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Curiosidades históricas del Capítulo 12 de 'El Ministerio del Tiempo'

La abadesa que le ablandó el corazón a Napoleón con un pollo asado

  • Decubre la receta del "Pollo a la Angustias" o pollo asado
  • ¿Cómo fue el verdadero encuentro entre la abadesa María Manuela y Napoléon?

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Pillamos a Napoleón y a Angustias con las manos en la masa
Pillamos a Napoleón y a Angustias con las manos en la masa

Angustias, nuestra secretaria favorita, ha debutado en primera división. Por fin la hemos visto de misión. Pero si a la abadesa titular del Convento de Tordesillas no le hubiera dado un telele, esta habría sido su historia.

Como hemos visto en El Ministerio del Tiempo, Napoleón andaba de visita por España a ver si conseguía apagar la revuelta que su hermano José I, o sea, Pepe Botella, no terminaba de sofocar.

Así que el 25 de diciembre le pilló con todo el frío en Tordesillas. Y él, como buen corso echaría de menos estar con la familia el día de Navidad.

Dicen que se alojó en las dependencias reservadas a las visitas del Obispo y que allí se enteró de que tres presos, entre ellos el cura de Tordesillas, esperaban ser ejecutados.

El caso es que durante la cena pidió reunirse con la abadesa. Una mujer llamada María Manuela Roscón (no puede tener un apellido más apropiado para la fecha de la que hablamos) bastante mayor.

Si atendemos a lo que nos cuenta Miguel Ángel García García, que ha consultado varias fuentes de aquella época, concluimos que aquello debió de ser una situación muy cómica.

Una de sus fuentes es Meneval, secretario de Napoleón, que según García, aseguró en sus escritos que aquella mujer no debía tener menos de 75 años. Teniendo en cuenta que llevaba desde los 10 dentro de aquel convento de clarisas, a la monja aquello de traspasar la verja se le hacía demasiada aventura:

Ella al principio se negó a seguir el Sr. Hédouville, alegando que no se le permitía violar la clausura, y cruzar las puertas del claustro. Se le hizo la observación de que la orden de un soberano le servía como exención. Ella tomó a regañadientes el brazo de su conductor. Al llegar a la puerta, ella fue presa de un temblor que le impedía avanzar. El señor Hédouville la tuvo que sostener. Ella dijo que hacía más de sesenta años desde que entró al convento por aquella reja, y desde entonces no la había traspasado.

La charla que mantuvieron fue de lo más entretenida. Ella probó por primera vez el café (no sabemos si entre la cafeína y la emoción luego la pobre mujer pudo dormir) y él se interesó por el fundador de aquél convento. Cuando la madre María Manuela le contó que había sido Pedro I de Castilla 'El Justiciero', el corso se mostró complacido. Le dijo que era uno de sus monarcas españoles preferidos.

La abadesa, que parece que se fue relajando, se atrevió a preguntarle al Emperador por todas sus condecoraciones y Napoleón le contó qué eran cada una de ellas a cambio de que ella le contase si Juana 'La Loca' estaba enterrada allí.

La pobre mujer no supo que decirle. Toda su vida, según la versión de Meneval que nos trae García, fue rezar:

Se quedó pensativa por un momento y finalmente respondió que había reinas y príncipes enterrados en la bóveda, pero no sabía sus nombres. Cuando le preguntaron si no tenía algún conocimiento de la historia española, dijo que solo conocía sus libros de liturgia y pasajes de la Biblia, y los que su confesor le permitía leer.

Napoleón le preguntó si ella había sido bonito. La abadesa no pudo responder. Nunca se había mirado a un espejo

También nos cuenta Miguel Ángel García que Napoleón le preguntó si había sido bonita. Ella no pudo responder. Había entrado de niña al convento y desde entonces nunca se había visto en un espejo y nadie se lo había dicho.

Al final de la charla, por lo que se deprende del estudio de García, parecían dos buenos amigos. Él le entregó bastante dinero, una fortuna para la época, y le concedió el título de Abadesa Emperatriz.

Además, le concedía un favor. La madre María Manuela no lo dudó ni un instante. Los tres presos de Napoleón se libraron de la muerte y volvieron a ser libres.

Receta: pollo a la Angustias

Angustias cocina con Amelia en la cocina del Convento de las Clarisas de Tordesillas para Napoleón

Angustias cocina con Amelia en la cocina del Convento de las Clarisas de Tordesillas para Napoleón Tamara Arranz

En el capítulo 12 de El Ministerio del Tiempo hemos descubierto que Angustias es una magnífica agente de campo y también una chef sensacional.

No sabemos qué llevaba su receta (¿sería el romero?), pero ha conseguido que Napoleón salve a tres presos españoles y la Transición de Adolfo Suárez está a salvo.

Cuando se anuncia el menú francés, "Poulet roti avec pommes de terre" suena a Guía Michelín. Traducido al español, suena a domingo: pollo asado con patatas.

¿Quieres preparar un delicioso "Pollo a la Angustias"? ¡Toma nota!

Pollo a la Angustias
Pollo a la Angustias

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Ingredientes Preparación
  • 1 pollo
  • 4 patatas
  • Un vaso de vino blanco
  • 2 cebollas
  • Romero
  • Sal
  • Aceite
  1. Precalentar el horno a 180ºC.
  2. Pelar y cortar las patatas en rodajas. Picar las cebollas.
  3. Sazonar el pollo y añadir las patatas junto a la cebolla y el romero. Añadir un chorrito de aceite por encima.
  4. Meter el pollo en el horno a 180ºC durante 30 minutos.
  5. Sacar el pollo y echar por encima el vaso de vino de blanco.
  6. Volver a meter el pollo en el horno durante 30 minutos, hasta que se dore.
  7. Servirlo en el plato junto con las patatas asadas.