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La oposición denuncia a Rousseff ante la policía por supuesta compra de votos

  • En unas horas se decide si el juicio político en su contra avanza al Senado
  • Si se admite a trámite el proceso, será apartada del cargo durante 180 días
  • Miles de brasileños protestan en las calles a favor y en contra del Gobierno

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Brasil decide el futuro político de la presidenta Dilma Rousseff

Cinco partidos de la oposición han denunciado este sábado a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, por un supuesto intento de "compra de votos" de cara a la votación de mañana en la que se dirimirá si el juicio político en su contra avanza al Senado.

La denuncia ha sido presentada ante la Policía Federal por los partidos de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Demócratas (DEM), Popular Socialista (PPS), Laborista Brasileño (PTB) y Social Cristiano (PSC), según informaron portavoces de esos grupos.

Los opositores han cuestionado en la denuncia la legalidad de un hecho concreto, la firma de un decreto este viernes por medio del cual el Gobierno le cedió al estado de Amapá la titularidad del suelo de la mayoría de ese territorio amazónico.

Según los partidos opositores, la firma del decreto es un intento de convencer a los diputados de ese estado para que voten en contra de la destitución de Rousseff este domingo.

Diputados brasileños sostienen pancartas contra Dilma Rousseff en el interior de la Cámara Baja. AFP PHOTO / EVARISTO SA

El diputado Pauderney Avelino, jefe del grupo parlamentario del DEM, ha afirmado en declaraciones a periodistas que las negociaciones irregulares para salvar al "gobierno moribundo" ocurren "a un ritmo alucinante y al margen de la ley".

El Gobierno alega que el decreto firmado el viernes regula una ley que fue negociada y aprobada en 2009, con el que se pretende regularizar las tierras de Amapá, que en su gran mayoría continuaban en manos del Ejecutivo, a pesar de que ese estado fue creado en 1988.

La oposición necesita de 342 votos, dos tercios de los 513 diputados, para conseguir que el proceso de destitución contra Rousseff llegue al Senado.

Si esto ocurre y si la Cámara alta admite a trámite el proceso, Rousseff será apartada del cargo durante los 180 días que durará el juicio político y será sustituida por el vicepresidente, Michel Temer.

Miles de brasileños protestan en las calles a favor y en contra del Gobierno

Por otro lado, miles de personas han salido este sábado a las calles por todo Brasil para manifestar su apoyo o su descontento hacía el Gobierno de Dilma Rousseff.

Una manifestante partidaria de Dilma Rousseff EFE/Fernando Bizerra Jr.

Pese a que está previsto que las grandes manifestaciones tengan lugar este domingo, 17 de abril, numerosos brasileños han aprovechado el sábado para expresar su opinión en las calles.

En la capital del país, Brasilia, un pequeño grupo de manifestantes a favor del 'impeachment' (proceso de destitución) se ha concentrado frente al hotel donde se aloja el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

A la llegada de Lula al hotel, después de participar en un acto con movimientos sociales, los manifestantes han cercado los automóviles y un miembro de la comitiva ha salido de uno de los coches y ha propinado dos puñetazos a sendos manifestantes, antes de volver a subirse en el vehículo.

Según medios locales, horas antes de ese incidente hubo un conato de enfrentamiento entre manifestantes de ambos bandos en el mismo lugar, pero la policía impidió que los altercados llegasen a mayores.

Cerca de 3.000 integrantes de movimientos sociales favorables a Rousseff están acampados desde hace varios días en Brasilia a la espera de la gran manifestación de este domingo.

En Sao Paulo, la mayor ciudad del país, un grupo de motoristas, en su mayoría vestidos con los colores verde y amarillo de la bandera brasileña y tocando el claxon, ha recorrido la céntrica Avenida Paulista para mostrar su apoyo al proceso de destitución.

Mientras, en un ambiente festivo y vestidos mayoritariamente de rojo, el color del gobernante Partido de los Trabajadores, cientos de personas han coreado consignas ya habituales en estos días convulsos en Brasil, como "no habrá golpe, habrá lucha".