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La moda comulga con la religión en la exposición del MET

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Un vestido de Alexander McQueen destaca en una de las salas del MET. AFP

La estética y mística religiosas, la vida de los santos, la parafernalia eclesiástica y la riqueza del arte sacro han ejercido una notable influencia en los creadores de moda a lo largo de la historia, especialmente en los diseñadores franceses Jean Paul Gaultier y Christian Lacroix y en las firmas italianas Versace y Dolce&Gabbana.

El Metropolitan Museum de Nueva York ( MET) presenta ahora una exposición que gira sobre estos temas. Se titula ‘Cuerpos celestiales: la moda y la imaginación católica’ y mezcla diseños de modistas consagrados, casi todos para mujer, con vestimentas litúrgicas, mitras papales, joyas y otros complementos que suelen adornar los museos de las iglesias y catedrales y otras que se utilizan en ocasiones especiales.

 Un angelical diseño de Galliano para Dior. AFP

Algunas de las piezas expuestas salen del Vaticano por primera vez y es necesario decir que esta exposición, según contaron medios italianos, es una iniciativa del cardenal italiano Gianfranco Ravasi. El proyecto contó enseguida con el apoyo de Anna Wintour y Donatella Versace. Tres espadas para batallar duro y llevar a cabo esta magna cruzada a la que se sumaron Amal Clooney y Rihanna.

Las salas del MET han cambiado por completo con esta instalación comisariada por Andrew Bolton. Muchos de los vestidos expuestos son joyas del diseño, iconos de la moda internacional que ahora, rodeados de las piezas de la Santa Sede, tienen otra lectura.

 Diseño nupcial del francés Christian Lacroix. AFP

No falta la polémica, que se apuntó a esta aventura desde el principio. Se dijo que la exposición podría resultar ofensiva para algunos católicos que creen que la religión no se debe mezclar con algo trivial como la moda pero "la ropa es un medio fundamental para cualquier discusión sobre religión", argumentaba Andrew Bolton.

El comisario, además, ponía en relieve la relación entre el Vaticano y la moda al recordar que en 2005 la revista Newsweek publicó el artículo ‘El papa viste de Prada’ en el que se hablaba, con rigor, de los gustos estéticos de Benedicto XVI. Dos años después la revista Esquire eligió al pontífice ‘la persona que mejor combinaba los complementos’ por sus icónicos zapatos rojos.

 Vestido blanco del modista Thierry Mugler. AFP

La muestra del MET tiene más de 150 piezas pero destacan, por su majestuosidad, un vestido blanco de John Galliano para la casa Dior que parece estar hechos para un ángel, un diseño nupcial de Christian Lacroix que podría sacarse en procesión y piezas de Yves Saint Laurent que traspasan lo material para adentrarse en el terreno espiritual. Impacta y sobrecoge ver el vestido rojo de la casa Valentino junto a la reja del coro que estuvo en la Catedral de Valladolid y que compró William Randolph Hearst por 500 pesetas en 1957.Un rosario de maravillas, un via crucis de belleza en el que es necesario deterse ante cada estación para dedicarse a la contemplación. 

“Aunque la mayoría de diseñadores que se exhiben en esta muestra se criaron en la tradición católica romana, muchos ya no practican y su relación actual con la religión ha variado considerablemente", apuntaba Bolt cuando se le pregunta si en algunos diseños hay costuras de respeto o de rebeldía.

 Moda y misticismo en un diseño de Yves Saint Laurent. AFP

Entre otras de las agujas representadas figuran Azzedine Alaïa, Givenchy, Jeanne Lanvin, Madeleine Vionet, Vivienne Westwood, Coco Chanel, Valentino, Elsa Schiaparelli, Raf Simons o Thierry Mugler. La muestra podrá verse desde el 10 de mayo hasta el 8 de octubre pero el pistoletazo de salida se ha dado ya con la famosa gala que el MET organiza junto al Anna Wintour Costume Center que este año cumple 70 años.

 Los complementos remarcan la estética religiosa. AFP

No falta Balenciaga. El modisto de Getaria creó vestidos y trajes de novia de clara inspiración monacal e hizo de la simplicidad y minimalismo una declaración de intenciones. Algunos de sus vestidos y trajes más celebrados se enmarcan en una estética austera de líneas y limpia de ornamentos, como un hábito, aunque esconden un elaborado patrón 'divino'. En la exposición se exhibe el más icónico, un modelo hecho en gazar de seda, que data de 1967. Un diseño revolucionario que impacta por su sobriedad tanto por fuera como por dentro ya que solo tiene una costura. 

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