¿Qué ha sido de Justo?
Justo continúa trabajando en la Casa Márquez y felizmente casado con Marcelina. Con los ahorros que ambos tienen ha comprado un local en los soportales de la plaza. Ahora lo tiene alquilado pero su idea es establecer un pequeño negocio que les asegure la supervivencia más allá de las convulsiones que pueda sufrir la Casa Márquez. Su interés por la política se ha avivado, quizás por influencia de Marcelina, y trata de participar en diferentes actividades que beneficien al municipio. Marcelina le da alas, le anima a que se afilie a un partido. Pero Justo se resiste. Oye el canto de sirenas pero prefiere mantenerse cerca pero al margen, como él mismo dice. Justo es un apoyo para Ángel. Su amistad se va afianzando con el paso de los días. Está preocupado por el antiguo sacerdote. Sabe el odio que le hierve por dentro y la inmensa soledad que le llena por la pérdida de Victoria. Justo trata de ser su guardián, de estar alerta y evitar que Ángel se deje llevar por sus sentimientos y dé un paso decisivo y equivocado en el que no haya marcha atrás.