoy vivo' rtve

La serie revelación de la temporada, ‘Estoy vivo’, tendrá segunda temporada en La 1. La ficción protagonizada por Javier Gutiérrez, Anna Castillo y Alejo Saura ha cerrado su primera entrega como líder indiscutible del prime time de los jueves.

El último capítulo reunió a una media de 2.383.000 espectadores y 14,6% de cuota. Hasta 4.786.000 personas siguieron en algún momento las tramas del último episodio. La serie, que comenzó su emisión el 7 de septiembre, ha logrado una media de 2.224.000 espectadores y un 13,9% de cuota de pantalla en su primera temporada.

Producida por RTVE en colaboración con Globomedia (Grupo Mediapro) y creada por Daniel Écija, es además la serie más vista en diferido en La 1 desde que se tienen registros (febrero de 2015). De las 20 emisiones con más audiencia en diferido en La 1, 10 son capítulos de ‘Estoy vivo’. El más seguido fue el episodio 11 (emitido el 23 de noviembre), que sumó 409.000 seguidores a su emisión lineal.

No recomendado para menores de 12 años Estoy vivo - Capítulo 11 - ver ahora
Transcripción completa

Cuando murió Andrés, me puse a investigar por mi cuenta.

Desaparecidos en la época en la que ese hijo de puta

Pensé que alguien pudo denunciar la desaparición de El Carnicero.

Lo tenemos. Ya.

Tenemos a ese cabrón; sé quién es El Carnicero.

Estuve investigando más y la dirección corresponde

a este taller. Lleva años cerrado.

Ya podíais haberme dado una pistolita

que no tuviera peineta, que parezco Martirio.

¿Qué cojones es esto? Camuflaje.

Para cambiar de aspecto.

Está aquí.

¿Vas a matarme?

Todavía no.

No entiendo cómo un asesino deja vivo a alguien.

Era igual que nosotros, tiene un plan...

(SOLLOZA)

Susana, he encontrado algo en casa de Márquez. Una foto.

¿Qué hace una foto de mi familia en tu puta casa?

Éramos amigos. ¿Tú y mi padre?

Trabajé con él en varias ocasiones.

Márquez me ha dicho que él y papá eran amigos.

No, eso es imposible. A mí papá nunca me habló de Márquez.

Tengo algo para usted. Soy yo, tío.

Le ayudará a convencer a su hija de que Vargas y usted eran amigos.

Vargas y yo compartíamos confidentes,

pero cuando nos conocimos de verdad fue cuando él comenzó a investigar

una banda en la que yo estaba infiltrado.

Y os veíais aquí.

¿Por qué no me dijiste nada?

Yo sabía muchas cosas de ti, pero tú no me conocías de nada.

¿Tú sabías muchas cosas de mí? ¿Por qué?

Porque Vargas no paraba de hablar de su familia.

Estaba muy orgulloso de vosotros.

A mí eso no me lo decía.

A mí me caían las broncas. Te lo digo yo ahora.

Andrés está muerto, deja de hacer lo que se supone que debes hacer.

Cada vez que doy un paso hacia ti

aparece ese anillo.

A ver, yo no quiero que te olvides de Andrés.

Yo también me acuerdo mucho de él.

Solo quiero que me des una oportunidad.

Tú sabes que eres el amor de mi vida.

Y que lo vas a ser siempre.

Y sé que no vas a dudar de esto.

Yo lo sé, Andrés.

Mi amor, yo sé que esto lo vas a entender.

Quiero hablar con vosotras.

Bueno, yo he decidido que le voy a dar una oportunidad a Santos.

Pero que, sobre todo, me voy a dar una oportunidad a mí.

¿Sabe, señor Márquez?

Cuando creía que iba a morir, pensé en usted.

Es usted la única persona que tengo.

Sentí miedo de no volver a verle.

¿Por qué no te vas a casa?

-A casa es al único sitio al que no quiero ir.

-Te han dado la fecha del traslado. -Bingo.

-¿Cuándo te vas?

-La semana que viene os quedáis sin jefe.

Que a también me gusta un chico, se llama Jon.

¿Tú sientes algo por mi hija?

Es un asistente virtual.

Llevas un tiempo en la Tierra y eres más humano,

es normal que tengas ciertos impulsos.

¿Impulsos? ¿Quieres que me desnude?

¡No! ¡No!

Aparta. ¿Qué haces? No sirve de nada.

Es una imagen holográfica. A la mierda.

Tengo que desinstalarte, me educaron para no sentir nada.

Pero no sé qué me pasa cuando te veo.

Adiós, Susana.

La bala que disparó El Carnicero tenía un compuesto orgánico

que convierte a la gente en hostiles.

No sabemos a quién disparó.

No, lo que sí he conseguido son las grabaciones de seguridad.

Son la madre y profesora de una chica de 16 años.

Y ha desaparecido.

-¿Últimamente había alguien que la molestase

en redes sociales o en el instituto?

¿Algo que destacar?

-No, inspector.

(Pájaros)

(RONCA)

(Gaita)

¿Esto qué es?

¿Qué cojones?

¡Iago!

¿Qué cojones?

¡Sobrino!

Buenos días, señor Márquez. Buenísimos días.

¿Se puede saber qué haces tocando una gaita?

Celebrando mi primer día oficial como humano.

Hoy es el día de hacerme entrega de mi DNI,

¿se acuerda? Por fin tengo papeles.

Una identidad oficial. Ya soy humano.

En realidad, mejor que humano, soy gallego.

Ah, por eso la gaita.

"Teño que coñecer o folclore da miña terra."

Muy bien.

Vístete, anda. Sí.

Eh...

¿De dónde has sacado esa gaita?

Me la consiguió El Pollo.

No hice preguntas.

Eh... Vístete.

¿Has encontrado algo en las cámaras de seguridad?

En realidad sí.

Pero nada importante.

Esta es la imagen de una de las cámaras.

No me acostumbro a verla así, tan mayor.

Era tan niña cuando me mataron, que...

Tiene usted unas hijas preciosas, señor Márquez.

Afortunadamente, han sacado la genética de su madre.

Mire.

¿Eso qué es?

Un fallo en la grabación, una interferencia.

Un acople en la señal.

No tenemos nada.

Está usted decaído.

¿Le ocurre algo?

Mi mujer se ha quitado el anillo.

El cabronazo de Santos ha conseguido lo que quería;

levantarme a Laura.

Lo siento.

La mujer de mi vida va a caer en brazos

del que fue mi mejor amigo y no pude evitarlo.

"Eh... que estoy vivo".

Cualquier cosa que pueda decir va a sonar a tópico y no le ayudará,

pero sabe que cuenta usted conmigo.

Gracias, sobrino.

Pero penas fuera.

No quiero amargarte en tu primer día de gallego.

(Timbre)

Sebas.

Tenemos que hablar.

Del hombre que mató a mi amigo Vargas.

El hijo de puta del Carnicero.

Pasa.

# Ahora que empiezo de cero

# que el tiempo es humo, # que el tiempo es incierto.

# Abrázame fuerte, amor, # te lo ruego,

# por si esta fuera la última vez.

# Ahora, que solo el ahora # es lo único que tengo,

# ahora, que solo me queda # esperar a que llegue la hora. #

Bea, Susana, a desayunar.

Buenos días. Buenos días.

¿Pero qué modernez es esta?

¿Qué pasa? Siéntate, llama a tu hermana.

-No hace falta, buenos días. -Buenos días.

¿Qué somos, americanos?

Somos la familia "fucking cool", tía.

Oye, estáis muy tontas, ¿eh?

¿Te ayudo? Espera.

A ver, yo he decidido que, que... -Mamá.

Venga, trae el café.

¿Llamamos al abuelo y ponemos el manos libres?

Le va a encantar. -Llamo yo.

-Hola, princesa. Hola, abu.

-¡Abu! -¡Coño, mis dos niñas!

-Tus tres niñas. -Hola, Laura.

-¡He hecho "gorfres"! -¿Qué dices?

"Gorfres", abuelo, ha hecho "gorfres".

-No, sí, se dice "golfres" -Sí, "grolfes".

-No, pues ya es mentira. ¿Cómo estás, Arturo?

-Por aquí todo muy bien. ¿Vosotras?

¿Me podéis decir dónde lo llevo?

¿Dónde llevas qué? El cartel.

¿Dónde llevo el cartel que dice "soy gilipollas"?

Estoy harto de que me tomes por gilipollas, Márquez.

Ya sabes que robé una de las fichas. Claro.

Durante años, lo primero y lo último que hacía

cada día era mirar esos informes.

Espera un momento, Sebas.

¿Y tú qué?

¿También estás metido en esto? ¿Cómo?

¿Que si tú también estás metido en esto?

Más o menos, ya él le explica.

¿Este es El Carnicero?

Es el hombre que ahogó a tu amigo.

¿Qué pruebas tienes? Las suficientes.

¿Qué sabes de él?

Javier Carrasco, padres yonquis, muchos hogares de acogida,

sin oficio conocido...

¿Y el hombre que paraste en la fábrica abandonada?

Un cabeza de turco. Un cómplice.

Sabes, llevo muchos días pensando,

dándole vueltas.

Si el asesino de mi amigo sigue vivo no puedo quedarme fuera.

Quiero ayudarte a cogerle.

Gracias.

Pero con una condición.

Este juego se juega a mi manera y con mis normas.

Si encontramos algo,

seguiremos el cauce oficial y avisaremos a la Policía.

Trato hecho.

Supongo que registrarías su casa.

Su última dirección era la de un taller familiar.

Encontramos. Somos un equipo.

No encontré nada.

Solo había material de maquillaje.

¿Ha cambiado su aspecto físico?

Ahora mismo podría tener la cara de...

Pablo Escobar o Camilo Sesto.

¿Por qué no sigue matando?

No lo sé.

Me perdonó la vida.

Cuando fuimos a registrar el taller, nos lo encontramos.

Pudo matarme y no lo hizo.

¿Que os encontrasteis con ese hijo de puta?

Sabe que tenemos localizado el taller así que no volverá.

Si regresó es por algún motivo.

Yo también quiero volver a ese taller.

Puede que se os pasar algo por alto. ¿Tú?

Mi juego, mis normas.

No quiero que me tanguéis.

Ni que me ocultéis información.

Solo me fío de mí.

Muy bien, pero no irás solo.

Llévate a mi sobrino.

Bienvenido al equipo, señor Sebas.

¿Podemos ir a por mi DNI?

Falta todavía.

Vale.

¿Puedes? Sí, ya.

¡Pero si está ahí el guapo!

Sí, sí, sí. ¡No, no, no, no, Susana!

Sí, porque yo solo quiero hablar con mi cuñado.

Tú eres el novio de mi hermana, ¿no? No, no.

Entonces eres mi cuñado.

Pues como mi cuñado tienes que saber un par de cositas.

Como poli no paso ni una, pero como hermana mayor, ni media.

¿Fumas porros? ¿Tengo pinta de porrero?

Espero que no.

¿Usas protección? ¿Protección?

-¡Susana! ¡Nos vamos!

Te odio. No digo nada más, ya está.

Adiós, chicos.

¡Que lo de los porros iba en serio!

¡Bea, porros no!

Ay...

¡Susana! ¿Tú qué haces aquí?

Lo sabes perfectamente. Mira, no, no lo sé.

Sandra, te he pedido perdón, no sé qué más quieres.

Deja de aparecer en la puerta de mi casa

como una puta psicópata.

Al final has conseguido lo que querías.

¿De qué hablas? David se ha ido de casa.

Me ha dejado. Ahora es todo tuyo. Enhorabuena, zorra.

No me jodas.

Coges el DNI y te vas con Sebas, ¿está claro?

¿No estará conmigo en el momento de la entrega?

Es importante para mí. Tengo trabajo, Iago, es un carné.

Es mi primer carné, mi primera jornada como gallego.

¿Cris, tienes un momento? Hola, inspector.

Qué bien acompañado viene. Hola, señorita Cristina.

Hombre, si se acuerda de mi nombre. ¿Las gafas chulas de la última vez?

Mi sobrino solo viene a recoger un DNI, tampoco...

Iago Márquez Loureiro. Natural de Moaña.

Del 79, la mejor camada.

(RÍE)

Estoy nervioso, señor Márquez. Ya veo.

Y emocionado. ¿Cuál es el baile de Galicia?

La muñeira, pero no te vas a poner aquí a bailar una muñeira.

Bueno, sería una bonita manera de celebrar el momento.

Iago Márquez Loureiro.

Tiene bonito hasta el nombre.

Gracias.

Necesito que me firmes aquí.

Muy bien.

Muchas gracias, señorita Cristina. A ti, Iago.

Ahora sí. Viva Galicia, ¡viva Moaña!

(CHISTA)

Disfruta de tu nueva vida, anda.

Y si encuentras algo con Sebas, me llamas.

Señor Márquez, no me parece bien volver allí los dos, sin usted.

El Carnicero no aparecerá, es tierra quemada para él.

No entiendo por qué tenemos que volver.

Por una razón sencilla, Sebas es mejor policía que yo.

Seguro que encuentra algo que se nos escapó

abre los ojos y aprende. Ya.

Hola, Susana. Hola, Iago. ¿Qué haces aquí?

He venido a decirte lo mucho que te quiero.

Pero al menos te he hecho reír.

He venido a recoger mi DNI con mi tío.

Ah, muy guapo. Gracias.

Subinspectora, la reunión ha empezado.

Bueno, Iago, adiós.

Ojalá todos los tíos fueran como tú.

Perdón.

¿También vas a empezar a llegar tarde como tu compañero?

Bueno, ya que estamos todos, voy a poneros al día.

Nos han quitado el caso de los cadáveres.

Marvin, la vieja... ¿Os acordáis?

A partir de ahora se encargará la Brigada de Estupefacientes

desde la Central.

Me cago en la puta, hemos fallado como equipo.

Pero sobre todo, hemos fallado como policías.

pero yo no estoy dispuesto

a que me vuelvan a sacar los colores. ¿Estamos?

Aranda.

A ver, hoy patrullas rutinarias.

Nos dicen que hay trapicheos en la zona del ensanche como siempre.

No detengáis a nadie, solo dejaos ver, ¿bien?

Una cosa más, hay algo más que quiero deciros.

Bueno, finalmente no...

He renunciado a mi traslado.

No me voy.

Ojalá os lo hubiese podido decir antes pero no...

Ha sido una decisión de último momento.

El caso es que me quedo, chicos.

Pues venga, a currar.

David.

¿Qué cojones estás haciendo?

Primero te vas con tu mujer, ahora la dejas. ¿A qué juegas?

A nada.

Susana, te dije que mi matrimonio era una mentira.

Así de simple y así de triste.

¿Por qué te has quedado?

Ya sabes por qué.

(Música)

(Risas)

Oye, cuidadito con el roce, no os vayáis a hacer hijos aquí.

-Qué bestia eres, hija.

-No, bestia, no, envidiosa.

Oye, y tú no tendrás así un amigo...

Tipo tú, que sea atleta y tenga ganas de salseo.

-Pues tengo hermanos. Si alguno te vale...

Sí, me valen, cualquiera.

-Beatriz. ¿Tienes un minuto?

Me gustaría hablar contigo de algo importante.

-Sí, sí.

-¿Oye a ti este tío no te da mal rollo?

-No. ¿Por?

-No sé, cosas mías. Vamos.

-Concurso para jóvenes científicos.

-Es un concurso muy prestigioso de la Unión Europea.

Y el premio es un viaje a Ginebra,

a la sede del Instituto Espacial Europeo.

Solo van dos chicos por país.

-¿Quiere que participe? -Llámame de tú.

Y sí, me gustaría que participases, si tú quieres, claro.

-Pero se presentará mucha gente, ¿no?

-Bueno, cada instituto manda un alumno.

Pero yo he hablado con el consejo de profesores

y hemos pensado que tú serías nuestra mejor representante.

-La primera fase es dentro de dos semanas.

Solo tienes que pensar un proyecto y desarrollarlo.

¿Eso es un sí? -Por supuesto.

-Enhorabuena, entonces.

Desde hoy seré tu tutor en esta aventura.

-Vale. Gracias. Gracias, pensaré en un proyecto.

-Toma. Ese es mi teléfono y mi correo.

Cualquier cosa, me envías un mensaje.

La profesora Samper no veía tu talento.

Pero yo sí.

-Vale. Gracias, adiós. -Adiós.

(GRITA)

¡Que me presento a un concurso!

¡Que me presento a un concurso para jóvenes científicos!

-¡Qué dices! -Que sí, y el premio es irme

una semana a Ginebra. Flipa. -Estás de coña.

-Que no, en serio. -A ver, a ver.

-Y que solo presentan a una persona del instituto

(HABLAN Y RÍEN A LO LEJOS)

¿De dónde las has sacado?

Estaban en la guantera. ¿Quieres? No.

No sé cuánto tiempo lleva eso ahí.

Oye, David ha dejado a su mujer, ¿no?

Joder, Márquez, ¿de verdad tenemos que hablar de esto?

Solo digo que si David sigue en la comisaría es porque ha dejado

a su mujer. ¿Sí, tú cómo lo sabes?

Porque dudo mucho que la mujer permita que trabajéis juntos

en el mismo edificio.

Enhorabuena, inspector, muy bien, buen razonamiento.

¿Cuál es la conclusión?

La conclusión es que lo intentes,

que salgas con él.

¿Ah, sí? ¿Ahora me vienes con estas?

Sí, que le des una segunda oportunidad.

Estás de coña, ¿no?

Mira, mi hija la mayor, tenía 19 años cuando...

Bueno, ya sabes.

Y bastaba que yo le dijese que no fumara para que lo hiciese.

Que no se tatuara para que lo hiciera.

Como yo.

Muy parecidas, sí.

La cosa es que si yo le decía blanco ella decía negro.

Así que yo te digo que salgas con David

a ver si así no me haces caso y te alejas de una puta vez

de ese gilipollas.

El discurso es muy bonito, Márquez, pero por favor,

¿puedes parar ya de opinar sobre mi vida?

Pues no, porque soy mayor,

me aburro y lo único que me queda es opinar.

Ya...

A ver, que tampoco quiero sermonearte.

No, claro, por supuesto.

¿Sabes por qué no? ¿Por qué?

Porque tengo la completa seguridad de que va a ser tu madre

quien lo haga.

Hasta luego.

-Hola, Adela. ¿Dónde está el grandullón?

-Bueno, pues ponme dos desayunos con dos cortados, por favor.

-Hola.

-Cuánto tiempo, estás muy fea.

-Tú sí que estás fea. -Tú más, feísima.

-¿Y esto? ¿Estamos a dieta? Hola.

Gracias.

¿Para qué me has llamado?

-Bueno, antes de hablar...

Te voy a retirar los objetos punzantes.

No quiero que me los claves en la carótida y me mates.

-¿Qué dices, loca?

-David ha suspendido el traslado. Se queda en comisaría.

-¿Cómo que ha suspendido el traslado?

-Y ha dejado a su mujer. Y esta mañana ha hablado con Susana.

-Me cago en la... -No, no, no mates al mensajero.

Te juro que si me encuentro a ese tío o a su mujer por la calle

vamos a acabar saliendo en los periódicos.

-¿Crees que Susana caerá? -Claro, por supuesto.

-Vamos, suéltalo, no te lo dejes dentro.

-La vida está llena de mierda, María,

y de miserias y lo único que merece la pena es el amor.

-Qué intensa te pones a veces, hija.

-Vale, pero no quiero que mi hija se pierda lo bonito de una relación.

Conocer a alguien, enamorarse, saber que esa persona es.

Pero ha tenido que conocer a este...

chulo, que solo va a darle problemas toda la vida.

-Prométeme una cosa, Laura.

No hables de esto con Susana.

No intervengas, no fuerces nada,

deja que sea ella sola la que lo solucione.

¿Me lo prometes?

¿De verdad serás capaz de no intervenir?

¿De dejar que todo fluya por una vez?

-Sí.

Susana ya es mayor.

Te lo prometo.

-Pues nada.

¿Qué tal con Santos?

Ahora que has dejado el anillo te has desfogado.

Es bigote labio con labio...

-De verdad, María. Estoy yo como para pensar en eso.

¡No hagas eso!

Buenos días, señor Sebas.

¿Vamos al lío? Venga.

¿Le importa si pongo música?

(Gaitas)

Joder, ¿qué es eso? Música de mi tierra, Galicia.

Yo conozco dos gallegas.

¿Ah, sí?

De ahí abajo.

De las mismas Rías Baixas.

Entonces son dos paisanas.

A lo mejor las conozco. ¿Cómo se llaman?

Mis pelotas, chaval.

Mis pelotas son gallegas.

Mira, chaval, vamos a dejarnos de chorradas.

Tú no eres gallego.

Sí lo soy. No.

Y tampoco eres el sobrino de Márquez.

Sí lo soy. No.

¿Quién coño eres? ¿Poli también?

Señor Sebas, si vamos a investigar juntos

va a tener que trabajarse un poco más la confianza.

Señor Sebas, ¿puedo hacerle una pregunta?

Depende, siempre depende.

¿Está usted enamorado de la señora María?

¿Eso a qué viene?

A si siente usted la emoción del amor.

Mira, chaval, a mi edad

el amor es diferente que a la tuya.

Es más pausado, más tranquilo.

Pero mejor en todos los sentidos.

¿Tú también te has enamorado al llegar a la capital?

Más o menos de Susana Vargas, ¿no?

Soy expolicía y camarero, os tengo fichados a todo el barrio.

¿Cree usted que tengo posibilidades?

Mira, chaval, por el amor hay que pelear hasta el final.

Pero, aunque me joda, Susana está enamorada de David.

Así que lo siento.

Porque o David y su mujer se arreglan o lo tienes muy pero que muy jodido.

Por si acaso.

(Gaitas)

Es aquí, señor.

Aquí es.

(Tarareo de mujer)

¿Has oído eso? Sí.

(Tarareo de mujer)

(Tarareo de mujer)

¿Hola?

Señor Sebas, deberíamos irnos.

Señora, ¿se encuentra bien?

-¿Qué le pasa a mi bebé?

-¿Quién es usted?

¿Qué hace aquí, señora?

(VOZ DISTORSIONADA) ¿Qué le pasa a mi bebé?

(NIÑO LLORA)

Vámonos, vámonos.

Es una hostil, vámonos.

(Grito agudo)

(Golpes metálicos)

¿Qué has hecho?

Joder.

Vamos. Vamos ¡Vamos!

¿Qué coño? ¡Vámonos!

Corre, Sebas, corre.

Vamos.

Vamos.

Dentro, dentro, Sebas, dentro.

¡Agáchese!

Joder.

Esto no está pasando.

Voy a llamar a la Policía. No.

¿Cómo que no?

Hay dos bichos intentando matarnos.

No podemos involucrar a más humanos en esto.

Además, solo hay una persona que puede acabar con ellos.

¿Quién?

(Tono de llamada)

Cójalo, señor Márquez.

Dime, sobrino, ¿todo bien?

El Carnicero nos ha tendido una trampa, señor Márquez.

¿Cómo? Estamos encerrados.

Hay al menos dos hostiles fuera y un cachorro de hostil.

Ah, ah, muy bien, muy bien, cómo...

Cómo me alegro, qué buena noticia. Tiene que venir a matarlos.

Sí, sí, claro, pues nada, en un rato nos vemos.

Nos vemos ahora, ¿eh?

Esta mañana he visto a Iago.

Porque iba a recoger su DNI.

Es más mono... Monísimo.

¿Puedes parar por aquí, Susana? ¿Por qué?

¿Eh? Que por qué.

¿Qué?

Las patatas, que me han sentado mal las patatas.

¿Vas a potar? No sé, para por aquí.

Si es que te he dicho que estaban malas.

Tira hacia comisaría, Susana. Yo voy dando un paseo.

¿Qué dices? No, no te dejo tirado. Sí, mujer, que esto son ardores,

retortijones que me dan, que se me pasan andando.

Bueno, te veo en comisaría. Vale.

Jo, con las patatas, Márquez.

Susana. ¿Sí?

Hola, soy Gloria Samper, profesora de tu hermana.

Ah, encantada. ¿Está bien Bea? Sí, sí, está bien.

Estoy buscando al inspector David Aranda.

Nos tomó declaración el otro día

cuando desapareció una de las alumnas del instituto.

Vale, eh... Pues no sé si está.

¿Puedo hablar contigo un momento?

Tal vez sea una tontería, pero... Claro, pasa, siéntate.

Gema, ¿sabes dónde está David?

Creo que está patrullando.

Vale.

Pues cuéntame.

El otro día desapareció Estefanía, una compañera de clase de tu hermana.

Desapareció todo el día.

Y también desapareció un profesor.

Javier Montés. Es nuevo, acaba de llegar.

Es el profesor de Ciencias de tu hermana y de Fani.

Vale.

Mira, Susana, te lo pido por favor.

Yo no tengo ninguna prueba,

y no quiero joder la vida a ningún compañero.

Esto va a quedar entre tú y yo.

Sí.

Hay algo en ese hombre que no me gusta.

Cómo mira a las chicas, cómo...

Además, creo que el otro día me amenazó.

Pero puede que sea paranoia mía, no estoy segura.

¿Cómo has dicho que se llama? Javier Montes.

Y dices que es profesor de mi hermana.

Sí.

Vale.

Pues sí, no te preocupes, yo me ocupo.

¿De verdad? Sí, claro.

Gracias. Nada, un placer.

Es el nuevo profesor, mamá.

Se llama Javier Montes.

Es él el que me ha propuesto. -¿A ver?

Laboratorio Europeo de Física de Partículas.

Esto suena muy bien. -¡Sí! El CERN.

Es que si gano, me iría una semana a la sede de Ginebra.

A ver, que no voy a ganar, mamá, porque se presentan

cientos de concursantes y yo solo soy una.

-Bea, que eres una Vargas.

Los Vargas nunca tiran la toalla, y menos a la primera.

-Todavía no he decidido el proyecto.

-Pero algo habrás pensado, ¿no? -A ver, sí, algo sí.

Algo que no tenga que ver con la radio esa que tienes

en la habitación. Te lo pido por favor.

-No, no tiene que ver con la radio.

¿Tú sabes quién es Nicola Tesla? -Me suena.

-Era un científico que estudió la energía inalámbrica, sin cables.

-Pues con esa energía inalámbrica podríamos parar la contaminación.

Podríamos terminar con el calentamiento global.

-Tenía razón papá. Eres una pequeña Punset.

Estoy muy orgullosa de ti.

-Mamá, los macarrones, que se te pasan.

-¿Me vas a enseñar tú a cocinar?

(Timbre)

Voy yo. Apágalo. -Ve

-Una limosna para un ancianito. -¡Arturo!

-¡Abu! -Hola, princesa.

He salido a estirar las piernas, dar un paseíto,

y a comprar el periódico donde Antón.

-Y fíjate, ha llegado aquí, a casa.

-Sí, casi, casi ni me he dado ni cuenta.

-No te has dado ni cuenta, pero justo has llegado

a la hora de comer, qué casualidad. -A ver qué hay en el menú.

-Macarrones con la salsa que a ti te gusta.

-Uy, habrá que probarlos, ¿no?

-Pero ahora idos al salón. Yo tengo que acabarlo.

Cuidado con el mueble, que lo acabo de pintar.

-Abu, ¿sabes lo que es el CERN?

-Yo no, pero tú sí.

-Pues te tengo muchas cosas que contar.

(Móvil)

Hola, Óscar.

Como ahora somos medio novios podías empezar a llamarme cariño,

cielo, ¿no crees? Óscar...

(RÍE) Dime.

No, solo preguntarte una cosita.

¿Tú sabías que David no se iba?

Me he enterado esta mañana.

Y también ha dejado a su mujer.

Eso no lo sabía, pero lo intuía, sí.

Pues vaya cachondeo en tu comisaría.

Quiero decir, que no sé, la gente pide un traslado,

ahora no me lo pido, ahora me voy...

Venga, Laura, al grano, que nos conocemos.

¿Adónde quieres llegar?

No, no quiero llegar a ninguna parte. Solo que...

No sé, a veces me planteo si no voy a tener yo que...

que poner un poco de orden en esa comisaría tuya.

No hace falta, creo que sé cómo dirigir mi comisaría.

Bueno, perdona, ya lo sé.

Es solo que...

que tú cuidarás de Susana, ¿no?

No voy a dejar que sufra.

Ni permitir que otros la hagan sufrir.

Eso te lo prometo.

Vale.

Gracias, Óscar.

Bueno, y una vez superado este escollo,

¿qué te parece si quedamos esta noche?

Lo típico, paseíto bajo la luna, te canto unos poemas de amor...

(RÍEN)

También podíamos quedar a tomar una cerveza.

Me parece perfecto.

Pues esta noche te veo.

Un beso y déjalo todo en mis manos.

Vale, gracias otra vez.

Aranda.

¿Sí, jefe?

Cierra y siéntate.

Si es por la investigación de Márquez y su sobrino,

estamos jodidos.

Márquez sabe que le sigo. Olvídalo.

La Central se encarga ahora de ese caso.

Hay que joderse. Pues sí.

Pero yo quería hablar de tu traslado.

¿Qué pasa con mi traslado?

No sé, ¿te lo has pensado ya?

¿Seguro que te quieres quedar?

Mira, que si hago un par de llamadas

puedo conseguirte un destino de playa.

Vivirías de puta madre.

No, jefe, aquí estoy bien, gracias. Muy bien.

Si te quedas, espero que recuerdes lo que hablamos.

Que no me acerque a Susana.

Buena memoria.

Pero sí, no te acerques a ella porque entonces

el destino que te pediría no sería precisamente de playa.

Estarías comiendo mierda hasta la jubilación y más allá.

¿Estamos?

Estamos, jefe. ¿Algo más?

¿Te parece poco?

Tú verás, depende de ti.

¿Necesitas algún tipo de motivación extra?

¿Dónde se han ido? No lo sé.

Le has disparado.

Le has volado la puta cabeza y se ha levantado.

El señor Márquez se lo explicará todo.

Ahora ya no es tu tío. Él lo explicará todo.

El Carnicero estuvo aquí durante bastante tiempo.

¿Qué cojones ves con esas gafas?

Hostia.

¿Qué coño es eso? El rastro vital del Carnicero.

(Pitidos)

¿Qué coño es eso?

No lo sé.

Aquí tiene que haber algo.

¿Eso qué hostias es?

¡Iago! ¡Sebas!

Aquí, señor Márquez.

¿Estáis bien? Sí.

¿Los ha visto? No he visto a nadie, venga, vamos.

(VOZ DISTORSIONADA)

Pronto nos veremos por última vez, inspector.

¿Quién cojones eres?

(CON VOZ DEL CARNICERO) Ya sabes quién soy.

Vámonos de aquí.

Abuelo, tu radio, la que escuchas por la noche.

Si hubiera energía inalámbrica no te haría falta

conectarlo a la corriente. -¡Ah!

-Joder, soy una friqui hasta en mi casa.

Hola, Bea. ¿A que no sabes qué?

Sí, que te vas a presentar a un concurso de ciencias.

Lo ha dicho mamá. Choca. Qué guay.

Qué, la señorita. ¡A mesa puesta!

Vete a por unos vasos, anda. Perdón.

¿Arturo? ¿Qué haces aquí?

Me he escapado para poder estar un rato con vosotras.

¡Qué bien! Ahora vengo.

Oye, Bea, me ha dicho mamá que tienes profesor nuevo, ¿no?

Sí, Javier, mi tutor en este proyecto.

¿Qué tal con él?

Muy bien, cree en mí, no como Samper.

¿Está casado? ¿Tiene mujer o algo?

¿Quieres algo con mi profesor, guarrilla?

No, pero si es tan buen tipo...

Sí, me trata con mucho cariño.

Tengo su número, si quieres yo se lo paso.

¿Te ha dado su teléfono?

Sí.

Bueno, pues si es tan guay igual sí quiero su número.

A ver, no creo que le gustes.

Pero bueno, ¿por qué no? No eres su tipo.

No es un macarra.

¡Pero será mala!

Abuelo, qué bien que estés con nosotras.

Joder, que no me he ido a la Patagonia.

Oye, ¿sabes que Bea tiene novio?

-A ver si vamos a empezar a hablar todos

como en una cárcel Colombiana, por favor.

-¿Tienes novio?

-Amigo. Sí.

Dile a ese amigo tuyo que quiero conocerle.

Para ver qué miradita tiene.

Ah, bueno, tiene una miradita oscura, oscura...

Oscura porque es negro como un tizón.

Muy guapo. Es muy guapo.

Así que vamos a tener nietos mulatos. ¡Eso dije yo!

Aquí nadie va a tener nietos. Qué decís, hombre, ya.

-Mamá, mamá.

Tengo una cosa que contarte.

Pero tonta del todo. Ya vale.

Ya, gracias.

Arturo...

¿Sabes que el inspector Aranda al final ha renunciado al traslado?

Se ha separado de su mujer.

Porque tú no sabías que le estaba tirando los trastos.

Mamá, mamá, mamá. Ya.

En esta casa se habla de todo, Susana.

Yo no quiero hablar de esto. Bueno, pero yo sí.

Porque está aquí el abuelo, que es una persona mayor

y a lo mejor él puede aconsejarte.

Digo yo que le podrías escuchar, porque...

quizás te estés equivocando. O...

No tengo hambre.

Susana.

Comed vosotros.

Susana.

(SUSPIRA)

Mamá. Déjame sola, por favor.

¿En qué idioma te lo tengo que decir, polaco? Es mi vida, mamá.

Me vas a escuchar porque he vivido más que tú.

Qué vas a vivir más, si solo has estado con papá.

Da igual, sé más cosas que tú.

David se acaba de separar.

Una pareja no rompe de un día para otro.

Esa pareja está rota desde hace muchísimo tiempo,

desde antes de conocerme a mí.

¿Estás pensando en darle otra oportunidad?

No lo sé. Susana, por favor.

David tiene una ex, tiene un hijo, no vas a tener una pareja,

¿Y qué? ¿Piensas que no estoy preparada?

¿Qué necesidad tienes de cargar con la mochila de otro, mi amor?

Tú tienes edad de disfrutar, ilusionarte,

conocer a una persona libre.

Mamá.

¿Yo me meto en tu vida?

¿Me meto en tu relación con Santos?

No lo hago, mamá, porque te respeto.

¿Me puedes respetar tú a mí?

Claro, cariño, pero es que la vida es muy fácil.

Querer, que te quieran, cuidar, que te cuiden, y ya.

No te enteras de nada. No te enteras de nada tú.

pero te acabas enrollando con el más cabrón del barrio.

Joder, que de verdad si alguien no te quiere bien,

puerta, que pase el siguiente, ya está.

Es que tienes toda la razón, pero eso lo decido yo.

(Teléfono)

Susana, no lo cojas. No lo cojas. Mamá, vete.

Susana, por favor, no lo cojas, te vas a equivocar, mi amor.

Mamá, vete. Vale, vale.

¿Qué quieres?

Hablar, en persona.

David, hemos hablado demasiado ya, llevamos dos años hablando,

¿qué quieres? Pues no sé, hablar una última vez.

Por favor, Susana.

No sé, mañana, en la calle, al aire libre, terreno neutral.

Vale, eh...

Vale, mañana nos vemos.

Gracias.

Gracias, Susana.

(SUSPIRA) ¡Oh, joder, joder, joder!

Adelante.

¿Cerveza y olivas?

Lo mejor para hablar de poseídos.

¿Qué coño eran esas cosas?

Mira, Sebas, entiendo que estés hecho un lío

porque a mí me pasó lo mismo.

No, hacerme un lío es no saber lo que poner para menú,

si gallinejas o cocido.

Lo que he visto hoy no tiene... ¡Entes hostiles! Ya se lo dije.

Iago, por favor, me dejas a mí.

Eh, mira Sebas, voy a intentar explicarte todo esto,

como me hubiera gustado que me lo explicaran a mí.

A mí todavía me cuesta entender qué son esas cosas, ¿ale?

Solo sabemos que El Carnicero les inocula algún tipo de virus

que anula su voluntad.

¿Pero siguen siendo humanos?

No. ¡Joder!

(RESOPLA)

Antes yo creía en Dios,

solía llevar una cadena con un crucifijo desde crío.

Pero cuando me hice poli, me di cuenta

que los únicos males del mundo se los hacen los hombres a los otros.

Pero hostias, lo que he visto hoy...

¿Cómo los distinguimos de las personas normales a esos...?

A primera vista podría ser cualquiera de nosotros.

¿Y por qué solo puedes matarlos tú? ¡Ah! Ni puta idea.

¿Y esto?

¿Y las gafas de tu sobrino?

¿De dónde coño las habéis sacado?

Las inventé yo.

Pero vosotros dos, ¿de dónde coño salís?

¿Del CNI? No.

Si de verdad conociste a Vargas, sabrás que no soy de medias tintas.

Si entro en algo, entro a saco, y me gusta tener el control.

Dame lo que encontraste en el taller.

Si es importante, quiero guardarlo yo.

Aún no me fío de vosotros.

ten en cuenta que El Carnicero puede ir a por ti.

Que venga.

No temo por mí.

Si hay un montón de esas cosas sueltas por mi barrio

y son peligrosas, debo proteger a la gente que quiero.

(SUSPIRA)

Le ha contado usted una verdad bastante parcial, señor Márquez.

Poco a poco.

Y le ha dejado marchar con una prueba

que podría ser crucial.

Bueno, una muestra de confianza.

(Llaman a la puerta)

¡Adelante!

¡Hola, buenas!

No quería molestar, soy Susana Vargas.

La famosa hermana de Bea. ¡Ah! Sí.

Quería hablar con usted, si no le molesto.

No, no es molestia. Pasa. Gracias.

Esta es mi hora de tutoría y como ves aquí no hay nadie.

La soledad del profesor.

Yo estudiaba en este instituto. ¿Ah, sí?

Sí, creo que todavía hay alguna pintada mía por ahí.

Siéntate.

Bien, y ¿de qué quieres hablar?

De Bea, de qué tal las clases, los exámenes, las notas...

Todo eso.

(ASIENTE) Bien, pues es una alumna con un potencial enorme.

Con respecto a los suspensos del pasado trimestre, bueno,

pues cualquier lo entendería después de todo lo que habéis vivido.

Yo no he querido mencionárselo a Bea por no abrir heridas, pero...

siento mucho lo que pasó con vuestro padre.

Ya.

Fue una desgracia.

Sí. Pero bueno, el que lo hizo está muerto ya.

Lo está.

¿Y usted lleva mucho tiempo aquí? Por la ciudad, digo.

No, no mucho. Pero este no es mi sitio,

no termino yo de hacerme a este ritmo de vida.

¿Y dónde estaba antes, en una granja?

Casi.

No, lo que sí se puede decir es que he viajado bastante.

Lo que no entiendo es qué tiene esto que ver con Bea.

¿Tengo que llamarte de usted, o viene como subinspectora?

Mitad, mitad.

¿Alguien ha dado alguna queja? No.

No, esto es por la chica aquella que desapareció unas horas, ¿no?

Estefanía. Estefanía.

Sí, pero no se preocupe,

esto es un proceso completamente rutinario.

Bien, estoy aquí para colaborar.

¿Dónde estuvo el día de la desaparición?

Pues estuve en casa toda mañana y toda la tarde también,

por asuntos domésticos. Claro.

¿Hay alguien que pueda demostrarlo?

Me temo que no.

Vaya.

¿Puedo ayudar en algo más? No.

No, Estefanía está bien, está a salvo que es lo importante.

Desde luego.

Por cierto, mi hermana me ha hablado de un proyecto.

Ah, y lo ganará.

Tu hermana está destinada a hacer cosas importantes.

La gente como ella puede cambiar el mundo.

Bueno, no sé, es un cerebrito, la verdad.

Javier, pues ha sido un placer. No, el placer ha sido mío.

Por cierto, ¿cómo sabía usted que usted yo era subinspectora?

Ya le he dicho que es usted famosa.

Claro. Gracias por su tiempo. De nada.

¡Cristina! ¿Sí?

Ven un momento.

¿Te puedo pedir un favor? Claro, tú dirás.

Necesito que investigues a Javier Montes.

Javier Montes. Sí, es el profesor de mi hermana.

No, pero quiero tener más información sobre él.

Antecedentes, ficha... Vale, me pongo con ello.

Cris, es extraoficial.

Vale. Gracias.

(Música)

Hola.

¿Qué hace este chico tan guapo aquí solo?

¿Has merendado?

¿Estás esperando a papá?

Sí, nos vamos a la casa nueva.

Ah. Seguro que es superchula.

Papi dice que tengo mucha suerte.

¿Sí? ¿Y eso por qué?

Porque tengo dos casa.

Claro.

¿Qué pasa, ratón, ya estás ligando?

Tienes buen gusto. Mamá es más guapa.

Muy bien.

Bueno, ¿qué quieres de cena: pizza o hamburguesa?

-Pizza. -Muy bien, no se hable más.

Vamos, Teo. Adiós, Teo.

¿Sigue en pie lo de mañana?

Coño.

Buenas noches.

¿Dónde has estado todo el día, de picos pardos?

-Teniendo conmigo un templo, para qué rezar en otro lado.

-Cómo sabes engatusar.

¿Qué hace aquí?

-No sé, se lo habrá dejado alguien en una mesa.

-¿Quiénes serán?

-No lo sé. ¿Vas a teorizar?

-Parecen científicas. -Sí.

-Viva el poder femenino.

-Oye, que...

quería comentarte una cosa.

Vamos, una tontería. -Dime.

-Pues que...

si no te importaría venir estos días a dormir a mi casa.

Bueno, no pienses que quiero que vengas a vivir conmigo,

solo que me gusta tenerte cerca.

-Eres un cielo, Sebastián Rey.

-Bueno, que no te suene esto a carca, pero no me gustaría verte sola.

-¿Pasa algo? -Nada, nada, nada. El barrio..

Los cadáveres que aparecieron y luego robaron,

los rumores de sicarios y bandas,

Que no quiero que te pase nada.

-Hombre, sé defenderme, tengo una técnica infalible:

patada en los huevos.

-¿Nos vamos?

-Me apetece ir al cine. -¿A ver qué?

-Una de miedo. -No, déjate de miedos.

-Pero qué cobarde. -Que no, que no.

-Que no puedo ver películas de miedo.

(Timbre)

Tranquila, no vendo nada.

De la entrega de medallas de Santos, ¿no?

Sí, soy el sobrino del inspector Márquez.

Compañero de David.

¿Qué haces aquí?

Me gustaría hablar con usted.

Creo que tenemos intereses comunes.

¿Le gustaría volver con su marido?

Mi marido es un cabrón.

¿No está su hijo?

Está con David toda la noche.

Pasa. Gracias.

Son las cosas de mi marido.

¿Quieres una copa? No, gracias.

Tú dirás.

Le va a parecer raro.

Pero he sabido de su pequeña crisis matrimonial

y me gustaría ayudar.

¿Pequeña?

Ese cabrón me ha puesto los cuernos durante dos años.

Con Susana Vargas.

Con esa hija de perra, sí.

Creo que yo estoy enamorado de esa hija de perra.

¿Qué haces aquí?

Verá, si usted vuelve con su marido, y yo, tras salvar unos obstáculos,

consigo iniciar una relación con Susana,

seríamos felices los cuatro.

Como la canción.

Supongo.

Solo hace falta disposición de perdón por su parte.

Si yo consigo iniciar esa relación con Susana,

su marido se vería solo como un perro,

reflexionaría y volvería con usted.

Gran plan.

Precioso.

¿Seguro que no quieres una copa?

Seguro.

¿Cuento con su ayuda?

Si yo cuento con la tuya.

Disculpe...

Mi marido me ha engañado,

si quiero perdonarle, como dices,

necesito desquitarme.

¿Conmigo?

Este no era el plan, señora Sandra.

Bea, vete a la cama.

Es muy temprano, ¿no? Sí.

Me he quedado dormida. Te has quedado como un tronco.

Estaba con el proyecto.

Ya.

¿Mamá?

Pues no lo sé, supongo que con Santos.

Ha dejado cena en la nevera, solo hay que calentarla.

Me voy a ir a mi cuarto, ¿vale?

No te acuestes muy tarde. Vale.

(Mensaje)

Ojalá supieras que estoy aquí.

¿Qué? ¿Cenamos algo?

¿Tienes hambre?

(EL PERRO GIME)

Hay que joderse,

al final me he quedado solo y hablando con un perro.

(Timbre)

Aquí está tu dueño, justo para la cena.

Laura, hola.

Hola. Hola.

¿Qué haces aquí?

Ya, que es un poco tarde y...

Vamos, que estabas cenando ya. No, no.

Me voy. Pasa, pasa, por favor.

Esto es España, y parece que si cenas antes de las 23, es raro.

No, es que...

No sabía con quién hablar, pero vuelvo en otro momento.

Adelante, por favor. ¿Seguro?

Ya estás aquí, ¿no?

Pasa. No sé, ponte cómoda.

¿Quieres un aperitivo, algo de comer?

Sí. Muy bien, agua.

Es que justo había quedado aquí cerca y...

Oye, qué bonita tu casa.

Sí. Bueno, disculpa porque está todo manga por hombro.

No sabía que tuvierais perro.

Bueno, no, no...

Sí, tengo un perro, pero no es mío, es...

es de mi sobrino.

A mí es que los perros en casa no... A mí tampoco.

Aquí tienes. Gracias.

No sé, tú dirás.

Pues que...

Que estoy preocupada y que no sé qué hacer.

Pero ¿preocupada por qué? ¿Qué pasa?

A ver...

Tú eres la persona que más tiempo pasa con Susana.

Y, además, que yo sé que a ella tú le caes muy bien.

Bueno, que ella a ti te escucha,

que tiene confianza.

Ya, ya sé por dónde vas.

Sé por dónde vas: David.

Claro, y ahora estarás pensando: "Y esta loca viene aquí

a hablarme de esto...". No, no, no. Para nada.

Es que yo ya sé que parezco una madre...

obsesionada con...

Pero es que de verdad, es que yo necesito ayuda.

Es que desde que se murió Andrés, tengo yo que cuidar

a las dos y por los dos.

¿Tú me puedes ayudar?

Yo solo te pido que hables con ella, que...

es que yo, de verdad, que a mí no me hace caso.

Sí, puedo hablar con ella, pero ya sabes que Susana es...

muy testaruda. Sí.

Es que en eso ha salido a su padre, es como...

Sinceramente, yo creo, Laura, que...

deberíamos de respetar sus decisiones.

Aunque nos duela. Ya, pero...

Menuda ayuda, Márquez, que la teoría ya me la sé yo.

Yo ya sé que a los hijos hay que dejarlos volar

vamos, que saquen sus propias conclusiones,

pero tú yo sabemos que Susana se la va a dar.

Pero para eso estás tú ahí, ¿no? Para protegerla.

Laura, eres la mejor madre que he conocido nunca.

¿Yo? Sí, tú.

Sí, sí, sí. Que no.

Te lo digo yo, que sí.

Oye, eres más cabezota tú que mi hija.

¿Yo? No. Sí.

No, no. Sí, sí.

(RÍEN)

Siempre me ayudas.

Me voy a ir, es que es tarde, y...

El bolso. Ah, vale. Gracias.

Gracias. A ti por venir, gracias.

Laura...

Dime.

Andrés tenía razón.

¿Cómo?

Andrés, que me habló mucho de ti.

Que Andrés te... Me dijo que eras una mujer especial.

Y es cierto, Laura.

Eres muy especial.

Me dijo que tus ojos eran preciosos.

Como dos puertas que se abrían al cielo.

Mi marido era...

era un poeta.

Me dijo que cada vez que los veía

sentía que podía perderse dentro de ellos.

Y que al verte sentía calma.

Y mucha tranquilidad.

Y que desde el primer día que te conoció,

supo que quería pasar hasta el último segundo de su vida contigo.

Tener hijos.

Envejecer juntos.

Todo eso fue lo que me dijo.

Pero se equivocó.

Me dejó antes de tiempo.

Me dejó sola.

No, Laura.

No te dejó sola.

(TOCA A LA PUERTA)

¿Javier?

-Te estaba esperando.

-¿Qué quieres de mí?

-Hoy ha venido a verme una policía.

Susana Vargas.

La hermana de Bea.

-Sí.

-Quiero que hagas algo por mí.

Quiero que mates a Susana Vargas.

Destripa a esa zorra.

Mentiroso hijo de la gran puta.

¿Javier Montes?

Soy la subinspectora Vargas.

¿Podrías pasarte mañana por comisaría?

Más preguntas, algo rutinario.

Ayer besé a mi mujer.

Besar esos labios, fundirnos de nuevo,

acoplar nuestras bocas...

Casi emito una orden de busca.

Qué intensidad, ¿no?

Creo que mejor hago una tila.

Tengo algo que decirte. ¿A mí? ¿El qué?

Tengo tutoría con Javier,

voy a presentarle ya el proyecto.

¿De verdad crees que es un psicópata?

-Vi en su maletín unos guantes de cuero.

-Te traigo la información sobre Javier Montes.

¿Hay algo importante? No, nunca ha estado fichado.

Estaba dentro del turulo galáctico que escondía El Carnicero.

Sebas consiguió abrirlo.

Quiero saber quiénes son

y por qué El Carnicero está interesado en ellas.

Nunca cogieron al Carnicero porque pensaban

que elegía a sus víctimas de forma aleatoria.

Este es el mío, creo.

¿Dónde quieres que te lleve a cenar?

Tuve que besarla de nuevo para recordar lo enamorado que estoy.

Sentí esa energía como si fuera...

electricidad.

Esa sensación que te parte en siete

cuando besas a la mujer de tu vida.

Estoy vivo - Capítulo 11

A la buena acogida en audiencia hay que sumar el reconocimiento de la crítica y el sector. Javier Gutiérrez ha recogido un Premio Ondas como mejor intérprete masculino de ficción por su papel como Manuel Márquez. A ese galardón se suman dos Premios MIM Series (mejor guión y mejor actor de drama para Javier Gutiérrez) recogidos el pasado lunes. Con tan sólo una temporada en antena, ‘Estoy Vivo’ también es candidata a los Premios Feroz en dos apartados: mejor serie dramática y mejor actor de reparto (Alejo Sauras).

Márquez y el Enlace reciben una nueva misión

Los guionistas de ‘Estoy Vivo’ ya preparan los guiones de los próximos capítulos. La serie protagonizada por Javier Gutiérrez, Alejo Sauras, Anna Castillo, Cristina Plazas y Alfonso Bassave cierra una etapa con la destrucción del Carnicero de Medianoche y la muerte de un personaje muy querido, el abuelo Arturo. Un final heroico que abre muchas posibilidades para la segunda temporada, pues Márquez y el Enlace tendrán que asumir una nueva misión en el mundo de los vivos.

No recomendado para menores de 12 años Estoy vivo - Capítulo 13 - ver ahora
Transcripción completa

(Aplausos)

Creemos que robaron los cadáveres para quemarlos en la furgoneta.

(Música)

Yo no soy su objetivo.

Estaba dentro del turulo galáctico que escondía El Carnicero.

Sebas consiguió abrirlo.

Ocho mujeres. ¿A cuántas mató El Carnicero?

A siete. Falta una.

Nada sobre estas ocho.

Como si no existieran.

Beatriz, los poderes de esta piedra están por encima de mí.

Ni siquiera yo sé bien cuáles son.

Papá. Soy yo, hija.

Soy papá.

¿Qué quieres?

Conocí al profesor nuevo. Un poco raro, ¿no?

Sí, me acojona un poco. Aunque me acojona todo.

-Te traigo la información sobre Javier Montes.

¿Hay algo importante? No, nunca ha estado fichado.

¿Javier Montes? ¿Podrías pasar mañana por comisaría?

Más preguntas, algo rutinario.

Déjame. Tengo que irme.

¡No! ¡Arturo!

¿No ves que casi te atropellan?

Voy a buscar a mi hijo,

no me gusta que me espere solo en la puerta del colegio.

Vale. Yo te llevo.

Lo siento, compañero. No, no tienes que sentirlo.

Esto va muy rápido.

Demasiado rápido, joder.

¿Tú te has llevado a mi suegro a dar una vuelta?

-Dile que estoy de puta madre.

Ya lo has oído, ¿no?

Nada, me voy a casa. ¿Por qué no vienes con nosotros?

Y así puedes merendar con Arturo y conmigo.

Vale.

-¿Sabéis qué es lo mejor de hacerse viejo?

No.

Que uno

puede decir lo que le salga de los huevos.

Y no hace falta miraros mucho para saber

que entre vosotros ha pasado algo.

Es sobre tu compañero. ¿Márquez? ¿Qué?

Besó a tu madre.

Yo no sé el gel de ducha que usáis, pero tenéis a todos locos perdidos.

Vamos, tu madre tiene un lío en la cabeza que no se aclara.

Pero parece que el beso le gustó mucho. Le gustó mucho.

(Timbre)

He estado a punto de emitir orden de busca y captura.

Qué intensidad, ¿no?

Creo que voy a hacer una tila.

Susana está enamorada de David,

pero a David no le conviene,

y yo estoy enamorado de Susana,

pero no sé si le convengo.

¿Qué tendría yo que hacer para enamorar a Susana?

Me ha llegado información

de que Susana esta noche sale a cenar con David.

Y si esa cena se produce, estás jodido.

Solo es una cena.

Nunca es solo una cena.

¿Dónde quieres que te lleve a cenar?

Tengo algo que decirte.

¿A mí? ¿El qué?

Tuve que besarla de nuevo

para recordar lo enamorado que estoy de ella.

Sentí esa energía como si fuera...

electricidad.

Tuve una...

una sensación... extraña.

-¿Te gustó? -No, no me gustó.

Sí me gustó.

-Vaya con la viuda alegre, menuda velocidad estás cogiendo.

Si de verdad quieres a mi hija, échale valor y lucha por ella.

Te estoy diciendo que vayas a por ella.

Ya estás tardando.

¿Preparada, princesa?

Esa sensación que te parte en siete cuando besas a la mujer de tu vida.

(LAURA) ¡Ahora vuelvo!

Nunca cogieron al Carnicero porque pensaban

que elegía a sus víctimas de forma aleatoria.

Ese hijo de la gran puta ha venido del futuro.

Su misión desde el principio era matarlas a todas.

Sea quien sea, ese cabrón va a por ella.

(RADIO) "Bueno, amigos, hoy se producirá

el primer eclipse lunar.

La Tierra, el sol y la luna se alinearán durante unos minutos.

Estos eclipses tienen un gran impacto en las emociones,

así que cuidado a quién os arrimáis hoy.

Y ahora una canción para los lunáticos."

(Música)

(TOCA A LA PUERTA)

¡Bea!

Susana, levanta.

La sangre de Manuel Márquez.

¿Bea?

¿Cariño?

¿Bea?

¿Bea?

¿Bea?

Ay... Va, cariño.

Os dejo el desayuno preparado.

Yo me visto y me voy.

¡Vamos!

Si os he traido de vuelta

es porque hoy es el día en que termina todo.

Solo una cría me separa de cumplir mi destino.

Y ya nada la protege.

# Ahora, que empiezo de cero,

# que el tiempo es humo, # que el tiempo es incierto.

# Abrázame fuerte, amor, te lo ruego, # por si esta fuera la última vez.

# Ahora, que solo el ahora # es lo único que tengo.

# Ahora, que solo me queda # esperar a que llegue el ahora. #

(Música)

¡Me voy!

¡Que paséis un buen día!

Vaya fondo, señor Márquez.

Estás en baja forma, Iago.

Menuda soba te estoy dando.

Le prefería a usted cuando estaba siempre cabreado.

Tú sigues con lo de anoche, ¿no?

Vi a su hija subir al coche de David.

Pero eso no significa nada.

Por lo que yo he aprendido en la Tierra,

si quedaron juntos, no fue precisamente para cenar.

Mi hija es lo suficientemente inteligente

como para no acabar con ese gilipollas, te lo aseguro.

Ahora nuestro mayor problema es encontrar a un asesino

que no solo viene de otra dimensión, sino que viene del futuro.

Como Terminator.

Como Terminator.

1984, dirigida por James Cameron.

Esa, esa.

El malo viene del futuro para matar a alguien

y cambiar el destino.

Tenemos que encontrar a la octava mujer de la foto.

¿Qué edad cree que tendrá? No lo sé. 17, 20...

Estoy trabajando en la foto.

Para cuando lleguemos a casa, la tendré modelada.

¿La tendrás qué?

¡Ah!

Me duele, señor Márquez.

¿Qué me pasa?

¿Qué te pasa? Que te estás humanizando, eso pasa.

Eso se llama calambre, Iago. ¿Calambre?

Vamos para casa.

Toma.

(TOCAN A LA PUERTA)

¡Aún falta para el desayuno!

-El tiempo justo para hacer la maleta.

-Hola. -Buenos días.

-¿Cómo has venido tan pronto?

-Ya te lo he dicho.

¿Dónde tienes la maleta? -Laura, de eso ya hemos hablado.

-Ya, ya lo sé, y creo que esta será la última vez que lo hablemos.

Pero yo llevo cinco años, cinco, mirando por todos,

mirando por las niñas, mirando por ti,

y creo que ha llegado el momento de mirar un poquito por mí.

-Siempre te lo he dicho. -Ya lo sé.

Pero es que ahora ha pasado algo en mi vida.

Algo muy bueno que puede que produzca cambios y...

te necesito a mi lado.

-¿Para qué necesitas a un viejo?

-De hecho, creo que te necesitamos las tres.

-Laura... -Laura... Nada.

Que no te estoy pidiendo tu opinión, Arturo.

Que te vienes conmigo, y no se hable más.

¿Dónde tienes la dichosa maleta?

Gracias.

-¿Ese "algo bueno" tiene que ver con Márquez?

Señor Márquez, ¿cómo va? Me estoy quedando frío.

¡Ya voy!

Todo tuyo. Gracias.

Oye, apenas queda gel. Sí, tenemos que comprar.

Sí, pero no compres camomila ni mierdas de esas.

Que luego huelo a choto, a cabra, a monte.

¿Quién eres?

¿Qué te pasa?

Pues no lo sé. Me he levantado rara, la verdad.

¿Tú no entraste ayer en mi cuarto y cogiste una cosa de un cajón?

¿Yo? Todo lo que hay en tu cuarto me da mucho miedo. No. ¿Por qué?

No, por nada.

Oye, ¿y mamá?

¿Sigue sin contestar? Sí. No sé qué pasa.

Pues mira, mejor. Así podemos hablar.

¿De qué?

Pues no sé.

David,

tu cena...

¿Qué pasó? ¿Habéis vuelto?

¿Me estás interrogando? Sí.

Pues la cena fue bien.

O sea, que vais en serio.

(RESOPLA)

Coño, ¿qué pasa?

¿Se han vuelto a ir los plomos? Pero ¿por qué?

¿Solo a nosotros? No.

Bueno, no veo más luz.

¡Ah! Pues ya ha vuelto.

Pues eso...

(Timbre)

Voy a abrir.

Oye, pero no hables con mamá de lo de David, ¿vale?

Que se pone muy pesada. No hay nada que hablar.

¿Abuelo? ¿Tenéis otro?

-Abu, ¿qué haces aquí?

-Si seguís teniendo un cuarto libre,

vais a tener que cuidar de un señor con alzhéimer.

(RÍEN)

-¿Que te vuelves a casa? -Sí.

Oye, ¿has venido con mamá? Sí, pero se ha ido.

¿A dónde? A ordenar cosas.

¿Qué cosas? Cosas.

Adelante.

Hola, Óscar.

Pero bueno, Laura, qué sorpresa.

¿Todo bien? Sí.

Sí, sí, si...

He venido porque quería hablar contigo.

Y ahora no sé ni por dónde empezar.

¿Qué te parece si empiezas por sentarte y tranquilizarte?

Vale. Gracias.

¿Quieres un café? O mejor, ¿una tila?

Parece que la necesitas más. No.

Agua, por favor.

Agua, muy bien.

No puedo aceptarla, Óscar.

Lo siento.

¿Qué pasa?

Tú eres un hombre maravilloso,

maravilloso, una de las personas...

más buenas que conozco.

Y quizás por eso quise intentar algo contigo.

Pero...

Pero creo que nunca voy a estar enamorada de ti.

Vaya.

Se puede decir más alto.

Pero más claro...

Perdona, he sido un poco brusca, lo siento.

Pero no quiero que haya malos entendidos esta vez.

Bueno, ¿y este cambio tan radical...?

A ver, que si necesitas tiempo... No es cuestión de tiempo.

¿Estás enamorada de otra persona?

No lo sé.

Pero creo que sí.

Lo siento, Óscar, de verdad, lo siento.

Mira,

yo siempre he respetado tus decisiones.

Y...

bueno, si quieres devolverme esa gargantilla, adelante,

y si no quieres estar conmigo, pues...

qué le vamos a hacer.

Pero quiero que sepas una cosa,

yo siempre voy a estar a tu lado,

protegiéndote,

a ti y a tu familia, siempre.

Gracias, Óscar.

Uno no elige de quién se enamora.

Oye, vamos cerrando el grifo de la ducha.

No sé en la Pasarela,

pero en la Tierra hay muchos con el agua.

¡No le oigo, señor Márquez, estoy en la ducha!

(Timbre)

Hola.

Hola.

¿Pasa algo? No.

Bueno, sí.

Muy bien.

No sé, ¿quieres pasar, quieres tomar un café?

No, no hace falta, porque va a ser muy rápido.

Pues no sé, tú dirás.

Mira, Márquez, yo no sé lo que me está pasando ,pero es...

es como si me hubiera despertado de golpe.

Pues te despiertas muy, pero que muy guapa.

No me interrumpas, que... Ah, bueno, perdona.

A ver, es que...

he decidido que...

que ya,

que chimpún.

¿Que chimpún?

Sí, chimpún. Chimpún...

Que se acabó.

No, no, que se acabó...

Que a tomar por saco, que...

que se acabó el llanto. Ah.

He roto con Santos,

me he traído al abuelo a casa,

y yo ya sé que una mujer de mi edad no hace estas locuras,

que no se presenta aquí y te dice todo eso, pero...

Bueno, yo he tomado una decisión, yo...

Yo quiero empezar una nueva etapa de mi vida

y me gustaría saber

si tú quieres formar parte de ella.

Y eso.

¿Yo?

Tú.

Eh...

Bueno, a ver, que tampoco hace falta que me lo digas ahora, que...

piénsalo.

No, no, no. No hay nada que pensar.

Claro que me encantaría formar parte de esa nueva etapa.

Y me encantaría que no se acabara nunca.

Pues nada, te llamo. Vale.

No. Llámame tú. Mejor. Sí, bueno.

(CARRASPEA)

(CARRASPEA)

Yo llevo poco tiempo en la Tierra,

pero diría que su mujer le está declarando amor.

Enhorabuena, señor Márquez.

¡Iago!

Iago, que me ahogas, hombre.

No seas empalagoso, por favor.

Me voy a trabajar.

Como diría Karina, viva la vida y arriba el amor.

Lorena Díaz,

asesinada.

Sandra Figueroa, asesinada.

Ana Cobas,

asesinada.

Asesinada.

Margot Deniel,

asesinada.

Asesinada.

Asesinada.

Y tú...

Bueno, ¿qué?

¿Sabemos ya algo sobre su identidad? ¿Sabemos quién es?

No hay ningún rasgo distintivo más allá de esto.

Instituto Espacial Europeo.

O sea, que podría ser de aquí, de Badajoz o de Eslovenia.

Sigue buscando.

(Gaita)

(Vibrador)

(Vibrador)

¿Bea?

Iago, ha pasado algo.

La piedra ha desaparecido.

Dame más información.

Esta mañana me he levantado y no estaba.

¿Estás segura de que no la guardaste en otro sitio?

Sí, segura. No me separo de ella, como me dijiste.

Tranquila, Bea.

¿Cuándo fue la última vez que la viste?

Anoche. Estuve trabajando para un concurso de jóvenes científicos.

¿Qué concurso?

Uno del Instituto Espacial Europeo. ¿Por qué?

Bea, ¿dónde estás?

Voy a salir para el instituto. Voy para allá.

¿Por qué?

¿Iago, qué pasa?

Nada. Espérame allí.

Eres tú, Bea.

Hola, hermanas Vargas. Hola, petarda. ¿Os llevo?

No creo que quieras llevarnos. ¿Por qué?

Porque ha venido tu novio a buscarte.

No es mi novio.

(RÍE) Ya.

-Patri...

ha pasado algo.

La piedra... -Tía, luego me lo cuentas.

Madre mía con el novio de tu hermana.

Buenos días. ¿Qué haces aquí?

¿Vas a venir a buscarme todos los días?

Si es lo que quieres. -Hola. Soy Patricia,

pero puedes llamarme Patri. -Hola, Patri.

-Hola. Yo soy Bea.

-¿Cómo la serie?

Sé perfectamente quién eres, Bea.

Chicas, ¿no llegáis tarde?

No, yo podría quedarme aquí todo el día.

Ya. Si queréis, os puedo acercar.

Las dejamos a ellas primero y luego vamos a comisaría.

No hace falta. Sí hace falta.

Pues sí hace falta. Pues venga, para arriba.

Señorita...

Márquez, ¿puedo hablar contigo un momento?

Claro.

A mi despacho.

(RESOPLA)

Cierra.

Tú dirás.

¿Sabes?

Llevo cinco años teniendo mucha fuerza de voluntad.

Y he dejado atrás muchas cosas.

Pero al final siempre consigo lo que quiero.

Pues enhorabuena, comisario.

¿Sales con Laura?

¿A ti qué cojones te importa eso?

Me importa.

Ya te he dicho que siempre consigo lo que quiero.

No te la mereces ni a ella ni a nadie, ¿sabes por qué?

Porque eres un hijo de la grandísima puta,

Óscar Santos.

¿Seguro? Seguro no, segurísimo.

Y no te meto una hostia en esa cara

porque estás detrás de esta mesa, comisario.

¿Detrás de qué mesa? Ahora no hay mesa.

Eh, ¿qué vas a hacer? ¿Qué vas a hacer?

¡Vale, vale! ¡Vale, basta! ¡Basta! Pero ¿qué estáis haciendo?

Pero que... Sal de aquí.

¿Se puede saber por qué cojones os estabais peleando?

¿Es por Laura? Vamos a dejarlo, María.

De dejarlo nada. Pero ¿te has vuelto loco?

Lo mío con Santos viene de lejos. Inspector.

Acaba de llegar un aviso de la central.

¿Qué pasa?

¿Os acordáis de los cuerpos que quemaron en la furgoneta?

Sí, sí. Los han vuelto a robar.

¿Cómo que los han vuelto a robar? Bueno, esto es cachondeo, ¿no?

-No. Alguien ha ido a sus tumbas y los ha desenterrados a todos.

Me cago en mi puta vida.

¿Me perdonáis un segundo, por favor?

No me lo puedo creer.

(Tono de llamada)

Contesta Iago.

(Tono de llamada)

Contesta, sobrino.

(Tono de llamada)

¡Ah!

(Tono de llamada)

Mierda.

Para aquí mismo. -Pues aquí mismo.

(Sirena)

-Mira, justo a tiempo.

-Bueno, muchas gracias. -De nada.

-Sí, muchas gracias. -Hasta luego.

Enana, te veo luego en casa. Vale.

Venga, tira para adentro.

¡Bea!

Tu novio. ¡Corre, corre! (CHISTA)

Si tu hermana no lo quiere, me lo quedo yo.

-¡Jon!

-Vaya brazos. Me colgaría de ellos como un mono.

-Chicos,

ha desaparecido la piedra. -¿Cómo?

-Esta mañana me he levantado y no estaba.

-Pero ¿la has buscado bien? -Sí.

(Sirena)

¿No nos vamos?

No.

¿Nos quedamos? Estaría bien.

(RÍE)

Quiero enseñarte algo antes de ir a comisaría.

Abre la guantera. ¿Qué es?

Venga, abre la guantera.

¿Y esto qué es? Las llaves de mi nuevo piso.

Ah, es verdad, tienes piso nuevo.

¿Y qué tal? Muy bien.

¿Sí? Muy chulo.

Un salón grande, buenas vistas, dos habitaciones.

Qué guay.

Pues me alegro muchísimo. ¿Nos vamos?

Son tuyas.

No, David, son las llaves de tu piso nuevo.

Quiero que te vengas a vivir conmigo.

A ver...

Quiero hacer las cosas bien por una vez.

Y está claro que tú y yo no podemos empezar de cero.

porque llevamos dos años saliendo, pero sin salir.

¿Por qué no damos el salto?

Joder, David... No tienes por qué contestar ahora.

Yo me he tomado mi tiempo, bien lo sabes,

así que tú también puedes tomártelo.

Voy a esperar lo que haga falta.

(RÍE)

¿Qué?

¿El llavero?

¿Qué le pasa?

Que es el llavero más feo que he visto en mi vida.

Te lo podías haber currado un poquito por lo menos.

Bueno, pues saca tus conclusiones.

Debe ser que...

que te necesito hasta para elegir un llavero.

(IAGO TOCA A LA VENTANILLA)

Hola. Hola.

¿Qué tal? ¿Qué haces aquí?

Traer unos apuntes a Bea que se había dejado en mi casa.

¿Y vosotros?

Pues hemos venido a traer a Bea. Y ya nos vamos.

Claro.

Bueno...

Adiós, Iago. Adiós.

No, no, espera, espera, no arranques.

¿Qué pasa?

¿Ves ese tío de ahí?

Sí.

Pues he quedado para hablar con él en diez minutos en comisaría.

Pues no tiene pinta de que vaya a comisaría. ¿Quién es?

¿Te acuerdas de Estefanía, la chica que desapareció?

Sí.

Pues venga, bájate, ahora te cuento. Vamos a hablar con el profesor.

Espera, espera.

Señorita, disculpe, ¿dónde está el aula de Primero Bachillerato?

¿Por qué? ¿Eres profesor nuevo? No.

Pues qué pena.

El aula de primero, por favor. ¿Qué primero? ¿A, B, C, D?

Primero de Bachillerato. Por ahí.

Muchas gracias.

Perdón, ¿es la clase de Beatriz Vargas?

No, es en el otro pasillo. Gracias.

¡Chicos!

-¿Por qué no me avisaste para interrogarle?

David, porque era cosa mía. Cosa tuya...

Espera, espera. Es él.

¡Javier!

¡Profesor!

¡Profesor!

¡Javier, espera!

¡Eh! ¡Alto!

¡Policía!

(Alarma)

¡Eh!

(Alarma)

¿Y mi hermana? Está en clase.

(Alarma)

Bea, vete a casa. ¿Por qué?

Hazme caso, vete a casa. ¿Qué pasa, Susana?

¡Vete a casa, Bea!

(Alarma)

¿Dónde está Bea? Estaba detrás.

(Alarma)

Bea. ¿Qué haces aquí?

Ven, vámonos. No, no, todos me dicen lo mismo.

Tenemos que irnos.

(Alarma)

Espera. ¡Ah! ¡Ah!

(BEA LLORA Y GIMOTEA)

¡Iago!

Sabía que al final me servirías para algo.

Bea.

Susana.

(Teléfono)

Dime, sobrino.

Es ella, señor Márquez.

La octava científica es ella.

¿Quién? Su hija, Bea.

El Carnicero se la acaba de llevar.

¿Qué?

Lo siento.

Lo siento, señor Márquez.

Hola, Arturo. -Hola.

Hola, María. Cuánto tiempo. -Mucho.

Qué buena pinta tiene eso.

Ya me han contado que te quedas en casa.

-Me voy tres semanas y se lía la mundial.

-No exageres. Oye, ¿has visto mi móvil?

-Está cargándose en el salón.

-Me alegro mucho de que estés aquí, Arturo.

-Entre tú y yo, estaba deseando volverme.

-Me voy con Laura.

-Yo me quedo con las fabes.

¿Queréis un cafelito? -¡Sí!

Yo solo te cuento lo que he visto. -Venga ya, María.

-Bueno, vale, sí, probablemente se estaban dando de hostias por ti.

Pero ¿qué es lo que le dijiste a Santos?

-Le devolví la gargantilla, le dije la verdad, lo que sentía.

-¿Estás segura de tu decisión? -Santos siempre será un amigo.

No voy a engañarme ni engañarle a él.

-Yo hasta Sebas,

la verdad es que no puedo decir que haya tenido relaciones fáciles.

Pero cuando quieres a alguien, lo sabes.

Yo con Sebas lo supe.

-Me estás hablando como le hablo a mi hija.

¿Qué me está pasando?

-Que por fin tienes ganas. -Que no hablo de sexo, María.

-Que yo tampoco.

Estoy hablando de ganas de intentarlo, de ilusionarte.

Y eso siempre es bueno.

-Márquez es...

tiene algo muy especial.

-Yo no quiero opinar.

Pero si tengo que elegir entre el bobo de Santos y Márquez,

me quedo con Márquez.

-Arturo, eres una portera.

-A ver, Santos es del Madrid,

Márquez del Rayo.

No hay color. -No hay color.

(RÍE) -No hay color.

Cristina.

Ven un momento.

Quiero una orden de busca y captura para Javier Montes ya.

-¿El profesor? Sí.

Se nos ha escapado y queremos saber por qué.

Vale.

Estefanía.

¿Estás bien?

Voy a avisar al grupo de menores. -Quiero hablar contigo.

¿Qué ha pasado?

Ven conmigo.

Siéntate aquí.

Ya está.

Estefanía, yo estoy aquí para ayudarte, ¿vale?

Yo te aviso.

Susana está hablando con ella.

Chao.

Necesito que me cuentes qué ha pasado.

(ESTEFANÍA LLORA)

¿Ha sido tu profesor?

¿Javier Montes?

Vale.

¿Qué relación tenías con él?

Está bien.

Mírame. Yo sé que esto es muy difícil.

(LLORA)

Yo sé que esto es muy difícil.

Pero te lo tengo que preguntar.

¿Te ha forzado?

Esta mañana.

En su despacho.

Por eso se fue del instituto.

¡Susana!

Estefanía.

(BEA GIMOTEA) (EL CARNICERO CHISTA)

¿Qué quieres?

Suéltame, por favor. ¡Por favor, suéltame!

-Me temo que eso no es posible.

-¿Quién eres?

-¿Todavía no lo sabes?

Yo soy quien mató a tu padre.

-El Carnicero está muerto.

-No.

Estoy vivo.

Yo soy El Carnicero.

Nunca me gustó ese nombre, ¿sabes? No me hacía justicia.

-Pues mátame a mí también,

porque te juro que como salga con vida de esta, te mato.

¡Te mato, hijo de puta, te mato!

-Una respuesta muy propia de un Vargas.

(GIMOTEA)

No despertarás nunca más.

¿Qué cojones ha pasado aquí?

La cría esta ha intentado matarte.

Igual tiene algo que ver con el profesor.

¿Cómo con el profesor?

¿Qué estás diciendo, que la ha mandado para que te mate?

No tiene mucho sentido, ¿no?

No lo tiene.

Sí, Bea.

¿La hija de Vargas? La hija de Vargas, sí, Sebas.

La ha secuestrado.

¡Señor Márquez! Por aquí, Sebas.

¿Qué tenemos?

Son todas las cámaras de vigilancia de la ciudad.

Si pasan por delante de alguna, el sistema lo reconocerá.

No tenemos tiempo para esto, nos lleva mucha ventaja.

La tendrá escondida en algún sitio. Necesitamos ayuda.

Hay que avisar a la Policía.

Que pongan dispositivos,

que pongan patas arriba esta puta ciudad.

Aunque nos hicieran caso, tardarían horas en prepararlo.

Tiene que haber alguna otra forma.

Y tengo que encontrarla, tenemos que encontrarla.

No sé qué más puedo hacer. Iago...

hoy más que nunca necesito tu inteligencia, ¿me oyes?

Tu tecnología.

No sé, señor Márquez....

No me jodas, Iago, te he visto hacer cosas increíbles.

Tiene que haber alguna forma de contactar con ella.

Contactar...

Sí, puede que haya una manera.

(Teléfono)

Márquez.

Arturo, ¿estás en casa?

A mí nunca me dejan solo, compañero.

¿Estás con Laura?

Y con María.

Vale, necesito que me hagas un favor muy urgente, Arturo.

¿Pasa algo?

Todavía no, pero tienes que confiar en mí, ¿vale?

¿Qué es lo que quieres?

Sácalas de ahí inmediatamente.

Tengo que ir a tu casa y Laura no puede saberlo.

Aquí no entras hasta que no me cuentes que coño está pasando.

Arturo, escúchame, de policía a policía, sácalas ya.

Luego te lo explico, ¿vale?

Pues sí que me lo vas a explicar.

Hasta ahora.

Vamos.

¿Qué haces aquí? Es Bea...

¿Qué? Ha desaparecido.

¿Cómo?

No la encontramos en ninguna parte. -A ver, chicos...

(Timbre)

Ahora mismo vas a explicarme qué está pasando.

¿Estás solo? Sí. Acaba de salir Laura.

Tenemos que entrar en la habitación de Bea.

No se mueve nadie hasta que no me expliques qué pasa.

Es muy importante, si no fuera necesario, no te lo pediría.

Nunca os pondría en peligro. ¿Qué le pasa a mi nieta?

Confía en mí. ¿Qué pasa con mi nieta?

Arturo, por favor.

Tienes que confiar en mí, ¿vale?

Sebas, quédate con él.

Ven, vamos para el salón.

Bea construyó esta radio

para contactar con otros planos de existencia.

Pero ella puede alcanzar esos planos.

Si tiene cerca la piedra.

¿Qué piedra?

La que tenía en la mano cuando contactó con usted.

¿Conmigo?

En el sueño.

Bea.

Bea, ¿me oyes?

Bea, responde.

Encuentra a mi hija, Iago, por favor.

Encuéntrala.

Bea, ¿estás ahí?

Bea.

Bea, ¿me escuchas?

(LAURA JADEA) Están allí, están allí.

-Susana. Mamá...

No te preocupes, no te preocupes.

Bea, responde, por favor.

Déjame.

Hija, soy yo.

Soy papá.

Cariño, necesito que me contestes.

¿Me oyes? Necesito que hables conmigo.

Sé que estarás muerta de miedo, pero yo estoy aquí.

Papá está contigo.

Y siempre va a estar contigo, Bea.

Dime algo, mi amor.

¿Recuerdas cuando eras niña y tenías pesadillas?

¿Y me decías que no me moviera de tu lado?

¿Recuerdas que me entretenías contándome cualquier cosa

para que me quedara ahí contigo?

¿Para que no me separara de ti?

Bueno, pues ahora necesito que me hables, Bea.

Háblame, pequeña, por favor.

Bea...

Te quiero, Bea.

Eres lo que más quiero en el mundo.

No puedo perderte, ¿me oyes?

Otra vez no.

Contéstame, mi amor, estoy aquí.

Papá está aquí contigo, Bea.

¿Papá?

¡Papá!

Hija, te escucho. Soy yo, dime.

Papá.

¿Eres tú?

Sí, mi amor, soy yo, soy papá.

Tengo frío.

Tengo frío.

Cariño, quiero que te concentres.

¿Vale?

Quiero que me digas todo lo que ves.

Dime, ¿estás en un sitio abierto, ves...

ves el cielo?

Hay vigas, son como vigas metálicas.

¿Como una nave industrial?

No lo sé.

Dime, ¿qué más ves?

Veo un letrero, pone...

"Tendido 5".

Está en la plaza de toros.

(LLORA) Sácame de aquí, papá, sácame de aquí, por favor.

Sí, voy a sacarte, mi amor.

¡Él viene, papá, sácame de aquí, por favor!

Enseguida, voy para allá. ¡Vamos!

¡Sebas!

Nos vamos, ya sabemos dónde está. Me voy con vosotros.

No. Eh...

Arturo, no puedes venir.

Te necesito aquí apoyando a la familia.

Iago, vamos a necesitar armas, muchas armas.

Ya lo tenía previsto, señor Márquez.

(LLORA)

Te quiero, papá.

(Teléfono)

Dime, Susana. Márquez, ¿dónde estás?

Escúchame, manda refuerzos... Márquez, mi hermana ha desaparecido.

Lo sé, está aquí, en la plaza de toros.

¿Cómo?

Envía refuerzos y ambulancias, ¿vale?

Márquez, ¿cómo que está ahí, ¿pero está bien? ¡Márquez!

¡Márquez! Joder.

Solo usted puede acabar con ellos.

Y solo con la Martirio.

Un momento.

¿Qué haces?

Tengo que hacer algo si voy a morir.

María.

Estoy pinta muy mal.

Probablemente cuando escuches este mensaje, estaré muerto.

Solo quería decirte que...

En fin,

que estos últimos meses han sido los más felices de mi vida.

Y que nunca pensé

que podría amar tanto a alguien como te amo a ti.

Te quiero, cariño.

Un beso.

Ya podemos ir a matar cabrones.

¿Qué pasa?

El eclipse.

Este cabrón pretende matar a mi hija durante el eclipse.

Con la energía de la piedra puede utilizar el eclipse

para abrir una puerta a otra dimensión

y huir después de matarla.

Pero no la matará hasta tener la huida asegurada.

Joder.

Hola, señor Márquez.

-¿Qué cojones es eso?

¿Qué hacemos, señor Márquez? ¿Qué hacemos?

A tomar por culo.

(Disparos)

Vaya a por su hija, señor Márquez.

Nosotros nos ocupamos.

Joder... Corre, Iago. ¡Corre!

¡Eh, eh, hijos de puta! ¡Venid a por mí!

Bienvenida a la oscuridad, profesora Vargas.

Bienvenida al fin de todo.

Bea.

Bea.

Bea, mi amor.

Bea, mi amor.

No debería estar aquí, inspector.

Por aquí, por aquí.

No los veo

¿Dónde cojones están?

No veo nada.

(Disparos)

¡Hostias!

No sabe cómo voy a disfrutar matándole por segunda vez.

Además, con esta no se regenerará.

Suelte el arma.

Suelte el arma o mato a la niña.

Ella es inocente. ¿Inocente?

Sí.

Su hija es una de las mayores asesinas de la historia.

Es solo una niña. Pero crecerá.

Y junto con sus compañeras inventará una de las fuentes de energía

más poderosas jamás conocidas.

¿De qué cojones me estás hablando?

No le han contado nada allí arriba, ¿verdad?

Vosotros, los humanos, tan ignorantes, tan mezquinos,

destruiréis vuestra propia Tierra.

De hecho, ya lo estáis haciendo.

¿Qué tiene que ver todo eso con mi hija?

Cuando vuestro mundo sea un desierto,

encontraréis el mío y lo arrasaréis.

Utilizando la fuente de energía que ella inventará.

Deja que se vaya.

Yo no soy el malo de esta historia, inspector.

Espero que lo comprenda.

Deja que se vaya, por favor.

No.

Bea morirá esta noche.

Y yo salvaré a los míos.

Estamos jodidos.

Gracias por confiar en nosotros sin condiciones.

Ha sido un honor, Sebastián.

Igualmente, chaval.

Tranquilo, esto no es el final.

El destino ha cambiado,

vuelvo con los míos.

Adiós, inspector.

(Disparo)

(Disparo)

Al fondo, al fondo.

-¿Qué cojones pasa?

Arturo.

Arturo.

Arturo.

Arturo, no te mueras, por favor.

Arturo.

Estoy jodido, Márquez.

No, Arturo, te vas a poner bien, ya verás.

¡Vienen los refuerzos!

¡Voy a buscarles!

¿Has escuchado?

Viene la ambulancia, ¿vale?

Te vas a poner bien, Arturo.

Vienen las ambulancias, Arturo. No te vas a morir.

Tú y yo sabemos que no. Sí.

Sí, escucha.

Escucha, te vas a poner bien, ¿vale? Ya verás.

Cuida de mis chicas, compañero. No, no te vas a morir.

Cuídalas.

Aguanta, por favor.

Arturo, aguanta.

Escúchame, no te vas a morir. ¿Me oyes?

No importa si me encuentro con mi mujer y con mi hijo...

No importa.

Arturo, soy yo.

Soy Andrés, papá.

¿Me oyes?

Papá, soy yo.

He estado contigo todo este tiempo, papá.

Papá, no te mueras, por favor.

(Ambulancia)

Soy yo, papá.

¿Esto para quién es, Papuchi? ¿Eh, esto para quién es?

Iago, por favor, ayúdame con los platos,

están a punto de llegar. Sí.

(TV) "Hoy se cumple un mes del crimen del parque de atracciones,

son muchos los interrogantes que aún no han tenido respuesta."

No te jode, ni siquiera tengo respuestas yo.

¡Apaga eso, Iago, anda!

(Timbre)

Iago, ayúdame.

Qué pronto han llegado.

Ahí. ¿Qué tal estoy?

Está usted hecho un pincel, señor Márquez.

¿Sí? Muy bien.

¿Qué haces, qué haces? Abrir.

No, abro yo. No, abro yo.

Por favor, Iago, venga.

(CARRASPEA)

No, ahora sí que estás perfecta. Y lista para el partido.

Hoy no juega la Selección, pero...

Tú estás guapa te pongas lo que te pongas.

(Pasos)

Uy, por favor. Pero ¿esto qué es?

Os voy a estar vigilando toda la noche.

Muy bien. No seas idiota.

Qué guapo estás. Muchas gracias.

Estás para hacer la primera comunión.

Yo también te quiero, Susana.

Que ya sé que te lo he dicho muchas veces, pero...

Estás muy muy hermosa.

Pues me gustaría que me lo dijeras por lo menos cinco o seis veces más.

Ah, ¿sí? Pues prepárate. No voy a parar en toda la noche.

¡Espera, espera!

Traemos comida para un regimiento.

Ayúdame con esto. -Vale.

-¿Cuándo vais a arreglar el ascensor? Pasa, anda.

¿Ha empezado el partido? Todavía no.

¿Qué tal estás?

¿Que qué tal estoy? (ASIENTE)

Pues bueno, pues después de lo de aquella noche...

después de matar bichos,

la verdad,

es que hacía mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien.

Muchas gracias, Sebas, porque sin tu ayuda,

no lo hubiéramos conseguido.

Oye, Iago,

va a empezar el partido, enciende la tele, hombre.

¡Voy!

(Ladrido)

(RÍE) Qué susto.

¿Qué haces aquí escondido? No, nada.

Buscando un cable para ver el fútbol. Aquí está.

¿Y esto qué es?

Nada, cosas de... ¿Qué?

Juguetes de cuando era niño, los voy a donar a la beneficencia.

¿Y quién iba a querer este...

secador?

Nunca se sabe. Bueno.

¿Qué tal con David?

Pues...

David hace su vida, yo hago la mía...

Se acabó.

¿Se acabó de verdad?

Joder, Iago... Sí, se acabó.

Te lo pregunto por saber cuándo me vas a dar una oportunidad.

¿A ti?

A mí, claro.

Soy el hombre perfecto para ti.

Soy atento,

generoso,

sincero...

Y muy bueno en las artes amatorias.

(RÍE)

Menos lobos, caperucita.

De otro planeta.

Lo dijiste tú.

(Timbre)

Timbre.

(Timbre)

¡Voy!

Hola. Hola.

Pasad. Hola.

Hola, mamá. -Hola, cariño.

Hola, Patri. -Hola.

-Hola. -Hola.

-Eh... Mamá, este es Jon. -Encantado.

-Estaba deseando conocerte. -Y yo.

-Mami, mami... -¿Qué?

-¿Puedo ayudar en algo? Sí, Jon, vente conmigo.

Que vamos a por unas sillas.

Pero qué guapo, ¿no? Es guapísimo. Pero vamos...

-Que está ahí. -Pero cariño...

-Callaos. Dejadme ya, dejadme ya.

Hola, salvador. Hola.

No tienes que llamarme así. ¿Como que no?

Me salvaste la vida, ¿no?

Eres mi superhéroe favorito.

¿Y tú?

¿Cómo estás tú?

Bueno...

Sigo sin acordarme mucho de lo que pasó esa noche.

Pero te lo agradezco.

Gracias.

(Fútbol en televisión)

Oye,

¿sabes que tengo novio? -¿Ah, sí?

-Como Bea. -Qué bien.

¿Y tú qué pasa, eres del Athlétic?

¿Eres vasco tú o qué?

-No.

(RÍEN)

Bueno, ¿me hacéis un sitio?

Escuchadme, un momento, por favor.

¡Por favor! (TOCA LA VUVUZELA)

Gracias.

A ver, un momento.

A ver, hay una cosa que Arturo

apreciaba aún más que el Rayito y el fútbol.

Que es...

La familia. La familia.

Así que supongo que si nos está mirando,

estará muy contento de vernos a todos juntos,

aunque a la mitad no nos guste el fútbol.

A mí Arturo me enseñó muchas cosas.

Me enseñó que...

Que cuando la vida te golpea,

lo que tienes que hacer es levantarte.

Y que si la vida decide golpearte una vez más,

pues lo que tienes que hacer es levantarte otra vez.

Y siempre con una sonrisa.

Y aunque creas que las cosas no tienen solución,

siempre hay alguien a tu lado.

Solo hay que aprender a saber mirar.

Y ya.

¡Por Arturo! (TOCA LA VUVUZELA)

Por Arturo. -Por Arturo.

Bueno, a mí también, perdón, me gustaría decir algo.

Eh...

No os lo vais a creer, pero con Arturo siento que...

que se ha ido mi padre.

Y...

Y ojalá que hubiera podido estar más tiempo con él.

Pero bueno, no solo quiero contaros esto,

me gustaría añadir... Pedirle matrimonio.

-Va, María, por favor. No, no, no.

No, no. ¿No?

No, no voy a pedir matrimonio a nadie.

De momento.

Por favor, por favor.

No, simplemente quería daros las gracias a todos por...

haberme aceptado entre vosotros.

Bueno, no solo a mí, perdón,

por habernos acogido a mi sobrino y a mí, a los dos.

Muchas gracias. Gracias.

Venga, vamos a ver el partido, ¿no?

-Vamos a comer, que se enfría. Están buenísimas, las ha hecho Sebas.

Habrá que probarlas.

(Televisión)

¿Quieres? No.

(Ruido)

¿Y esa luz?

(BALBUCEA)Sí, yo. Es mi madre.

Que me llama por Skype.

¿Por Skype?

Pero cuánta tecnología en Moaña, ¿no?

Sí.

¿Tu madre? Sí.

Creo que vuelvo a casa.

Disculpad.

Bueno, me vais a perdonar un segundo.

No, es que voy a ver qué tal está mi sobrino,

porque creo que todo esto lo ha dejado un poco revuelto.

(Televisión)

¿Qué pasa?

La señora directora.

Tiene algo que comunicarnos.

Es importante.

Mi respuesta es no.

Iago, sal.

Pero señor Márquez... Sal de aquí, por favor.

Señor Márquez.

No van a llevarse a mi sobrino, ¿me oye?

Es un funcionario de La Pasarela. Me da igual, no se lo llevan.

Señor Vargas... Escúcheme usted.

No me dijeron que El Carnicero ya era hostil cuando me lo crucé.

Por eso no murió en el embalse.

Y tampoco me dijeron que su misión era matar a mi hija.

Desde que llegué a la Tierra no han dejado de mentirme

y de ocultarme mil detalles.

Así que no permitiré que se lleven lo único bueno que he sacado.

Que es a este chico, mi sobrino.

Le pertenece a esta Tierra, a mi familia.

Así que ya puede enviar a toda su policía celestial

que no va a moverse de aquí por mis santas pelotas.

Es una buena noticia.

La conexión emocional con su Enlace,

será necesaria.

No le sigo.

Que su Enlace permanecerá con usted.

Entonces, ¿me quedo?

¿No tengo que irme?

Han acabado con El Carnicero, pero su trabajo no ha terminado.

¿Cómo que no ha terminado?

Tienen una nueva misión.

¿Y esa nueva misión es urgente?

No es inmediata.

Mire, señora, aquí al lado está mi familia.

Y creo que me he ganado el derecho a estar un rato a solas con ellos.

Solo un ratito, ¿no le parece?

Está bien, señor Vargas.

Disfrute de su familia.

Necesitará tomar fuerzas para lo que viene.

Jamás he oído a nadie hablarle así a la directora.

Pues bien a gustito que me he quedado.

Iago,

¿¿sabes una cosa?

¿Qué, señor Márquez?

Ahora sí que estoy vivo.

(Timbre)

¿Has invitado a alguien? Yo no.

¿Y usted? No.

Hola. Por fin te encuentro, Manuel.

¿Quién eres? ¿Qué quién soy?

Soy tu mujer.

Estoy vivo - Capítulo 13

La aparición de la mujer de Márquez, otra sorpresa del último capítulo, promete revolucionar las tramas venideras. Andrés Vargas, reencarnado en Márquez tras ser asesinado por el Carnicero, ha cumplido también su objetivo personal: recuperar el amor de Laura, su mujer y madre de sus hijas Bea y Susana. Pero la llegada inesperada de la esposa de Márquez hará que conozcamos más detalles de este personaje que ha pasado por la primera temporada sin familia ni pasado.

A este giro radical en la vida sentimental del protagonista se suma la trama romántica que permanece abierta entre el Enlace, Susana y David.