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'Brexit' | Análisis

La división por el 'Brexit' enfanga al Reino Unido en la peor crisis constitucional en 100 años

  • May agrava el enfrentamiento entre el Gobierno y el Parlamento y los medios hablan de conspiraciones para que dimita
  • La ruptura de la disciplina de voto y la falta de consenso reflejan la crisis política y de gobernabilidad en el país 

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Theresa May, rodeada de su gabinete en el Parlamento británico.
Theresa May, rodeada de su gabinete en el Parlamento británico. AFP / JESSICA TAYLOR

Desde hace semanas, las palabras caótico, dramático, desastroso y vergonzoso copan todos los titulares sobre el Brexit en la prensa británica. Pero el lunes, el Gobierno británico colocó en la opinión pública otro calificativo: Reino Unido está sumido en una "crisis constitucional", dijo, porque el presidente del Parlamento, John Bercow, decidió impedir una tercera votación del Acuerdo de Retirada de la primera ministra, Theresa May. Según el Gobierno, el poder Legislativo estaba, precisamente, impidiéndole legislar.

Es una situación política completamente anormal, una verdadera crisis política creada por políticos que no tiene precedentes

La política en tiempos del Brexit ha resaltado la profunda división de los diputados, que representan a una sociedad muy dividida en torno al divorcio: el 52% decidió salir y el 48%, permanecer en la Unión Europea (UE).

Según el investigador de política del proyecto The UK in a Changing Europe (Reino Unido en una Europa cambiante), Alan Wagner, el Brexit ha creado una clase política impotente, que ha generado la mayor crisis constitucional desde la Segunda Guerra Mundial, pero no por la decisión de Bercow, sino por la ruptura de la disciplina de voto en los partidos, la negativa de May a dimitir y la falta de búsqueda de consenso.  El profesor de Políticas de la Universidad de Sussex, Paul Webb, sitúa un periodo comparable en 1910, cuando la Cámara de los Lores vio minado su poder por un grave desencuentro entre la Cámara alta y la Cámara baja. 

La falta de consenso en el Parlamento británico para aprobar una salida ordenada de la UE ha llevado a May esta semana a culpar a los diputados y a obviar la autocrítica. "Es una situación política completamente anormal, una verdadera crisis política creada por políticos que no tiene precedentes. El Gobierno, además, se ha colocado contra el Parlamento, quiere hacer una cosa y la Cámara otra", describe Wagner a RTVE.es. 

Acuerdo, la palabra que más preocupa a los británicos

El Gobierno, contra el Parlamento

May desató toda una tormenta política el miércoles por la noche cuando, en un mensaje televisado, culpó a los diputados de la prórroga del divorcio: "Ustedes, el público, están cansados de las peleas internas, de los juegos políticos", dijo. Su estrategia, sin embargo, tuvo efecto bumerán: diputados de todo el espectro político salieron en su contra. "Fue extraordinario, no he visto algo así en política nunca", afirma Webb. Al día siguiente, el presidente del Parlamento, John Bercow, salió en defensa de sus compañeros: "Ustedes no son unos traidores", dijo.

Entretanto, una trabajadora del Parlamento envió una carta a todos los diputados para aconsejarles que extremaran las medidas de precaución ante posibles ataques del público, porque May "agravó la situación cuando los acusó de actuar en contra de la voluntad del pueblo", añade el investigador del UK in a Changing Europe.

May no llegó a disculparse, pero sí reconoció, a regañadientes, la falta de consenso desde Bruselas: "Ustedes están frustrados, y yo también", zanjó, un mensaje que reiteró el viernes en una carta enviada a los diputados.

El Parlamento británico rechaza definitivamente el acuerdo del 'Brexit'

Adiós a la disciplina de voto

La política interna de los partidos también está profundamente dividida, sobre todo dentro del Partido Conservador en el Gobierno, que cuenta con ministros partidarios del divorcio y una línea más dura partidaria de un divorcio sin acuerdo

El Gobierno debería actuar de forma coherente, eso también ha desaparecido

Esta divisón se acentúo especialmente el 14 de marzo, cuando la Cámara descartó un divorcio duro. May, que había presentado una moción para rechazar esta opción, llegó a pedir a sus diputados que votaran en contra porque su moción había sido enmendada y pasaba a descartar esta opción para siempre. Muchos votaron en contra del Gobierno o se abstuvieron. "Nunca habían ignorado la disciplina de voto hasta ahora, ese es un factor de la crisis constitucional. El Gobierno debería actuar de forma coherente, eso también ha desaparecido. Lo que se desprende de esto, es que si May fracasa, el Gobierno será incapaz de sostenerse", vaticina Wagner. 

También el Partido Laborista cuenta con algún diputado díscolo: tres han llegado a apoyar el acuerdo de May con tal de evitar un Brexit duro, y los contrarios han desertado al llamado Independent Group. De hecho, May confía en persuadir a parte de estos diputados para sacar adelante el acuerdo en una votación que todavía no se ha convocado -según la BBC, May podría no convocarla si no tiene apoyos-, y que cuenta con el rechazo de su socio de Gobierno, el norirlandés DUP.

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Un Gobierno controlado por un partido interno

El European Research Group (Grupo de Investigación Europeo, ERG, por sus siglas en inglés), lidera la batalla contra May en el seno del Partido Conservador. "Son un partido dentro de un partido. Un grupo muy influyente, que ha conseguido manejar a May y se han asegurado de que no pueda alcanzar un consenso con los laboristas. Presionan con su propia legislación, intentan meter a sus miembros en el gabinete... Pero cualquier primer ministro conservador depende tanto de ellos para permanecer en el cargo, que no pueden ignorarlos", dice Wagner. 

Cualquier ministro conservador depende tanto del ERG, que no puede ignorarlos

Pero el problema para los conservadores es, según el analista, que temen un gobierno de Jeremy Corbyn: "Les da tanto miedo que llegue un político tan radical al poder, que no llegan a actuar contra su líder", dice.

"El problema es la falta de alternativas: [el Partido Conservador] prefiere a May antes que a Boris Johnson o Jacob Rees-Mogg al frente del partido", añade, sobre los dos candidatos que previsiblemente se disputarán, llegado el momento, las riendas del partido en el poder. 

Al término de una nueva semana convulsa en Londres, donde cientos de miles de personas salieron a la calle este sábado para pedir un segundo referéndum, los dos expertos coinciden en que la autoridad de May se desvanece día a día.

Según publica este domingo la BBC, varios parlamentarios se plantean apoyar el acuerdo de May si esta promete dimitir, una revelación que coincide con la desvelada en The Sunday Times sobre una supuesta conspiración de once ministros para forzar la salida de la primera ministra británica.

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