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En Portada. "La Europa que viene, 1ª parte"

       
  • En 2001se intuía como posible la ampliación al centro y al este de la UE
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  • En Portada recorrió entonces los países candidatos para trazar su perfil 
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  • El resultado de aquellos viajes se tradujo en dos reportajes
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  • El guionista del primero de ellos comparte sus impresiones del rodaje
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  • Este verano recuperamos ambos como trabajos del mes en la web de EP

Por
En Portada - La Europa que viene -Primera parte

En la primavera de 2001, apenas una década después de la caída del muro de Berlín, la integración en la Unión Europea de los países del centro y este de Europa comenzaba a perfilarse con una posibilidad real.

Arrancaban las negociaciones y ya se daba la fecha de 2004. Era un tiempo de optimismo: el euro a las puertas, la ampliación… Nadie podía pensar entonces que en septiembre el clima mundial cambiaría radicalmente; nadie tampoco pronosticaba la crisis económica e institucional, aunque ya entonces estaba gestándose.

Trazando el perfil de los futuros socios

El entonces director de En PortadaFernando de Giles, planteó la necesidad de dar a conocer a los españoles las implicaciones de esta integración y el perfil de esos nuevos socios que llamaban a la puerta, unos casi completos desconocidos para el público español.

Se decidió realizar una serie de dos programasel primero con los países más centrales (geográficamente, pero también estratégicamente): Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia y Eslovenia. Y un segundo, con las repúblicas bálticas, Rumanía, Bulgaria (estos dos más retrasados en el proceso), los mediterráneos Chipre y Malta y la coda de una visión de Turquía, eterno país precandidato.

Los retos de la integración

Los equipos de En Portada viajaron del Báltico al Adriático, del Danubio al Mar Negro, de los fríos bálticos a la calidez mediterránea, recorriendo unos territorios que nunca habían dejado de ser Europa, pero que se preparaban entonces para su reintegración institucional. Por cierto que los rodajes se realizaron en el otoño de 2001, cuando sobre el mundo ya se abatía la sombra de los atentados del 11-S y el tono era ya mucho menos optimista.

Sobre el mundo se abatía ya la sombra de los atentados del 11S

Desde un punto de vista narrativo, se intentó presentar un perfil de cada país y al tiempo mostrar los grandes retos que planteaba la integración. La mayor parte de los problemas eran comunes a todos los candidatos, pero se prefirió ejemplificar cada uno de ellos en un país. Por ejemplo, la restructuración agrícola en Polonia, el tratamiento de las minorías en Eslovaquia…

El peso de la historia reciente

En todos ellos, la historia reciente gravitaba con fuerza. El genocidio de la II Guerra Mundial, las dificultades de la transición postcomunista estuvieron muy presentes en estos programas. Y, por supuesto, la presentación de su cultura, sin la que Europa quedaba incompleta.

La gente común vivía dividida entre la esperanza y el miedo a esa nueva Europa

Se alternaron las entrevistas a políticos, autoridades (Havel, Drnovsek), intelectuales (Adam Michnik) y artistas (Tomas Vasary) con las historias de la gente común, dividida entre la esperanza y el miedo a esa nueva Europa a la que iban a unirse.

Para los que hicimos aquellos programas fue una experiencia única recorrer miles de kilómetros, de los museos o los teatros de ópera a los peores asentamientos gitanos, de la memoria del holocausto hecha museo en Auschwicz a los astilleros de Solidaridad, en Gdansk, en tránsito a convertirse en un centro comercial. Una Europa llena de esperanzas, pero también de contradicciones.

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