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 El cantante de The Cure, Robert Smith, durante el concierto del grupo en el Palacio de los Deportes de Madrid.
El cantante de The Cure, Robert Smith, durante el concierto del grupo en el Palacio de los Deportes de Madrid. EFE Víctor Lerena

The Cure, cuando se toca la Historia

  • La banda británica ofrece en Madrid el primero de sus tres conciertos en España

  • Los de Robert Smith repasan sus 40 años de trayectoria musical en tres horas

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Una noche otoñal lluviosa y gris, 16.000 almas predispuestas y un Robert Smith entregado. La combinación perfecta para presenciar cómo The Cure escribía un capítulo más de la Historia de la Música con su concierto en el Palacio de los Deportes de Madrid en el que han repasado sus casi 40 años de trayectoria y legado musical, desde el proto-punk al sonido más siniestro pasando por el pop más desenfadado.

El incombustible fundador de la banda de Crawley (Inglaterra) ha vuelto ocho años después a Madrid, tras haber pasado por España en 2012 en el marco de dos festivales estivales –Primavera Sound y BBK-, en la gira The Cure 2016 European Tour, que les llevará también en España este jueves 24 a Bilbao y el sábado 26 a Barcelona.

En dos horas y 45 minutos, y gracias a que su último LP data de 2008 (4:13 dream) y no tenían que presentar nuevo disco, la mítica banda británica ha interpretado 31 temas de gran parte sus trece álbumes de estudio. Algunos de ellos, como el que pretendía romper el hielo, “Open” (Wish, 1992), han dejado fríos a los asistentes, que se han ido calentando a golpe de éxitos dosificados a lo largo del concierto para sucumbir en el apoteósico bis final de más de 20 minutos con los temas más bailables de la banda británica.

Homenaje al público español

Tras “Open” ha llegado otro de los temas de Wish y habitual en el repertorio de esta gira, “High”, al que han seguido tres temas de su ecléctico The head of the door (1985), “A night like this”, “Push” y “In Between Days” hasta que ha llegado la muy coreada “Pictures of You”, del considerado como el gran álbum de The Cure (Disintegration, 1989). Del álbum de 1985 también han tocado en homenaje para su público español, “Blood”, con su guitarra española y sus aires aflamencados, un tema que no tocaban en directo desde el año 2014. Justo antes habían recurrido al toque oriental de “Kyoto song”.

 The Cure en el concierto en el Palacio de Deportes de Madrid.

A Robert Smith le acompañaban el bajista Simon Gallup (cuyos zapatos y piernas han protagonizado la imagen de una de las pantallas del Barclaycard Center durante casi todo el concierto), el batería Jason Cooper, el guitarra Reeves Gabrels y el teclista Roger O’Donnell.

El segundo bloque de la primera parte del concierto traído clásicos como “The Caterpillar” y “Lovesong”, tema de Disintegration que curiosamente tocaron por primera vez en concierto en Madrid, en la Plaza de Toros de las Ventas hace 27 años; temas más pop como “Just Like Heaven” o de puro sonido The Cure como “The Last Day of Summer”. “The Hungry Ghost”, “From the Edge of the Deep Green Sea”, “One Hundred Years” y “End” han puesto fin a la primera hora de concierto.

El Palacio de los Deportes, en pie

En el primer bis, los británicos han presentado uno de sus nuevos temas, “It Can Never Be the Same” (¿habrá nuevo disco que la incluya?). Han seguido con “Burn”, de la BSO de la película El cuervo, y “Play for Today” para acabar levantando definitivamente a todo el Palacio de Deportes con su himno gótico por excelencia, “A Forest”.

Poco antes de las 23.00 de la noche, Robert Smith y los suyos acometían el segundo bis de tres, con un público ya entregado al que han regalado “Three imaginary boys”, un tema que no suelen tocar demasiado en directo y que pertenece al primer álbum de The Cure, del mismo nombre y que grabaron en tres noches del año 1979. “Shake Dog Shake”, “Fascination Street”, “Never Enough” y “Wrong Number” también han formado parte de este Segundo bis que presagiaba la fiesta final.

La apoteosis y la comunión perfecta entre Robert Smith y los suyos y el público madrileño ha llegado en los últimos 20 minutos con los temas más bailables de la banda británica tocados sin solución de continuidad: “Lullaby”, “The Walk”, “Friday I'm in Love”, “Boys Don't Cry”, “Close to Me” y “Why Can't I Be You?”. Con el público extasiado y rendido a sus pies, Robert Smith se despedía de él desde cada uno de los rincones del escenario llevándose la mano al corazón en señal de agradecimiento y con la satisfacción del deber cumplido, sabedor de que deja escrita una página más de la Historia de la Música.

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